Alfredo Barrenechea
LIMA La crisis ha devuelto protagonismo a los Estados. Desde 1929, el mundo conoció dos modelos básicos. Hasta 1980, un arco de 50 años, el sector público tuvo el papel de referencia. Al margen de la drástica diferencia de modelos políticos, como Wolfgang Schivelbusch mostró en "The Three New Deals", la obra pública de Roosevelt tenía algunos parecidos con las de Hitler y Mussolini. Para Roosevelt, la Autobahn, la autopista alemana (construida antes que apareciera el Volskwagen), fue presumiblemente una inspiración.A partir de los 80, el sector privado tomó el liderazgo en todos los frentes.
Ahora, según parece, sobre todo los bancos, ha mostrado excesiva avaricia, o poco control, o frecuente estupidez o, también, corrupción. ¿Más Estado y menos sector privado? ¿Sólo mejor regulación? ¿Una nueva mezcla, como en el New Deal, de empresa privada y gobierno? Nadie sabe aún cómo, ni bajo qué modelos finales saldremos de la crisis -ni cuándo.
Como en el New Deal, será un resultado de un proceso de ensayo y error. Pocos libros más oportunos que uno que acabo de leer, "Bold Endeavors", o que podría traducirse como "Audaces Iniciativas". Su autor es, curiosamente, un banquero, Felix Rohatyn. Más que "un" banquero, una leyenda de la banca.
Protegido del mítico André Meyer, quien reconstruyó Lazard Freres luego de la Segunda Guerra, Rohatyn ha sido tal vez el "banquero de inversión" por excelencia. No es republicano sino demócrata, y nunca vaciló en volcarse al sector público cuando era necesario. En los 70, cuando Nueva York estaba en bancarrota, aceptó presidir la corporación financiera de la ciudad, y la salvó. En lugar de presidir Lazard, se fue de embajador de Clinton a Francia (de donde su familia escapó durante la ocupación nazi).
El subtítulo del libro es ya un programa: "Cómo el gobierno construyó América, y por qué debe reconstruirla ahora". Rohatyn pasa revista a diez iniciativas que "hicieron" a los Estados Unidos. La primera es la compra de Louisiana. Cuando Jefferson llegó a la Presidencia, Estados Unidos era una franja relativamente pequeña en la costa este. La compra de la Louisiana a Napoleón expandió la nueva nación.
Después vendría la anexión de Texas y California. La segunda es el Erie Canal, 580 kilómetros entre el río Hudson y el Lago Erie, que abrió al mundo la producción del Oeste medio y transformó Nueva York en la primera metrópoli del mundo. Su construcción se pagó en 20 años, al cabo de los cuales el PBI se había duplicado. La tercera es la construcción del Ferrocarril Trascontinental, que unificó al Este con el Oeste. Las compañías recibieron préstamos por milla construida, más tierras agrícolas y concesiones mineras al costado de las líneas. El Préstamo original, de 64 millones, significó para el gobierno una utilidad de más de 103 millones. La cuarta es la concesión de terrenos para colegios públicos. La idea de los "padres fundadores" era que el enemigo de América no era el fracaso sino la falta de oportunidades. Hasta 1870, sólo el 2% de la población tenía educación secundaria. Fue la educación pública, con el soporte de los "Land Grant Colleges" la que transformaría los Estados Unidos (como ocurrió en Francia con Jules Ferry y la Tercera República). La quinta es el "Homestead Act", firmada por Lincoln en 1862. Si sólo los ricos podían tener tierra, las ideas fundadoras de igualdad y oportunidad no se cumplirían. Serían una nación "restrictiva" donde el destino estaba prefigurado por el nacimiento.
Esta extensión de los derechos de propiedad fue la garantía final de la propiedad en abstracto. En los 123 años de la ley (entre 1862 y 1955), 108 millones de hectáreas, más del 10% de los Estados Unidos de hoy, fueron entregados a pioneros y formalizada su propiedad. La sexta es el Canal de Panamá, muy conocido.
La sétima es la Electrificación Rural. Cuando Roosevelt se volvió paralítico, se mudó a una pequeña cabaña en Georgia. Se sorprendió que la cuenta de electricidad era cuatro veces la de su mansión de Nueva York. Desde Edison, la industria eléctrica había crecido 12% por año, pero sólo 10% del sector rural tenía luz. El sector privado insistía que no tenía "justificación" económica la electrificación rural. Esto creaba dos Américas (un caso parecido a nuestro Sur andino), una aislada del desarrollo industrial, sin acceso además a buena salud.
La Administración para la Electrificación Rural dio préstamos a 25 años y a 3% para llevar electricidad a áreas rurales. En 1950 todo el sector rural tenía electricidad. La octava fue la Corporación de Reconstrucción Financiera, un antecedente de los esfuerzos actuales para comprar bienes "tóxicos" del sistema financiero. La novena fue la célebre "GI Bill", la ley que otorgó a los veteranos de guerra financiamiento para su educación, y préstamos a bajo interés para su casa, garantizados por el gobierno. En 1940 sólo 160,000 tenían títulos universitarios, pero en 1947 habían 1,164,000 enrolados en universidades, 49% veteranos de guerra.
El costo total fue 14.5 billones de dólares pero creó la economía propulsada por el conocimiento, y afianzó la igualdad de oportunidades. La décima fue el sistema nacional de autopistas durante Eisenhower, financiado por bonos a 30 años.
De allí nació la Norteamérica de los suburbios que conocemos. ¿Qué hizo desarrollado a los Estados Unidos? Un sistema de derechos, y estas obras de infraestructura lideradas por el sector público. Uno lee este libro, e inmediatamente piensa en los ferrocarriles de Meiggs inconclusos, las irrigaciones inexistentes (o realizadas tardíamente) que ya habían sido sin embargo diseñadas por Charles Sutton a principios del XX, la oscuridad eléctrica del sur andino, el colapso de la educación pública. De aquí al bicentenario de la República, en doce años, la creación de infraestructura será esencial para no perder el siglo XXI.
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martes, 31 de marzo de 2009
domingo, 21 de diciembre de 2008
INFRAESTRUCTURA PARA LA INCLUSION SOCIAL por Alfredo Barrenechea
Infraestructura para la inclusión social
La crisis ha resucitado a Keynes.
Lo que confirmaría que todas las nuevas ideas proceden… de economistas muertos. Como si el eterno retorno, uno de los mitos originales que había estudiado Mircea Eliade para las mentalidades primitivas, se aplicara más a la economía.
Un rasgo central de lo que terminó llamándose el keynesianismo fue el uso de estímulos fiscales para reactivar economías que no se movían por sí solas. Los gobiernos de todo el mundo han anunciado planes anticrisis, que involucran variados rangos de esos estímulos. Hay diferencias en esos planes, desde la primera reacción de Paulson en Estados Unidos que proponía comprar los activos tóxicos, corregida por Brown en Inglaterra que tomó la dirección de los bancos, pasando por el énfasis industrialista de Sarkozy en Francia, la reticencia y pasividad de la Merkel en Alemania, hasta el masivo paquete chino (cerca de 20 por ciento del Producto chino).
De una u otra manera, es Roosevelt al que todos tienen en mente. Desde marzo de 1933, en que asumió la Presidencia, sobre todo en los ahora legendarios primeros cien días, Roosevelt hizo, rehizo, inventó, reinventó, lo que iba a quedar como el modelo económico de casi todo el siglo XX.
Intervino y reguló todos los sectores (el precedente clásico de la regulación que ahora tantos reclaman), pero acaso su aporte más creativo estuvo en la creación de infraestructura, por ejemplo con la Autoridad del Valle del Tennessee.La creación de infraestructura ha sido siempre clave para el desarrollo.Como se sabe, la primera experiencia de de- sarrollo no fue la Inglaterra de la Revolución Industrial sino la Holanda del XVII. Ella se fundó en la infraestructura de diques y canales de riego, que colonizó el mar y lo transformó en agricultura y luego en comercio.
En el siglo XVIII, ese mismo control de las aguas, de los grandes ríos, de los pantanos, esa conquista de la naturaleza que ha descrito David Blackbourn en un libro magnífico, comenzada por Federico de Prusia, transformó a la Alemania original en una potencia económica, un proceso que culminaría Bismarck apoyado en el poder del acero.¿Qué hizo a los Estados Unidos? Su contrato constitucional por supuesto, esa obra de relojería de sus geniales padres fundadores. Pero tan importante como ella fue el Erie Canal, abierto en 1825, que unió el lago Erie con el río Hudson, y abrió la producción agrícola de las praderas del medio oeste al comercio del mundo a través del puerto de Manhattan. Transformó la economía norteamericana en los tiempos de Jackson.
En 1933, antes del TVA (la autoridad del valle del Tennessee), en los siete Estados regados por el río, sólo tenían electricidad el 2 por ciento de sus habitantes. Cuando murió Roosevelt la tenía el 79 por ciento, y el Sur estaba por fin integrado a la nación, casi un siglo después de la Guerra de Secesión.Brasilia es otra extraordinaria creación de infraestructura (como las otras 30 metas del programa de Kubitschek). Ocupó el Planalto brasileño, proyectó al futuro un país que hasta entonces estaba restringido a la misma franja costera (incluyendo el interior de Minas Gerais) de los tiempos de Pedro II.A la luz de la experiencia histórica del mundo, por tanto, parece evidente que el estímulo fiscal debe ser gastado en infraestructura.En Perú, el Plan anticrisis se topa con la ineficiencia del Estado.
Un Estado que no sabe priorizar, que entrampa en su Ministerio de Economía los proyectos de inversión, y que no es capaz de gastar lo que dispone, sea a nivel nacional como regional.El 62.7 por ciento del gasto público (ejecutado) sigue concentrado en Lima y Callao. Hay que redirigirlo al Perú profundo y en particular al Sur Andino, que tiene para nosotros el mismo carácter de zona rezagada que tenían las zonas del valle de Tennessee para Roosevelt.
Tenemos que cerrar esa brecha histórica (se olvida con frecuencia que a comienzos de la República, estuvimos a pocos pasos de tener dos Estados, uno norperuano y otro sudperuano).
Si uno traza el mapa de los dos gasoductos, el que va de Camisea a Pisco y el que llegaría a Ilo, el área cubre ocho departamentos: Cusco, Huancavelica, Ica, Ayacucho, Apurímac, Puno, Arequipa, Moquegua. 674 de los 1,835 distritos del país, la mayoría en zonas de pobreza.
¿Por qué no crear una Autoridad de Camisea, que reúna los aportes públicos, las regalías, parte de los presupuestos locales, más la inversión privada y cooperación internacional que puedan sumarse?
Permitiría sumar recursos, no disgregarlos, y daría foco a la inversión:
Electrificación
Agua potable, que ahorra siempre gastos posteriores en salud (en las zonas rurales la carencia de agua alcanza a 67 por ciento)
Conectividad (usando la fibra óptica alrededor de los tubos) para comercio, mejoras en educación, y acceso a la salud
Valor agregado a yacimientos mineros (por ejemplo llevando gas al hierro de Andahuaylas, para no poner sino un ejemplo)
Una Autoridad de este tipo sería una plataforma eficaz para la asociación público-privada (incluyendo a las ONGs), tendría la capacidad de procesar más rápido el gasto, recibir más cerca de la gente sus demandas, y su asignación podría ser vigilada en línea (iniciativa que Obama está incluyendo en su futura gestión).
El objetivo es que la infraestructura ayude a la inclusión social, a tener un piso común de igualdad de oportunidades para todos los peruanos.
Alfredo Barnechea
21 de Diciembre de 2008
La crisis ha resucitado a Keynes.
Lo que confirmaría que todas las nuevas ideas proceden… de economistas muertos. Como si el eterno retorno, uno de los mitos originales que había estudiado Mircea Eliade para las mentalidades primitivas, se aplicara más a la economía.
Un rasgo central de lo que terminó llamándose el keynesianismo fue el uso de estímulos fiscales para reactivar economías que no se movían por sí solas. Los gobiernos de todo el mundo han anunciado planes anticrisis, que involucran variados rangos de esos estímulos. Hay diferencias en esos planes, desde la primera reacción de Paulson en Estados Unidos que proponía comprar los activos tóxicos, corregida por Brown en Inglaterra que tomó la dirección de los bancos, pasando por el énfasis industrialista de Sarkozy en Francia, la reticencia y pasividad de la Merkel en Alemania, hasta el masivo paquete chino (cerca de 20 por ciento del Producto chino).
De una u otra manera, es Roosevelt al que todos tienen en mente. Desde marzo de 1933, en que asumió la Presidencia, sobre todo en los ahora legendarios primeros cien días, Roosevelt hizo, rehizo, inventó, reinventó, lo que iba a quedar como el modelo económico de casi todo el siglo XX.
Intervino y reguló todos los sectores (el precedente clásico de la regulación que ahora tantos reclaman), pero acaso su aporte más creativo estuvo en la creación de infraestructura, por ejemplo con la Autoridad del Valle del Tennessee.La creación de infraestructura ha sido siempre clave para el desarrollo.Como se sabe, la primera experiencia de de- sarrollo no fue la Inglaterra de la Revolución Industrial sino la Holanda del XVII. Ella se fundó en la infraestructura de diques y canales de riego, que colonizó el mar y lo transformó en agricultura y luego en comercio.
En el siglo XVIII, ese mismo control de las aguas, de los grandes ríos, de los pantanos, esa conquista de la naturaleza que ha descrito David Blackbourn en un libro magnífico, comenzada por Federico de Prusia, transformó a la Alemania original en una potencia económica, un proceso que culminaría Bismarck apoyado en el poder del acero.¿Qué hizo a los Estados Unidos? Su contrato constitucional por supuesto, esa obra de relojería de sus geniales padres fundadores. Pero tan importante como ella fue el Erie Canal, abierto en 1825, que unió el lago Erie con el río Hudson, y abrió la producción agrícola de las praderas del medio oeste al comercio del mundo a través del puerto de Manhattan. Transformó la economía norteamericana en los tiempos de Jackson.
En 1933, antes del TVA (la autoridad del valle del Tennessee), en los siete Estados regados por el río, sólo tenían electricidad el 2 por ciento de sus habitantes. Cuando murió Roosevelt la tenía el 79 por ciento, y el Sur estaba por fin integrado a la nación, casi un siglo después de la Guerra de Secesión.Brasilia es otra extraordinaria creación de infraestructura (como las otras 30 metas del programa de Kubitschek). Ocupó el Planalto brasileño, proyectó al futuro un país que hasta entonces estaba restringido a la misma franja costera (incluyendo el interior de Minas Gerais) de los tiempos de Pedro II.A la luz de la experiencia histórica del mundo, por tanto, parece evidente que el estímulo fiscal debe ser gastado en infraestructura.En Perú, el Plan anticrisis se topa con la ineficiencia del Estado.
Un Estado que no sabe priorizar, que entrampa en su Ministerio de Economía los proyectos de inversión, y que no es capaz de gastar lo que dispone, sea a nivel nacional como regional.El 62.7 por ciento del gasto público (ejecutado) sigue concentrado en Lima y Callao. Hay que redirigirlo al Perú profundo y en particular al Sur Andino, que tiene para nosotros el mismo carácter de zona rezagada que tenían las zonas del valle de Tennessee para Roosevelt.
Tenemos que cerrar esa brecha histórica (se olvida con frecuencia que a comienzos de la República, estuvimos a pocos pasos de tener dos Estados, uno norperuano y otro sudperuano).
Si uno traza el mapa de los dos gasoductos, el que va de Camisea a Pisco y el que llegaría a Ilo, el área cubre ocho departamentos: Cusco, Huancavelica, Ica, Ayacucho, Apurímac, Puno, Arequipa, Moquegua. 674 de los 1,835 distritos del país, la mayoría en zonas de pobreza.
¿Por qué no crear una Autoridad de Camisea, que reúna los aportes públicos, las regalías, parte de los presupuestos locales, más la inversión privada y cooperación internacional que puedan sumarse?
Permitiría sumar recursos, no disgregarlos, y daría foco a la inversión:
Electrificación
Agua potable, que ahorra siempre gastos posteriores en salud (en las zonas rurales la carencia de agua alcanza a 67 por ciento)
Conectividad (usando la fibra óptica alrededor de los tubos) para comercio, mejoras en educación, y acceso a la salud
Valor agregado a yacimientos mineros (por ejemplo llevando gas al hierro de Andahuaylas, para no poner sino un ejemplo)
Una Autoridad de este tipo sería una plataforma eficaz para la asociación público-privada (incluyendo a las ONGs), tendría la capacidad de procesar más rápido el gasto, recibir más cerca de la gente sus demandas, y su asignación podría ser vigilada en línea (iniciativa que Obama está incluyendo en su futura gestión).
El objetivo es que la infraestructura ayude a la inclusión social, a tener un piso común de igualdad de oportunidades para todos los peruanos.
Alfredo Barnechea
21 de Diciembre de 2008
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domingo, 9 de noviembre de 2008
Alfredo Barrenechea respecto a la victoria de Obama
Grande Alfredo!!!
no hay mas palabras, comparto eh! comparto!
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9 de Noviembre de 2008
Obama, la crisis global y el Perú
Hace 40 años, mataron a Martin Luther King y a Robert Kennedy. La victoria de Obama cierra esa herida.
Cierra una herida más vieja aún: hace 143 años del fin de la guerra civil. El silencio sobre la esclavitud fue el precio moral que pagaron los padres fundadores para construir el nuevo artefacto republicano que estaban inventando.
Esta elección cierra ese largo ciclo histórico. Reafirma también la posibilidad del sueño americano.
Todo es posible.Asimismo, acaba con las políticas del miedo del 11 de setiembre del 2001, y restablece las políticas de la esperanza.Ya ha reconectado a los Estados Unidos con el resto del mundo, del que Bush los había separado.
Obama ha organizado una nueva coalición demócrata, basada en una suma de minorías. Obtuvo 95% del voto negro, dos tercios del voto hispano, y la mayoría de quienes tienen postgrados universitarios.
Qué va a hacer con la crisis, es ya otra cuestión. Como lo demostró Schumpeter, el gran contemporáneo de Keynes, el capitalismo se mueve a través de la destrucción creadora. Pero esta es la primera gran crisis del capitalismo global, y nadie sabe de verdad cómo funciona este sistema. Sabemos sí que se han perdido 3 trillones (en el sentido norteamericano) de riqueza en el mundo. Una Latinoamérica entera, más o menos.
Sin embargo, en 1950 la economía del mundo era 7 trillones de dólares, hoy es 60, y crece cada década 7 trillones. ¿Cuánto se demorará el planeta en recuperar lo perdido?Se atribuye la causa de esta crisis a malas hipotecas. Pero esos activos, con más o menos valor, están allí. Lo que ha desaparecido como una pompa de jabón son los derivados.
Se estima que el valor nominal del mercado de los seguros para créditos es de 62 trillones, más que toda la economía del mundo. Apenas en diciembre del 2005 eran 14 trillones. Una explosión vertiginosa que explica la velocidad de la crisis, uno de sus datos más significativos. Por eso Warren Buffet, el primer inversor del mundo, los llamó armas de destrucción masiva.Se ha comenzado a atribuir la falla en el sistema, a una falla en los modelos matemáticos en la gestión de riesgo.
Pero la crisis mostró una pirámide, un gigantesco esquema de Ponzi, hecho no por un modesto inmigrante italiano, sino por las principales instituciones financieras del mundo. Mientras el riesgo aumentaba, los honorarios de los banqueros se multiplicaban, sin que nadie los controlara.
John Gapper ha recordado, en el Financial Times, que en 1929 se habló de bangsters, que vendían al público cosas sin valor, entre ellas… bonos peruanos. ¿Podemos escaparnos de la crisis?
A crisis global, efectos globales.Es cierto que América Latina está mucha más preparada que antes. 460,000 millones de reservas. El servicio de la deuda es 5,6% de su producto. Baja inflación.Asimismo, China, que ha sido una gran locomotora para los precios latinoamericanos, aunque baje su tasa, seguirá creciendo. Pero China vende básicamente a Europa y a Estados Unidos, que juntos suman 54% del PBI mundial, y ambas esferas están técnicamente en recesión.
En el caso peruano, nuestra economía peruana es muy pequeña en el mundo para gozar de inmunidad. Nuestros principales socios comerciales están en recesión. Los precios de las materias primas se han desmoronado. El crédito se va a restringir y encarecer. Vendrá menos inversión.Pero el Perú está mostrando poco oído a los efectos de la crisis.
El ministro de Economía aprendió el libro de texto en el FMI, cuya caja de herramientas no sirve ya para nada (tampoco sirvió en la crisis asiática, y probablemente fue uno de sus gatillos).
Por eso hace unas semanas hablaba de luchar contra la inflación, cuando en todo el mundo pensaban ya en políticas contracíclicas. Tampoco los dirigentes empresariales, ni los gurús económicos, que se han pasado años repitiendo lugares comunes en la línea del consenso de Washington, tienen nada interesante que decir.
La crisis va a crear un nuevo paradigma. Ya Alan Greenspan se presentó en el Congreso americano el 23 de octubre y dijo que había encontrado una imperfección en la teoría del libre mercado.Resurgirá el multilateralismo.
Un nuevo Breton Woods basado en el acuerdo entre países superavitarios (principalmente China y los países de la OPEP) y deficitarios (del que el principal es Estados Unidos). Cambiará seguramente la estructura del FMI, que hoy tiene para prestar 260 mil millones y necesitaría 2 trillones.Cuando el nuevo laborismo llegó al poder con Blair se dijo todos somos thatcherianos. Ahora todos somos, otra vez, keynesianos. Sin embargo, como Felipe González nos decía en el reciente Foro Iberoamérica, el capital público solo no será suficiente, habrá que inventar otra vez fórmulas mixtas como en la época de Roosevelt.
Las crisis son también oportunidades. En 1973, Dinamarca importaba el 99% de su energía del Medio Oriente, y hoy importa cero después de promover energías renovables. Es el momento para que Perú piense en grande, y desarrolle una matriz energética que combine eficientemente agua y gas, por ejemplo.
O fije como meta ser el 2030 una nación exportadora de oxígeno. O traiga a empresas chinas con problemas de cuotas en Estados Unidos, a grandes parques industriales para usar nuestro TLC.Se necesita liderazgo. Política. Finalmente inteligencia. Y la inteligencia, un gran neurólogo decía hace poco en El País, es lo que uno hace cuando no sabe qué hacer.
Alfredo Barnechea
no hay mas palabras, comparto eh! comparto!
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9 de Noviembre de 2008
Obama, la crisis global y el Perú
Hace 40 años, mataron a Martin Luther King y a Robert Kennedy. La victoria de Obama cierra esa herida.
Cierra una herida más vieja aún: hace 143 años del fin de la guerra civil. El silencio sobre la esclavitud fue el precio moral que pagaron los padres fundadores para construir el nuevo artefacto republicano que estaban inventando.
Esta elección cierra ese largo ciclo histórico. Reafirma también la posibilidad del sueño americano.
Todo es posible.Asimismo, acaba con las políticas del miedo del 11 de setiembre del 2001, y restablece las políticas de la esperanza.Ya ha reconectado a los Estados Unidos con el resto del mundo, del que Bush los había separado.
Obama ha organizado una nueva coalición demócrata, basada en una suma de minorías. Obtuvo 95% del voto negro, dos tercios del voto hispano, y la mayoría de quienes tienen postgrados universitarios.
Qué va a hacer con la crisis, es ya otra cuestión. Como lo demostró Schumpeter, el gran contemporáneo de Keynes, el capitalismo se mueve a través de la destrucción creadora. Pero esta es la primera gran crisis del capitalismo global, y nadie sabe de verdad cómo funciona este sistema. Sabemos sí que se han perdido 3 trillones (en el sentido norteamericano) de riqueza en el mundo. Una Latinoamérica entera, más o menos.
Sin embargo, en 1950 la economía del mundo era 7 trillones de dólares, hoy es 60, y crece cada década 7 trillones. ¿Cuánto se demorará el planeta en recuperar lo perdido?Se atribuye la causa de esta crisis a malas hipotecas. Pero esos activos, con más o menos valor, están allí. Lo que ha desaparecido como una pompa de jabón son los derivados.
Se estima que el valor nominal del mercado de los seguros para créditos es de 62 trillones, más que toda la economía del mundo. Apenas en diciembre del 2005 eran 14 trillones. Una explosión vertiginosa que explica la velocidad de la crisis, uno de sus datos más significativos. Por eso Warren Buffet, el primer inversor del mundo, los llamó armas de destrucción masiva.Se ha comenzado a atribuir la falla en el sistema, a una falla en los modelos matemáticos en la gestión de riesgo.
Pero la crisis mostró una pirámide, un gigantesco esquema de Ponzi, hecho no por un modesto inmigrante italiano, sino por las principales instituciones financieras del mundo. Mientras el riesgo aumentaba, los honorarios de los banqueros se multiplicaban, sin que nadie los controlara.
John Gapper ha recordado, en el Financial Times, que en 1929 se habló de bangsters, que vendían al público cosas sin valor, entre ellas… bonos peruanos. ¿Podemos escaparnos de la crisis?
A crisis global, efectos globales.Es cierto que América Latina está mucha más preparada que antes. 460,000 millones de reservas. El servicio de la deuda es 5,6% de su producto. Baja inflación.Asimismo, China, que ha sido una gran locomotora para los precios latinoamericanos, aunque baje su tasa, seguirá creciendo. Pero China vende básicamente a Europa y a Estados Unidos, que juntos suman 54% del PBI mundial, y ambas esferas están técnicamente en recesión.
En el caso peruano, nuestra economía peruana es muy pequeña en el mundo para gozar de inmunidad. Nuestros principales socios comerciales están en recesión. Los precios de las materias primas se han desmoronado. El crédito se va a restringir y encarecer. Vendrá menos inversión.Pero el Perú está mostrando poco oído a los efectos de la crisis.
El ministro de Economía aprendió el libro de texto en el FMI, cuya caja de herramientas no sirve ya para nada (tampoco sirvió en la crisis asiática, y probablemente fue uno de sus gatillos).
Por eso hace unas semanas hablaba de luchar contra la inflación, cuando en todo el mundo pensaban ya en políticas contracíclicas. Tampoco los dirigentes empresariales, ni los gurús económicos, que se han pasado años repitiendo lugares comunes en la línea del consenso de Washington, tienen nada interesante que decir.
La crisis va a crear un nuevo paradigma. Ya Alan Greenspan se presentó en el Congreso americano el 23 de octubre y dijo que había encontrado una imperfección en la teoría del libre mercado.Resurgirá el multilateralismo.
Un nuevo Breton Woods basado en el acuerdo entre países superavitarios (principalmente China y los países de la OPEP) y deficitarios (del que el principal es Estados Unidos). Cambiará seguramente la estructura del FMI, que hoy tiene para prestar 260 mil millones y necesitaría 2 trillones.Cuando el nuevo laborismo llegó al poder con Blair se dijo todos somos thatcherianos. Ahora todos somos, otra vez, keynesianos. Sin embargo, como Felipe González nos decía en el reciente Foro Iberoamérica, el capital público solo no será suficiente, habrá que inventar otra vez fórmulas mixtas como en la época de Roosevelt.
Las crisis son también oportunidades. En 1973, Dinamarca importaba el 99% de su energía del Medio Oriente, y hoy importa cero después de promover energías renovables. Es el momento para que Perú piense en grande, y desarrolle una matriz energética que combine eficientemente agua y gas, por ejemplo.
O fije como meta ser el 2030 una nación exportadora de oxígeno. O traiga a empresas chinas con problemas de cuotas en Estados Unidos, a grandes parques industriales para usar nuestro TLC.Se necesita liderazgo. Política. Finalmente inteligencia. Y la inteligencia, un gran neurólogo decía hace poco en El País, es lo que uno hace cuando no sabe qué hacer.
Alfredo Barnechea
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domingo, 28 de septiembre de 2008
Alfredo Barrenechea: De esta crisis a la nueva socialdemocracia
Ni con Washintong ni con Moscu... no le creo a los gringos, pero obviamente tampoco a los non plus ultras de extrema izquierda o derecha... (sorry Brena Pantoja, Mov nuev. izq., etc)
28 de Setiembre de 2008 De esta crisis a la nueva socialdemocracia Los Estados Unidos atraviesan su peor crisis financiera desde 1929.Mientras se desplegaba esta crisis, estaba releyendo los libros de Eric Hobsbawm sobre cómo se formó el mundo moderno (La edad de la Revolución, La edad del Capital, La edad del Imperio, La edad de los extremos).
En esa portentosa tetralogía, el gran historiador británico, nacido en Egipto, menciona varias veces a Nicolai Kondriatev, el economista ruso asesinado en 1938 durante las purgas de Moscú, y que propuso que la economía se movía en grandes ciclos de 50 años. Para Hobsbawm, los periodos que observó en su gran narrativa de 1776 al fin del siglo XX, se correspondían con una onda de Kondriatev larga, o un subciclo: un cuarto de siglo de crecimiento dinámico, seguido por otro de recesión. Los ciclos de Kondriatev, concluyó, parecen existir, pero han desafiado cualquier explicación.
No sabemos aún la profundidad, la magnitud final de esta crisis.Sí sabemos su origen: una expansión incontrolada del crédito, incubada en las políticas de la Federal Reserve bajo Greenspan, y que gente como Soros habían venido denunciando hacía ya varios años.Esa burbuja infló el mercado de las hipotecas, financiando malas hipotecas o hipotecas sin parte de equity o capital (o ninguna diferencia entre activos y deuda). Esos créditos sin respaldo se empaquetaron con otros créditos, y los nuevos instrumentos, revendidos, se dispersaron en todo el sistema financiero, no sólo norteamericano sino internacional, y lo envenenaron. Por eso se habla ahora de activos tóxicos.Nadie sabe tampoco cuánto costará a los Estados Unidos los rescates, ni si serán finalmente exitosos.
La cifra más repetida es un trillón de millones de dólares, o aproximadamente 7 por ciento del producto norteamericano.Todos aceptan ahora que faltó regulación, y súbitamente todos comienzan a valorar el Glass-Steagal Act de 1933, que frenó la especulación, y reguló el sistema bancario.No había sido Marx, a mediados del siglo XIX, sino el mismo Adam Smith, el padre sacrosanto del liberalismo económico, en la segunda mitad del XVIII, quien había dicho que cada vez que miembros de un mismo oficio se reunían, era generalmente para conspirar contra el público. En otras palabras, los mercados requieren siempre previamente un marco jurídico. Un Estado. Política.Qué novedad, en esta crisis los neoliberales redescubrieron al Leviatán, al Estado, a través de este gigantesco rescate para comprar de los bancos y compañías de seguros la masa de activos tóxicos, en una nacionalización de facto de una escala que el mundo no había visto nunca.
Esta crisis no se produjo en México, ni en Turquía, ni en Malasia, ni en ninguna de las economías emergentes sino en el centro del mundo.No sabemos cómo esta crisis afectará al resto del mundo, si éste, o partes de éste, pueden haberse desenganchado de la locomotora principal. El desenganche (o decoupling en inglés) es un término tomado de la física, que indica el momento en que la interacción entre algunos objetos físicos desaparece.Lo que sí podemos saber, creo, es que esta crisis marca el fin del largo periodo neoliberal. Es un término que siempre he usado con sentimientos mixtos, porque liberalismo quiere decir primordialmente Locke, o Tocqueville, y tantos de mis pensadores admirados, pero neoliberalismo ha terminado por expresar este periodo de idolatría del mercado.Desde 1945, al fin de la II Guerra, el mundo ha conocido dos grandes ciclos. El primero duró hasta 1973. Jean Fourastié los llamó los treinta gloriosos. Tasas de crecimiento nunca vistas antes. Aumento del nivel de vida en todo el mundo, y fin de la edad Media en el Tercer Mundo, a medida que los campesinos dejaban la tierra para dirigirse a las ciudades modernas (fenómeno que China ha repetido desde 1978). Este fue el ciclo del gran Estado de Bienestar, una de las grandes construcciones civilizadoras de todos los tiempos. Podría decirse por tanto que este fue un ciclo socialdemócrata.El fin simbólico de este periodo fue la llegada al poder de Thatcher en 1979 y Reagan en 1980, pero su verdadero origen fue la crisis del petróleo de 1973. Antes, ya en los sesenta, había sido erosionado cuando en los países desarrollados los salarios crecieron más que la productividad.Lo sucedió la desregulación. Las ondas privatizadoras. El libre comercio. Y en general, un efecto de desprotección social. El Capital le ganó al Trabajo.Los economistas, como lo reconoció Rudiger Dornsbuch, se hicieron mayoritariamente conservadores.
¿Cuál ciclo fue mejor? En este último periodo, principalmente gracias a China, y quizá sólo gracias a China, centenares de millones de seres humanos salieron de la pobreza. Sin embargo, vistos los grandes números de crecimiento, y la difusión de la igualdad social, el periodo socialdemócrata todavía brilla a la distancia.El mundo no volverá al proteccionismo (como volvió después del crac del 29), porque la tecnología ha puesto al mundo a un click de distancia (aquel fenómeno de flatening o achatamiento del mundo que difundió en su célebre libro Thomas Friedman). Pero volverá a formas de regulación. A búsquedas de ciertos niveles de fraternidad perdidos los últimos treinta años. A formas nuevas de Estados de Bienestar, que reconozcan que hay pisos de igualdad sin los cuales los contratos sociales no funcionan a largo plazo.Esta es la política que falta en el Perú. Más todavía después de este terremoto norteamericano. Independientemente de los méritos del segundo gobierno de Alan García, lo que sí sabemos es que no es un gobierno socialdemócrata.
Todas las incertidumbres políticas, aquellas asociadas con el 2011, giran alrededor de la ausencia de este espacio socialdemócrata, que históricamente representó el Apra.En La Edad de la Revolución, Hobsbawm escribió: La introducción del liberalismo fue como una especie de bombardeo silencioso que sacudió la estructura social que siempre lo había habitado y no dejó en su lugar nada más que los ricos: una soledad denominada libertad.Alfredo Barnechea
28 de Setiembre de 2008 De esta crisis a la nueva socialdemocracia Los Estados Unidos atraviesan su peor crisis financiera desde 1929.Mientras se desplegaba esta crisis, estaba releyendo los libros de Eric Hobsbawm sobre cómo se formó el mundo moderno (La edad de la Revolución, La edad del Capital, La edad del Imperio, La edad de los extremos).
En esa portentosa tetralogía, el gran historiador británico, nacido en Egipto, menciona varias veces a Nicolai Kondriatev, el economista ruso asesinado en 1938 durante las purgas de Moscú, y que propuso que la economía se movía en grandes ciclos de 50 años. Para Hobsbawm, los periodos que observó en su gran narrativa de 1776 al fin del siglo XX, se correspondían con una onda de Kondriatev larga, o un subciclo: un cuarto de siglo de crecimiento dinámico, seguido por otro de recesión. Los ciclos de Kondriatev, concluyó, parecen existir, pero han desafiado cualquier explicación.
No sabemos aún la profundidad, la magnitud final de esta crisis.Sí sabemos su origen: una expansión incontrolada del crédito, incubada en las políticas de la Federal Reserve bajo Greenspan, y que gente como Soros habían venido denunciando hacía ya varios años.Esa burbuja infló el mercado de las hipotecas, financiando malas hipotecas o hipotecas sin parte de equity o capital (o ninguna diferencia entre activos y deuda). Esos créditos sin respaldo se empaquetaron con otros créditos, y los nuevos instrumentos, revendidos, se dispersaron en todo el sistema financiero, no sólo norteamericano sino internacional, y lo envenenaron. Por eso se habla ahora de activos tóxicos.Nadie sabe tampoco cuánto costará a los Estados Unidos los rescates, ni si serán finalmente exitosos.
La cifra más repetida es un trillón de millones de dólares, o aproximadamente 7 por ciento del producto norteamericano.Todos aceptan ahora que faltó regulación, y súbitamente todos comienzan a valorar el Glass-Steagal Act de 1933, que frenó la especulación, y reguló el sistema bancario.No había sido Marx, a mediados del siglo XIX, sino el mismo Adam Smith, el padre sacrosanto del liberalismo económico, en la segunda mitad del XVIII, quien había dicho que cada vez que miembros de un mismo oficio se reunían, era generalmente para conspirar contra el público. En otras palabras, los mercados requieren siempre previamente un marco jurídico. Un Estado. Política.Qué novedad, en esta crisis los neoliberales redescubrieron al Leviatán, al Estado, a través de este gigantesco rescate para comprar de los bancos y compañías de seguros la masa de activos tóxicos, en una nacionalización de facto de una escala que el mundo no había visto nunca.
Esta crisis no se produjo en México, ni en Turquía, ni en Malasia, ni en ninguna de las economías emergentes sino en el centro del mundo.No sabemos cómo esta crisis afectará al resto del mundo, si éste, o partes de éste, pueden haberse desenganchado de la locomotora principal. El desenganche (o decoupling en inglés) es un término tomado de la física, que indica el momento en que la interacción entre algunos objetos físicos desaparece.Lo que sí podemos saber, creo, es que esta crisis marca el fin del largo periodo neoliberal. Es un término que siempre he usado con sentimientos mixtos, porque liberalismo quiere decir primordialmente Locke, o Tocqueville, y tantos de mis pensadores admirados, pero neoliberalismo ha terminado por expresar este periodo de idolatría del mercado.Desde 1945, al fin de la II Guerra, el mundo ha conocido dos grandes ciclos. El primero duró hasta 1973. Jean Fourastié los llamó los treinta gloriosos. Tasas de crecimiento nunca vistas antes. Aumento del nivel de vida en todo el mundo, y fin de la edad Media en el Tercer Mundo, a medida que los campesinos dejaban la tierra para dirigirse a las ciudades modernas (fenómeno que China ha repetido desde 1978). Este fue el ciclo del gran Estado de Bienestar, una de las grandes construcciones civilizadoras de todos los tiempos. Podría decirse por tanto que este fue un ciclo socialdemócrata.El fin simbólico de este periodo fue la llegada al poder de Thatcher en 1979 y Reagan en 1980, pero su verdadero origen fue la crisis del petróleo de 1973. Antes, ya en los sesenta, había sido erosionado cuando en los países desarrollados los salarios crecieron más que la productividad.Lo sucedió la desregulación. Las ondas privatizadoras. El libre comercio. Y en general, un efecto de desprotección social. El Capital le ganó al Trabajo.Los economistas, como lo reconoció Rudiger Dornsbuch, se hicieron mayoritariamente conservadores.
¿Cuál ciclo fue mejor? En este último periodo, principalmente gracias a China, y quizá sólo gracias a China, centenares de millones de seres humanos salieron de la pobreza. Sin embargo, vistos los grandes números de crecimiento, y la difusión de la igualdad social, el periodo socialdemócrata todavía brilla a la distancia.El mundo no volverá al proteccionismo (como volvió después del crac del 29), porque la tecnología ha puesto al mundo a un click de distancia (aquel fenómeno de flatening o achatamiento del mundo que difundió en su célebre libro Thomas Friedman). Pero volverá a formas de regulación. A búsquedas de ciertos niveles de fraternidad perdidos los últimos treinta años. A formas nuevas de Estados de Bienestar, que reconozcan que hay pisos de igualdad sin los cuales los contratos sociales no funcionan a largo plazo.Esta es la política que falta en el Perú. Más todavía después de este terremoto norteamericano. Independientemente de los méritos del segundo gobierno de Alan García, lo que sí sabemos es que no es un gobierno socialdemócrata.
Todas las incertidumbres políticas, aquellas asociadas con el 2011, giran alrededor de la ausencia de este espacio socialdemócrata, que históricamente representó el Apra.En La Edad de la Revolución, Hobsbawm escribió: La introducción del liberalismo fue como una especie de bombardeo silencioso que sacudió la estructura social que siempre lo había habitado y no dejó en su lugar nada más que los ricos: una soledad denominada libertad.Alfredo Barnechea
domingo, 14 de septiembre de 2008
ALFREDO BARRENECHEA El papa y los mercados emergentes
Gran articulo de proyeccion a futuro de Alfredo Barrenechea.
14 de Setiembre de 2008 El Papa y los mercados emergentes Al final, concluyó Napoleón, el poder del espíritu vence siempre al poder de la espada.Casi era inevitable pensar en esa célebre frase, viendo a los centenares de miles de franceses en la gran explanada de los Inválidos, donde reposan precisamente los restos de Bonaparte, oyendo a Benedicto XVI. Más que sólo franceses, las muchedumbres representaban un mundo plural, europeo pero también asiático y, muy notoriamente, africano.La vieja ciudad gala, romana, la capital de la Ilustración, la ciudad de la razón por excelencia, volcada ante este teólogo alemán. ¿Es el reconocimiento a su condición de intelectual de primer orden, que habla además un francés impecable? No por casualidad habló también en el Instituto de Francia, la academia de ciencias políticas y morales, de la que es miembro (como lo es Javier Pérez de Cuéllar).Estaba en París para asistir a una reunión convocada por el Centro de Desarrollo de la OECD, la Organización para la Cooperación Económica y el Desarrollo.Allí han creado una Red de Mercados emergentes (o EmNet, por Emerging Markets Network), y era la reunión semestral de esa red, en la que participan las principales empresas de los mercados emergentes, y las del mundo desarrollado con operaciones en esos mercados. Estaban los presidentes, o los economistas-jefes de empresas como Intel (Estados Unidos), Mitsubishi (Japón), Nokia (Finlandia), Samsung (Corea), Mahindra (India), Embraer y Vale (Brasil), Cemex y Pemex (México), Codelco (Chile), para no mencionar sino algunas.El tema era innovación y los sectores que dominaban la reflexión eran energía y electrónica. Los países atraviesan fases o estadios en el desarrollo. Pero al final tienen que alcanzar los sectores de punta. Corea del Sur ejemplifica esa evolución. En poco más de 30 años hizo la transición de una sociedad agrícola, paupérrima, a una sociedad desarrollada basada en la tecnología. Hoy dedica 3.23% de su producto bruto a investigación y desarrollo. 3/4 partes de esa inversión la hace el sector privado, pero fue comenzada por el Estado. Digresión: no parecía haber demasiado neoliberales en ese pequeño castillo donde se hacía la reunión, dentro de la sede de la OECD: todos parecían pensar que los gobiernos son claves en el esfuerzo de desarrollo, y que son ellos, y no el sector privado, los que deben articular las visiones.Pocas empresas ejemplifican mejor ese salto gigantesco de Corea que Samsung. Comenzó a finales de los años treinta distribuyendo comestibles, y hoy es una empresa líder en electrónica en el mundo: la número 2 en creación de patentes, por detrás sólo de IBM. 41,600 de sus trabajadores, o 28% de su fuerza laboral, está en Investigación y Desarrollo. Su caso no es demasiado distinto del de Nokia, que hoy captura el 60% del mercado de celulares del mundo pero empezó en un negocio finlandés clásico: eucaliptos para saunas. Algunos mercados emergentes están imitando esa evolución. Por ejemplo lo que hoy se llaman BRICs (por las iniciales de Brasil, Rusia, India y China). Entre 1994 y el 2006, el 30% de su comercio fue en los sectores de alta tecnología. Este salto se debió principalmente a China e India. Desde 1995, China ha doblado su inversión en investigación, de 0.6% a 1.3% de su producto, que hoy es el 16% del Producto Mundial. En números absolutos, hace que China invierta casi lo mismo que Japón. Rusia, en cambio, está atrasada en estos sectores, y su poder mundial se basa en recursos naturales. El país puntero en inversión en investigación es Israel, que destina 4.7% de su producto, más que todos los países de la OECD.La electrónica es el sector que más valor agregado genera, y crecerá en los próximos 10 años, el doble del crecimiento mundial total. En esta reunión descubrí que el 65% del negocio de la electrónica está en Asia (21% en Japón, 21% en China, 8% en Corea, 7% en Taiwán, 2% en Singapur, y el resto repartido en otros países).¿Hay una brecha entre los países que producen materias primas, y los que producen tecnología? Este tema hacía muy interesante, especialmente para un peruano, la presencia de grandes empresas mineras como Vale de Brasil (hierro) y Codelco de Chile (cobre). El presidente de Codelco, José Pablo Arellano, dijo que esperaban que en 10 años el grueso de las utilidades se apoyara en conocimiento más que minería, y detalló todos los pasos que están dando en automatización, informática, y generación de empresas asociadas con empresas internacionales de alta tecnología.El Perú recibirá en los próximos años más de 15 mil millones de dólares para minería, y poco más en otros sectores: por ejemplo muy poco en maquilas de empresas chinas tratando de aprovechar nuestro TLC, y casi nada en tecnología. ¿Cómo hacemos para saltar al tipo de desafíos de los grandes mercados emergentes, eje de esta reunión que reseño?El Perú tiene que actuar en dos frentes, en dos horizontes. Por un lado cerrando las brechas preindustriales, por decirlo así (por ejemplo el atraso del sur andino con respecto al resto del país), con creación de infraestructura y reducción de pobreza, y por otro creando oportunidades para los sectores de punta.Bruno Lanvin, de INSEAD, dijo en la reunión que Africa y América Latina aparecen en el mapa mundial de la alta tecnología como espacios vacíos (con la excepción de Sao Paulo), pero que América Latina tenía los soportes educativos básicos para dar el salto.Vuelvo a proponer al Presidente García, a este respecto, que convoque una reunión de la diáspora científica peruana. En pocos años, varias empresas peruanas podrían participar de esta fascinante Red de Mercados Emergentes, a cuya reunión semestral asistí esta semana en París.Alfredo Barnechea14 de Setiembre de 2008
14 de Setiembre de 2008 El Papa y los mercados emergentes Al final, concluyó Napoleón, el poder del espíritu vence siempre al poder de la espada.Casi era inevitable pensar en esa célebre frase, viendo a los centenares de miles de franceses en la gran explanada de los Inválidos, donde reposan precisamente los restos de Bonaparte, oyendo a Benedicto XVI. Más que sólo franceses, las muchedumbres representaban un mundo plural, europeo pero también asiático y, muy notoriamente, africano.La vieja ciudad gala, romana, la capital de la Ilustración, la ciudad de la razón por excelencia, volcada ante este teólogo alemán. ¿Es el reconocimiento a su condición de intelectual de primer orden, que habla además un francés impecable? No por casualidad habló también en el Instituto de Francia, la academia de ciencias políticas y morales, de la que es miembro (como lo es Javier Pérez de Cuéllar).Estaba en París para asistir a una reunión convocada por el Centro de Desarrollo de la OECD, la Organización para la Cooperación Económica y el Desarrollo.Allí han creado una Red de Mercados emergentes (o EmNet, por Emerging Markets Network), y era la reunión semestral de esa red, en la que participan las principales empresas de los mercados emergentes, y las del mundo desarrollado con operaciones en esos mercados. Estaban los presidentes, o los economistas-jefes de empresas como Intel (Estados Unidos), Mitsubishi (Japón), Nokia (Finlandia), Samsung (Corea), Mahindra (India), Embraer y Vale (Brasil), Cemex y Pemex (México), Codelco (Chile), para no mencionar sino algunas.El tema era innovación y los sectores que dominaban la reflexión eran energía y electrónica. Los países atraviesan fases o estadios en el desarrollo. Pero al final tienen que alcanzar los sectores de punta. Corea del Sur ejemplifica esa evolución. En poco más de 30 años hizo la transición de una sociedad agrícola, paupérrima, a una sociedad desarrollada basada en la tecnología. Hoy dedica 3.23% de su producto bruto a investigación y desarrollo. 3/4 partes de esa inversión la hace el sector privado, pero fue comenzada por el Estado. Digresión: no parecía haber demasiado neoliberales en ese pequeño castillo donde se hacía la reunión, dentro de la sede de la OECD: todos parecían pensar que los gobiernos son claves en el esfuerzo de desarrollo, y que son ellos, y no el sector privado, los que deben articular las visiones.Pocas empresas ejemplifican mejor ese salto gigantesco de Corea que Samsung. Comenzó a finales de los años treinta distribuyendo comestibles, y hoy es una empresa líder en electrónica en el mundo: la número 2 en creación de patentes, por detrás sólo de IBM. 41,600 de sus trabajadores, o 28% de su fuerza laboral, está en Investigación y Desarrollo. Su caso no es demasiado distinto del de Nokia, que hoy captura el 60% del mercado de celulares del mundo pero empezó en un negocio finlandés clásico: eucaliptos para saunas. Algunos mercados emergentes están imitando esa evolución. Por ejemplo lo que hoy se llaman BRICs (por las iniciales de Brasil, Rusia, India y China). Entre 1994 y el 2006, el 30% de su comercio fue en los sectores de alta tecnología. Este salto se debió principalmente a China e India. Desde 1995, China ha doblado su inversión en investigación, de 0.6% a 1.3% de su producto, que hoy es el 16% del Producto Mundial. En números absolutos, hace que China invierta casi lo mismo que Japón. Rusia, en cambio, está atrasada en estos sectores, y su poder mundial se basa en recursos naturales. El país puntero en inversión en investigación es Israel, que destina 4.7% de su producto, más que todos los países de la OECD.La electrónica es el sector que más valor agregado genera, y crecerá en los próximos 10 años, el doble del crecimiento mundial total. En esta reunión descubrí que el 65% del negocio de la electrónica está en Asia (21% en Japón, 21% en China, 8% en Corea, 7% en Taiwán, 2% en Singapur, y el resto repartido en otros países).¿Hay una brecha entre los países que producen materias primas, y los que producen tecnología? Este tema hacía muy interesante, especialmente para un peruano, la presencia de grandes empresas mineras como Vale de Brasil (hierro) y Codelco de Chile (cobre). El presidente de Codelco, José Pablo Arellano, dijo que esperaban que en 10 años el grueso de las utilidades se apoyara en conocimiento más que minería, y detalló todos los pasos que están dando en automatización, informática, y generación de empresas asociadas con empresas internacionales de alta tecnología.El Perú recibirá en los próximos años más de 15 mil millones de dólares para minería, y poco más en otros sectores: por ejemplo muy poco en maquilas de empresas chinas tratando de aprovechar nuestro TLC, y casi nada en tecnología. ¿Cómo hacemos para saltar al tipo de desafíos de los grandes mercados emergentes, eje de esta reunión que reseño?El Perú tiene que actuar en dos frentes, en dos horizontes. Por un lado cerrando las brechas preindustriales, por decirlo así (por ejemplo el atraso del sur andino con respecto al resto del país), con creación de infraestructura y reducción de pobreza, y por otro creando oportunidades para los sectores de punta.Bruno Lanvin, de INSEAD, dijo en la reunión que Africa y América Latina aparecen en el mapa mundial de la alta tecnología como espacios vacíos (con la excepción de Sao Paulo), pero que América Latina tenía los soportes educativos básicos para dar el salto.Vuelvo a proponer al Presidente García, a este respecto, que convoque una reunión de la diáspora científica peruana. En pocos años, varias empresas peruanas podrían participar de esta fascinante Red de Mercados Emergentes, a cuya reunión semestral asistí esta semana en París.Alfredo Barnechea14 de Setiembre de 2008
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