martes, 5 de agosto de 2008

Alfredo Barnechea: La Mayoria de Uno: El otro capital escondido del Perú


3 de Agosto de 2008 El otro capital escondido del Perú Hay muchos grados en el desarrollo económico, pero acaso los países pueden agruparse en unos pocos peldaños.El primero es el de las economías de subsistencia, con ingresos per cápita, digamos, de 600 dólares al año. Son básicamente agrícolas, de baja productividad, y exportan poco (básicamente productos agrícolas). Generan poco ahorro, baja recaudación fiscal, y en consecuencia tienen poca inversión y poca infraestructura. Sólo la población parece crecer.El segundo peldaño es de las economías de unos 1,000 dólares. Exportan algo más, aunque todavía casi únicamente productos primarios, han mejorado los niveles de educación y las tasas de crecimiento de población han declinado, pero en general siguen atrapadas en los círculos viciosos de la pobreza.El tercer peldaño es el de las economías emergentes, con un ingreso de unos 4,000 dólares per cápita. Las exportaciones se han diversificado, comprenden manufacturas y servicios además de productos primarios, han resuelto los problemas, al menos básicos, de educación e infraestructura, aunque con graves asimetrías internas. Comienzan a tener niveles importantes de innovación (Brasil e India son a este respecto ejemplares).El cuarto peldaño es el de las economías basadas en la tecnología, con ingresos superiores a los 15,000 dólares per cápita. En ellas buena parte de la población económica tiene un grado universitario, y son sociedades basadas en la información.En todos los peldaños el Estado debe proveer infraestructura, además de leyes, pero mientras en los peldaños bajos del desarrollo se trata de infraestructura básica, en los peldaños altos se trata de conectividad o alta inversión en investigación.Según todos los índices, el Perú está entre las economías emergentes y, como todas ellas, alberga aún grandes bolsones de los peldaños bajos, pero tiene ya elementos de los peldaños altos, como masiva difusión de celulares o creciente demanda por Internet.El paso del tercer al cuarto peldaño es crucial, porque es el tránsito definitivo de commodities a tecnología, de los sectores de retornos decrecientes a los de retornos crecientes, que es lo que marca el acceso al desarrollo.En este tránsito, el Perú dispone de un capital oculto, de naturaleza decididamente extraordinaria.Hace aproximadamente una década, a mi amigo Donald Terry, hasta hace poco sobresaliente cabeza del Fondo Multilateral de Inversiones del BID, se le ocurrió medir las remesas de los emigrantes latinoamericanos en Estados Unidos. Ello reveló que eran una fuente oculta de capital latinoamericano.Aunque la crisis norteamericana ha golpeado ahora el monto de las remesas, la última encuesta arrojó que más de 12 millones de latinoamericanos enviaban a la región 45 mil millones de dólares por año. Lo interesante era que el producto bruto de esos emigrantes era 500,000 millones (y algunos creían que su poder de compra podía llegar hasta un trillón de dólares), lo que implicaba que remesaban menos del 10% y dejaban en la economía norteamericana más del 90% de lo que generaban. El 2006 le sugerí a Donald que hiciera un estudio semejante para España. En junio de ese año lo presentamos con Don en la Casa de América, junto con el entonces ministro de Trabajo español, Jesús Caldera. La constatación se repetía. 1'800 mil emigrantes enviaba unos 5,000 millones desde España.En ambos lados del Atlántico se trata de emigrantes de bajos ingresos y bajo nivel educativo. Pero ellos son sólo la punta del iceberg de un fenómeno más amplio. Porque hay otra fuga de latinoamericanos, que es el gran drenaje invisible de las economías latinoamericanas: todos los técnicos y científicos que abandonaron América Latina para siempre. Es un éxodo gigantesco de capital humano.Hasta donde sé, nadie ha reunido la cifra exacta, pero sólo el Perú debe disponer de miles de PHDs, o doctorados, que viven y trabajan en los países desarrollados.Mi hipótesis es que pueden cumplir un papel semejante al de la diáspora india. Esta ha sido un insumo crucial del despegue indio de los últimos quince años. Salieron por legión, durante décadas, expulsados por lo que se conoce como la tasa hindú de crecimiento, graduados de los grandes centros educativos creados por Nehru, hacia Sillicon Valley por ejemplo. Nunca volvieron (muchos de ellos son cabeza de grandes corporaciones mundiales, Pepsi por ejemplo), pero cuando la banda ancha y la explosión de la fiebre óptica acható la economía mundial (según la fórmula de Thomas Friedman), regresaron digitalmente y crearon entre otras cosas el boom del outsourcing en India.Otro ejemplo de diáspora es Irlanda. Una parte escondida del éxito del tigre céltico fue atraer el capital financiero de inversores de origen irlandés, pero por otra crear una Red Irlanda de científicos.Sugiero que el Perú use estos ejemplos, y cree una plataforma para repatriar digitalmente a ese capital humano, educado originalmente en nuestras universidades, ahora disperso por el mundo, aunque concentrado primordialmente en Estados Unidos. Hay profesores de biología molecular en Berkeley, de biomedicina en Harvard, de ingeniería de sistemas en MIT, para no mencionar sino unos pocos casos de gente que traté estos últimos años. Podrían replicar en tiempo real laboratorios de primer mundo, cursos universitarios de calidad mundial, iniciativas conjuntas con universidades peruanas para investigaciones y desarrollo de patentes, plataformas para la difusión y distribución de tecnologías.Este año el Perú habrá tenido dos cumbres mundiales. Propongo al Presidente García que convoque el próximo año otra cumbre, una cumbre de esa diáspora científica peruana. Nos sorprenderemos de los proyectos específicos que saldrían, que serían un insumo extraordinario para ese salto al mundo de la tecnología, ese paso al cuarto peldaño final del desarrollo. Es otro capital escondido para el desarrollo peruano.
Alfredo Barnechea3 de Agosto de 2008 .
--------------------------------------------------------------
20 de Julio de 2008
¿Cómo pasamos de crecimiento a desarrollo?

Mientras domine el debate económico, y rodee tan aptamente a los gobernantes, no pasaremos del crecimiento al desarrollo
Cada país tiene que hacerse, cada cierto tiempo, una pregunta: ¿dónde estaremos de aquí a 20, o a 30 años?.Este ejercicio de futuro, esta esencial planificación estratégica, es casi elemental en las empresas privadas, pero por alguna extraña razón se le ha vedado a los Estados. Así, un liberalismo extremo ha impedido que los gobiernos hagan una parte crucial de su trabajo, que es responder esa pregunta de futuro.Para responderla, cada país tiene que analizar los cuellos de botella que traban su funcionamiento.En el Perú de hoy, entre numerosos desafíos, tenemos cuatro cuestiones primordiales que afrontar.La primera es cómo distribuimos la renta nacional. Esto supone cómo distribuimos recursos entre el gobierno central y todos los gobiernos locales, y cómo usamos dichos recursos como instrumentos de cohesión regional y cohesión social. Asociado a eso se encuentra cómo somos más eficientes en los gastos públicos.Supone también una discusión profunda sobre cómo usar la renta de los recursos naturales para financiar futuro. Esta es una cuestión universal que afrontan todos los países con recursos. Por ejemplo Brasil ha suspendido las concesiones abiertas para hidrocarburos, una vez que Petrobras confirmó hallazgos extraordinarios de petróleo y gas. Su presidente, José Sergio Gabrieli, dijo que sería como licitar boletos de lotería premiados. Otro ejemplo distinto es Chile, que agrupó hace unos años las regalías en un fondo de competitividad.La segunda cuestión es cómo usaremos la energía, la herramienta principal de la economía y la estrategia en el mundo de hoy. Sorprendentemente, no ha habido una discusión seria sobre nuestra matriz energética.Esta es también una cuestión universal, que todos los países tienen que responder. Toda la política de la administración Bush, por ejemplo, está fundada sobre una visión (probablemente equivocada) sobre el control de los recursos de energía en el planeta.En este aspecto, la bendición de la naturaleza nos ha otorgado más poderes de los que creíamos. Es probable que dispongamos, por ejemplo, en la cuenca de Madre de Dios, de más gas del que creíamos (Camisea representaba 12.9 TCF o trillones de pies cúbicos, y quizá tengamos algunas veces esa cifra, aunque tendremos que esperar a principios del 2010 para confirmarlo).La discusión de la matriz energética envuelve cómo usamos el gas, y cómo le asignamos un precio razonable. Al escribir esta columna, el Henry Hub de Lousiana (que es lo que más se parece a un parámetro mundial para el gas) arrojaba un precio de más de 10 dólares por cada millón de BTUs (nombre que procede, como se sabe, de las unidades térmicas británicas), pero cualquier generadora de electricidad en Perú pagaría sólo un 20% de ese precio, sin contar que los precios para boca de pozo (sobre las que se calculan las regalías) no sobrepasan el dólar. La consultora Cambridge Energy Research acaba de estimar que para abril del 2009, cada millar de metros cúbicos costará 730 dólares, o 21 dólares el millón de BTUs. Ligado a esto, en esa matriz, está el tema del agua. Aunque distribuida desigualmente en la compleja geografía peruana, somos una potencia en agua. ¿La usamos más para generar electricidad, y reservamos el gas para petroquímica, o acero, o cualquier otro uso con valor? Estamos ante una excepcional ventana de oportunidad en el tema de la energía.La tercera cuestión es la del sur andino, y cómo lo integramos mejor en el crecimiento. La relación entre Costa y Andes constituye el diálogo inmemorial de la civilización peruana. En mi última columna hice un planteamiento sobre esto.La cuarta cuestión es también universal, la afrontan todos los países, y es cómo nos dotamos de una educación para la competencia global. En esta, intercambiamos materias primas, productos físicos pero, a la postre, intercambiamos lo que en inglés, la lengua franca de la globalización, se llaman skills, que no son otra cosa que productos educativos. Según algunos estudios, 38% de los graduados universitarios tiene salarios de pobreza. En otras palabras, son graduados que los mercados no necesitan. Al mismo tiempo, faltan muchos empleos específicos en el Perú de hoy en expansión. Este desbalance es una demostración que algo profundo, estructural, no funciona en la educación peruana. Responder estas cuatro cuestiones, permitiría pasar de crecimiento simple a desarrollo, que implica crecimiento pero es mucho más que él, y representa la multiplicación de capacidades, equitativamente distribuidas, en una sociedad.¿Qué necesita una nación para lograr el desarrollo económico? En su último libro, Common Wealth, cuyo subtítulo es economía para un planeta lleno o sobrepoblado, Jeffrey Sachs dice que debe haber adecuado ahorro interno, un sector externo competitivo que produzca para pagar la tecnología que se importe, un gobierno financieramente sólido para proveer infraestructura que complemente la inversión privada, y la capacidad de adaptar tecnologías internacionales a las condiciones locales, ecológicas y de otra índole.El Perú dispone hoy de todas ellas, indispensables para un despegue. ¿Qué le falta? ¿No le faltará más Estado, quiero decir, mejor Estado?.Hace unos meses asistí en Washington a la presentación del informe de la Comisión sobre Crecimiento y Desarrollo, coordinada por el premio Nobel Michael Spence. A lo largo de dos años de trabajo analizaron 13 economías que habían crecido más de 7% al menos 25 años del periodo que comenzó en 1950: Botsuana, Brasil, China, Hong Kong, Indonesia, Japón, Corea del Sur, Malasia, Malta, Omán, Singapur, Taiwán y Tailandia. Fomentar el desarrollo, concluía, requiere inversiones en infraestructura, y una industria local sólida nacida generalmente de subsidios públicos y respaldada por los gobiernos. Además de ello, educación y salud determinan también el progreso de las naciones.Este informe no se está comentando en el Perú. La élite, mitad intelectual mitad mediática, que domina el debate económico, gira en torno a ideas opuestas, que se han demostrado a lo largo del último cuarto de siglo, insuficientes. Mientras domine el debate económico, y rodee tan aptamente a los gobernantes, no pasaremos del crecimiento al desarrollo.Alfredo Barnechea20 de Julio de 2008

No hay comentarios: