domingo, 22 de abril de 2012

Barcelona pierde el clasico x la minima: Derrota sin dramas.

Y tenia que venir:
1. PARAFRASERARE A MENOTTI: les ganaron en el resultado, no en el juego, obvio que hay cosas x mejorar, pero el sendero sigue siendo el adecuado
2. Cuidado con celebrar como si hubiese sido un partido antologico, porque no lo fue, y esas cosas generar miopias, cosa terrible de cara a una final d liga.
3. Las derrotas son necesarias cuando aprender que hicistes mal...
4. Condiciono a Guardiola no tener una plantilla larga, con esta alineacion pense en el Chelsea.

Falta mucho pan por rebanar, y el Barza podria quedarse sin nada, solo con una copa del Rey sin que eso signifique mucho, pero ya sabemos como son los alarmistas y los extremistas, si ganas el Rey si pierdes una kk.

El punto clave del encuentro tambien lo dice Karanka, cuando les empatan Mou manda a todos al ataque, el Pep incluso recoonce que los 5 minutos finales del Madrid fueron fantasticos y es cierto, ahi se vio la impotencia catalana, me hizo acordar a Lippi en un Alemania Italia del mundial del 2006, este mando a los de ataque frente a Alemania y gano!

Otro dato interesante es que Mou gana x 1era vez en el Camp Nou.
Ciao

Ramon.

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Clásico Barcelona-Real Madrid, ¿fin del suspenso o final alternativo?

Líder de la liga española y con cuatro puntos de ventaja sobre el Barcelona, a falta de cinco jornadas por disputar, el Real Madrid puede dejar casi sentenciado el título si logra la victoria el sábado (18h00 GMT) en el Camp Nou, ante su máximo rival.
Por el contrario, una derrota en terreno barcelonista haría aumentar en gran medida el suspense en la Liga, ya que dejaría a los blancos con sólo un punto de ventaja sobre los azulgranas, además de limitar considerablemente su moral.
La disputa del Clásico es la excusa perfecta para hacer un paréntesis temporal en sus respectivas eliminatorias de la Liga de Campeones, donde ambos cayeron derrotados en sus partidos de ida.
El Real Madrid perdió ante el Bayern de Múnich (2-1), mientras que el Barça se vio superado por el Chelsea (1-0).
La tensión que se respira en uno y otro bando el día previo al enfrentamiento es palpable, más si cabe en el caso del Real Madrid, cuyo último título de liga data del año 2008 y no puede permitirse el lujo de dejar escapar en las últimas jornadas un título que parecía atado.
El técnico del Real Madrid, José Mourinho volvió acogerse a la ley del silencio y no compareció este viernes ante la prensa española.
En su lugar estuvo su segundo entrenador, el español Aitor Karanka, que dejó algunas pinceladas sobre el planteamiento madridista.
"Mañana no vamos a cambiar nada en nuestra forma de jugar. Vamos a hacer todo lo que esté en nuestras manos para atacar y ganar", aseguró.
Esta afirmación del ayudante de ''The Special One'' no da pistas sobre el once inicial que podría hacer frente al Barça de Pep Guardiola, aunque respondió afirmativamente a la pregunta sobre si el francés Lassana Diarrá podría ocupar un lugar en el centro del campo.
Con el objetivo de contener y limitar la creación del Barça y asfixiar su juego ofensivo, Mourinho podría alinear hasta tres mediocentros en el Camp Nou, con Diarrá acompañando a los dos titulares habituales, el español Xabi Alonso y el alemán Sami Khedira.
Esta posible tentación defensiva de ''Mou'' contrastaría con un planteamiento ofensivo que se da por hecho en el caso del técnico del Barcelona, el español Pep Guardiola.
El ataque y la creación son las señas de identidad del Barcelona, que lleva años sin traicionarlas ante el conjunto merengue.
Además, el Barça afronta todo un ''match-ball'' (punto de partido), pues para seguir optando con garantías a arrebarle el primer puesto al Madrid y conquistar su cuarta liga consecutiva (2009, 2010, 2011) sólo le vale la victoria.
"No vamos a cambiar nuestro juego. Trataremos de jugar mejor que nunca y tener el balón de principio a fin. La liga depende muchísimo de este resultado. Si salimos victoriosos, seguiremos con opciones. En caso de derrota, el Madrid la habrá sentenciado", manifestó el segundo capitán del Barça, el centrocampista español Xavi Hernández.
Una vez más, como ya sucediera en las tres últimas temporadas, el ''Clásico'' Barcelona-Real Madrid será sinónimo del pulso entre los dos gigantes individuales del fútbol actual, el argentino Lionel Messi y el portugués Cristiano Ronaldo, que compiten en talento y en acaparar elogios.
Con 41 goles, los dos han batido esta temporada el récord de número de tantos en una misma edición de la Liga española y mantienen, como sus clubes, un apasionante duelo por ser el mejor, como se verá el sábado sobre el césped del Camp Nou.

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Liga BBVA | Barcelona 1 - Real Madrid 2

El Madrid ya tiene razón

Mourinho conquistó el Camp Nou. Logró un triunfo que vale un título. La victoria desnudó a un Barça con toque pero sin gol. Cristiano superó a Messi


Juanma Trueba | 22/04/2012
Una Liga más y un complejo menos. El Real Madrid venció en el Camp Nou, se aseguró prácticamente el campeonato y se liberó de un trauma que le tenía endemoniado desde hace demasiado tiempo. Ya no volverá a sentirse inferior contra el Barcelona, al menos hasta donde alcanza la mirada. Las buenas sensaciones se confirman y las distancias se borran. Ya no hay ventaja del Barça, ni superioridad técnica, ni tampoco la autoridad moral que se derivaba del buen juego y del estilo universitario, casi angelical, de sus mejores jugadores. En esta ocasión, y para completar el cambio de guión, el malo de la película fue Dani Alves, suya la patada mil veces repetida y condenada.
Las conquistas son múltiples. Mourinho ganó, por fin, en el Camp Nou y el partido le dio la razón en todos los debates abiertos. Machaconamente. Marcó Khedira, Coentrao cumplió con nota y apuntilló Cristiano. Hubiera faltado el gol de Pepe y el primero casi lo marcó él. Echarse atrás y ceder la pelota dio resultado. El reparto porcentual de posesión (73/27) se observa ahora como una anécdota menor. Visto el desenlace, el sacrifico defensivo de Özil y Di María sólo puede calificarse de heroico. Ni siquiera dio tiempo a reprocharle tanta prudencia al entrenador: la sentencia de Cristiano llegó tres minutos después del empate de Alexis.
Si Mourinho suele tenerse en altísima estima hoy no le faltan razones. Si su ego es de natural disparado, será normal el tiroteo, el que nos espera. Todo le salió bien, perfecto, diríamos, sin necesidad de que su equipo jugara un gran partido. Hasta el Barcelona le salió bien, perfecto, diríamos, especialmente Guardiola.
Pases. Se veía venir. Tan romántico se ha vuelto Pep, tan deseoso de distinguirse del lado oscuro, que ha despreciado por vulgar el objetivo último del juego en cuestión: marcar goles. Lo decía Belmonte en la biografía del torero escrita por Chaves Nogales. "No es lo mismo dar pases que torear". Del mismo modo, no es lo mismo tocar que jugar bien al fútbol, sobre todo cuando tocar se agota en sí mismo, cuando no existe profundidad ni delantero que la culmine. Pretender doblegar así a un equipo como el Real Madrid es como querer matar a un toro a besos.
Y no es cierto que el Barcelona haya reinado en el fútbol mundial jugando así. Su fútbol de distracción, de hermosa distracción, siempre escondía un conejo. Pero no hay sorpresa posible cuando Messi debe ejercer de Xavi y de Messi, de Messi y de Villa, de Iniesta y de Messi. Ayer tuvo que serlo todo, primera línea, segunda y tercera; y se quedó en casi nada. Ayer quedó en clamorosa evidencia la baja forma de los otros bajitos, Xavi a la cabeza. También la necesidad de un delantero, a ser posible perverso. Lo escribió Vila-Matas en el libro de testimonios barcelonistas Cuando nunca perdíamos, título que ahora se aparece premonitorio. "Esta temporada le habrían ido muy bien al Barça tres o cuatro refuerzos (gente malvada, anormal, llegada de los barrios bajos o del extranjero, no hay que temerlos tanto)...". Pues eso.
Si de algo podrá presumir el Madrid, más que de su juego, será de haberse sentido a gusto en el infierno. Regaló la posesión en beneficio del control. Acortó el campo y presionó con más medida que en otras ocasiones, lo que le permitió hacerlo hasta el final.
Guardiola completó la trampa. La colocación de Tello y Alves como extremos comprimió lo que pretendía descomprimir. Al canterano le pudo Arbeloa y su confianza terminó bajo mínimos. Al brasileño le mató el avance. Alves ha hecho carrera como lateral a base de aparecer en posiciones de ataque como un elemento inesperado e incontrolable. Algo muy similar a lo que sucede con Marcelo y antes ocurría con Roberto Carlos. Adelantarlos los deja sin horizonte y sin sorpresa. Así se sintió Alves delante de Coentrao y así acabó por enloquecer.
El primer gol del Madrid fue de una crueldad absoluta. No sólo porque lo empujara Khedira, sino por la debilidad general que demostró el Barcelona. Pepe ganó el salto a Adriano (desigual emparejamiento), Valdés se encontró con el balón mientras rectificaba una mala salida y Puyol se quedó bloqueado frente a la pelota, incapaz de despejarla.
Es normal. La fijación del Barcelona por salir jugando en todo momento y condición ha llevado a sus futbolistas a atentar contra el sentido común. Lo que es un buen hábito también puede ser nocivo. Lo hemos visto mil veces y es posible que también le sucediera al recio capitán: llegada la hora, dudó si patear la pelota o acunarla. Khedira, sin embargo, no dudó nada. Su histórico gol, el 108 del Madrid, demuestra que los caminos del Señor son inescrutables. También los de Mou.
El tanto dio validez deportiva y moral a la trama de Mourinho. Y al tiempo descubrió la desnudez del Barça. Las ocasiones de gol de las que disfrutó fueron fruto de la prodigiosa inventiva de Messi. La más clara, un pase entre líneas a Xavi, se cerró con un disparo cruzado que rozó Casillas.
Pero insisto, no era el Barça de otras veces. La imprecisión resultaba una enfermedad contagiosa y el equipo carecía de plan alternativo a la invasión besucona. Tantos fueron los balones perdidos que la primera parte dejó la sensación de que el Madrid hubiera podido sentenciar el choque y la Liga con un poco más de atrevimiento. Benzema y Cristiano estaban por la labor...
La entrada de Alexis añadió la mínima sorpresa que pedía el juego del Barcelona. Y se tradujo en el gol del empate, consecuencia de una oleada en la que el Barça quemó sus naves y agotó todos los rebotes del universo.
Golpe. Acuciado por la cercanía del Barça, el Madrid golpeó de inmediato. Di María lanzó la contra y Özil la cargó de inteligencia. Su pase a la carrera de Cristiano hubiera hecho pleno en una bolera. El remate del delantero (centro, aunque le duela) no ofreció dudas. El cuerpo de Cristiano pertenece a una versión superior y probablemente en pruebas (Madeira como la Isla del Doctor Moreau).
El Barcelona se descorazonó por completo. No tenía fútbol, pero tampoco físico para montar un asedio, rematar un córner o ganar un choque. Ni tendrá Liga. Su virtud se ha pasado al misticismo al tiempo que la carnalidad del Madrid se ha vuelto virtuosa. Tenía que ocurrir. Y pasó ayer.

El crack


Cristiano
Emergió cuando el equipo lo necesitaba y enmudeció al Camp Nou con un gol que puede valer una Liga.

¡Vaya día!


Tello
Salió perdedor ante Arbeloa. No se fue ni una vez del lateral. Además, estuvo individualista y fallón.

El dandy


Özil
Trabajó bien en la recuperación y dio claridad arriba. Brillante fue su asistencia de gol a Cristiano.

El duro


Alves
En una pugna con Cristiano en el 75', dio una fea patada al costado del portugués. No vio ni amarilla.

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BARCELONA 1
REAL MADRID 2

Barcelona: Valdés; Puyol, Mascherano, Adriano (Pedro, m.73); Alves, Busquets, Xavi (Alexis, m.69), Thiago; Tello (Cesc, m.81), Messi e Iniesta.

Real Madrid: Casillas; Arbeloa, Pepe, Ramos, Coentrao; Khedira, Xabi Alonso; Di María (Granero, m.73), Özil (Callejón, m.89), Cristiano; y Benzema (Higuaín, m.90+3).

Goles: 0-1, m.17: Khedira. 1-1, m.70: Alexis. 1-2, m.73: Cristiano Ronaldo.

Árbitro: Undiano Mallenco (Comité Navarro). Mostró cartulina amarilla a Busquets (m.15), Pepe (m.43), Xabi Alonso (m.47), Alves (m.76), Özil (m.77), Granero (m.78) y Mascherano (m.86).

Incidencias: asistieron al encuentro 99.252 espectadores en partido disputado en el Camp Nou, correspondiente a la trigésimo quinta jornada de Primera División. En el palco, pleno de personalidades.

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Siete puntos, 109 goles... Noche soñada

Alfredo Relaño | 21/04/2012
¡Pleno del Madrid en el Camp Nou! La victoria le pone a siete puntos, lo que vale la Liga, eleva el récord de goles a 109 (a los que habrá que añadir los que vengan) y enterró por fin el fantasma que le perseguía desde aquel 5-0 con que se estrenó Mourinho en estos duelos. Todo eso en un partido intenso, pleno, en el que se sintió cómodo, porque consiguió que siempre ocurriera lo que le convenía. Y ante todo el planeta. Se calcula que más de cuatrocientos millones de personas vieron este partido. Para el Madrid es un baño de imagen, un freno a la sangría que estaba sufriendo a favor del Barça.
Guardiola sorprendió con una alineación en la que no estaban ni Piqué (cuyo abandono ya es indisimulable) ni Cesc, que tampoco anda bien. Sólo tres defensas, Alves y Tello en los extremos, muy abiertos. Mourinho sacó su equipo titular, el de sus once favoritos, lo que incluye a Coentrao. Sin cosas raras, sin alteración de funciones. Todos aplicadísimos en lo suyo. Encerró a Messi entre los dos centrales y los dos medios-centro y esa asfixia bloqueó a todo el Barça. Sólo un par de veces pudo zafarse: en una puso a Xavi mano a mano con Casillas (¡grande una vez más!) y la otra fue el gol del Barça.
Sólo dos jugadas de Messi, eso fue el Barça. Eso y varias escapadas de Tello que culminó mal. Coentrao anuló a Alves. Por su parte, el Madrid empezó con brío atacante, moderado cuando alcanzó su primer gol en un córner. Luego cazó un perfecto contraataque justo cuando más lo necesitaba, cuando el 1-1 había levantado al Camp Nou. Gol 109, gol de Cristiano, que esta vez le ganó su particular mano a mano a Messi, como Mourinho se lo ganó a Guardiola. Todo sobre el fondo de un partido serio y noble, donde sólo Alves puso un lunar. La noche que soñaba el Madrid desde hace tres años largos.

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Barcelona 1 - Real Madrid 2 | La contracrónica desde el lado azulgrana

La gracia y el maleficio

El Barça perdió la gracia nada más comenzar el encuentro y el Real Madrid, por el contrario, encontró una autopista en cuyo recorrido halló que podía acabar con el maleficio que había marcado sus enfrentamientos en el Camp Nou

Cruz | 22/04/2012
El enfado. La imagen del partido es la desolación de Xavi Hernández cuando fue sustituido en la segunda parte para que Alexis entrara a animar el decrépito estado de ánimo de un equipo que había perdido la gracia e iba perdiendo el partido. El medio volante más exquisito, que anoche se perdió como su equipo, lanzó una botella al suelo, dejó que la mirada se le perdiera hacia adentro y finalmente se puso a contemplar lo que quedaba del desastre. Pero su sustituto, Alexis, entró como una exhalación y le dio al Barça y a Xavi la sensación de que estaban vivos.
Zombies. Pero eran zombies. Enseguida Cristiano Ronaldo, que espera este aire como una venganza inglesa, enfiló el campo azulgrana, dotado anoche de la descortesía que le brinda a veces su desmemoria del juego, y batió a Valdés en uno de esos goles con los que sueña un delantero para que se conviertan en pesadilla del portero. Los aficionados barcelonistas tiramos entonces la toalla, o casi, pero el equipo la había tirado aun sin el empate.
Qué pasó. Sucedió que el Madrid estuvo, desde los primeros compases, haciendo lo que solía hacer el Barça en los tiempos oscuros: bajar la pelota, atender al pase del contrario, por si se desviaba. Y sin embargo el equipo azulgrana se instaló en el defecto; jugaba por defecto; como dijo Robinson en Canal+, en este partido, el equipo de Pep perdió más balones que en todos los partidos de esta Liga. Ese defectuoso paseo por el alambre terminó con el error defensivo que le abrió al Madrid la oportunidad de declarar estado de sitio en su área, Mourinho tocó a rebato y ejerció la defensa del Madrid un acopio tal de recursos que era imposible que la ilusión barcelonista por romperla corriera otra suerte que la que corrió esta última semana en Stamford Bridge.
Un aplauso. Un aplauso para el Madrid. Se merece esta Liga; puede decirse de este partido que fue como otros, en los que su entusiasmo brilló por encima de sus dudas tácticas, que ayer también se pusieron de manifiesto. El Barça, mucho más fiel a su esquema, estuvo, sin embargo, falto de la chispa del entusiasmo, y eso fue dejando seca la imaginación de sus futbolistas más exquisitos, como el citado Xavi, como Iniesta y como Messi. Que Messi jugara mal es una noticia aún peor que la noticia de que el Barça está en trance de perder la Liga que en este instante tiene justo vencedor.
El porvenir. El Barça perdió la gracia, en este partido; la puede recuperar, nosotros los barcelonistas estamos convencidos de que el futuro no se ha terminado de escribir, y hay dos competiciones (e incluso esta) en las que el equipo está vivo y depende de su paciencia y de su entusiasmo. Le ganará al Chelsea, ojalá, y regresará a los barcelonistas que ayer sufrimos el orgullo de perder y levantarnos

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Guardiola: "Felicito al Real Madrid, que será campeón"

"No nos han generado mucho peligro y hemos llevado el partido donde queríamos. No tengo la sensación de que hayamos sido inferiores", dijo el entrenador del Barcelona.


AS.com | 21/04/2012
"Quiero felicitar al Madrid por la victoria y por la Liga que van a ganar. Hemos perdido algunas pelotas al principio, pero hay que tener en cuenta la importancia del partido. Bajamos tras el primer gol, aunque pudimos marcar antes del descanso. Luego salimos con otra actitud. Creo que hicimos un buen partido y no nos han generado mucho peligro", dijo Josep Guardiola tras el Clásico.
"Abrimos bien el campo, con Tello y Alves, aunque nos ha faltado algo. Yo creo que hemos generado más ocasiones que otros días, pero llevamos muchos partidos desde agosto. Esto puede pasar y más valorando contra quién jugábamos", explicó después. Y añadió: "No tengo la sensación de que hayamos sido inferiores al Madrid, salvo en los últimos cinco o siete minutos. Llevamos el partido donde queríamos".
"A lo mejor me he equivocado, a lo mejor sacando a Cesc.... ¿Quién lo sabe? Al perder no tendré tanta razón. Lo que digo es que Tello ha hecho un partido fantástico en ataque y en defensa. Y ha tenido ocasiones. Hemos jugado con mucha gente joven y esa es una muy buena noticia", dijo al ser cuestionado sobre la extraña alineación que presentó. "Decepcionante no es la palabra que define lo que pasó en Londres y aquí", precisó.
Sobre si la derrota pasará factura en la Champions, dijo: "Ya lo veremos. Creo que se levantarán. No considero que tengamos pocas fuerzas. Queda jugar de la mejor de las maneras. Estos jugadores han tenido muchas situaciones como estas y se han levantado". También fue cuestionado sobre el puesto de Messi: "Ha jugado donde siempre".
De como se tomó su suplencia Piqué, dijo: "No he hablado con él. Si le pongo, me hubiérais preguntado por Mascherano. Y no me habriáis preguntado por Gerard si hubiéramos ganado".
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liga bbva

Karanka: "Mou dijo que si empataban había que atacar"

"Esto es el fruto del trabajo que se está haciendo, pero aún quedan partidos. Podemos ser campeones ganando los dos encuentros del Bernabéu", dijo el ayudante de Mourinho.


AS.com | 21/04/2012
¿Tiene la sensación de que la Liga está sentenciada?
No, todavía quedan partidos y esto es fruto del trabajo bien hecho. Quedan partidos y puntos importantes en juego.
¿Cómo se encuentra el vestuario?
Está feliz porque los puntos son importantes, pero también pensando ya en el partido del miércoles contra el Bayern de Múnich.
¿Qué mensaje da al madridismo esta victoria?
El mensaje lo han mandado los jugadores. El madridismo estará encantado con este trabajo.
¿Se han encontrado un peor Barcelona o un mejor Madrid?
Nosotros conocíamos cuáles eras nuestros aciertos y nuestros errores.
¿Es suficiente este partido para remontar el partido de Liga de Campeones?
Cada partido es importante y diferente. El partido se ha ganado, cuando mucha gente no daba nada. El martes será otro partido y sabemos que el Santiago Bernabéu estará con nosotros.
¿Cómo valora el trabajo de Özil?
Ha estado muy bien. Ha despejado las dudas de su estado físico. Pero los grandes jugadores tienen que olvidarse pronto de lo hecho y mirar hacia delante.
¿La victoria son más que tres puntos?
No, son tres puntos que dan sobre todo confianza para seguir trabajando.
¿Es el partido que esperaban?
El mister dijo en el descanso que nos podía meter gol y era ahí cuando debíamos aprovechar el momento.
¿Es el mejor Clásico de Cristiano?
Cristiano nos tiene acostumbrados a grandes momentos. El día de la final de Copa nos hizo campeones y yo no voy a descubrir nada. Siempre he dicho que es el mejor del mundo
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Liga BBVA | Barcelona 1 - Real Madrid 2

Cristiano Ronaldo: "Ha sido una exhibición muy grande"

El portugués felicitó a sus compañeros "porque han estado muy bien y lo merecen todo" y lanzó un mensaje a la afición: "Deseo que juntos pasemos la eliminatoria el miércoles".


AS.com | 21/04/2012
El portugués Cristiano Ronaldo, que dio la victoria al Real Madrid con su tanto, dijo que el partido realizado por su equipo fue: "Una exhibición muy grande, felicito a mis compañeros porque han estado muy bien y lo merecen todo. Estamos muy contentos de ganar aquí, batir el record y a pensar ya en la Champions".
Precisamente acerca de ese partido de Champions del miércoles habló el goleador portugués: "El Bayern tiene un gran equipo pero jugamos delante de nuestra afición, vamos a hacer un gran resultado. Deseo que juntos pasemos esta eliminatoria el miércoles y espero que la afición este con nosotros", dijo Ronaldo, alentando a la afición para que acuda al Bernabéu.

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Barcelona 1 - Real Madrid 2 | La contracrónica desde el lado blanco

Cómo no te voy a querer

Un triunfo para la memoria de todos los madridistas. Mourinho tomó por fin el Camp Nou y Cristiano le ganó la batalla a Messi, apuntillando la Liga y su merecido Balón de Oro. El Barça queda tocado. El Madrid se agiganta. El doblete, a tiro.

Tomás Roncero | 22/04/2012
¡Hala Madrid! Más de 600 millones de ciudadanos del mundo entero (hubo 200 más de lo que dicen los teletipos) supieron anoche quién es de nuevo el rey del fútbol, el que ya asombró en el siglo XX y empieza a hacerlo a lo grande en el XXI. El Madrid de Mourinho ganó la Liga con grandeza, en el escenario ideal para acabar con este cargante debate. El Barça claudicó y entregó las armas. No dan para más. El virtual campeón de Liga tiene mejor portero (Iker se salió), dos centrales que parecen la Muralla China (Ramos y Pepe, partido para la hemeroteca), un Xabi que mueve la aguja del reloj como si fuese un científico, un Khedira que se resarció de su mala noche de Múnich con un gol para la historia (el 108), un Mago de Özil que lleva seda y porcelana en su bota izquierda y un Benzema que se ha consagrado como el mejor nueve de Europa con sólo 24 años. Dejo el final para mi nuevo Dios del fútbol. Para el jugador que ya ha pasado a engrosar la Historia del Madrid: Cristiano Ronaldo.
Balón de Oro. Llevo semanas avisándoles de que el portugués se merece de calle el próximo Balón de Oro. Su golazo cuando el Camp Nou empezaba a rugir fue una demostración de autoridad. Dijo a los culés: "Tranquilos, no pasa nada. Yo estoy aquí para dejar claro de quién es esta Liga". La grada calló convencida de que no pueden con el Coloso de Funchal. Supermán juega en el Madrid y, encima, es un chaval excepcional. Se lo dice alguien que ha tenido la suerte de conocerle personalmente. En mi pueblo se diría: "Cristiano es un chaval de p... madre". Y como jugador, es un diez. Ha eclipsado a Messi y le ha comido la tostada en los últimos Clásicos. El argentino lleva cuatro sin batir a Casillas y el portugués ha marcado al Barça en los tres últimos. Así se ganan las Botas de Oro y los Balones de Oro. Lleva 54 goles. Su récord de siempre. Ya no le detendrá nadie. A sus 27 años, el Madrid tiene al que puede ser el mejor jugador de todos los tiempos. Se llama CRISTIANO y se apellida RONALDO. Hoy, todos a los quioscos de la piel de toro a comprar su taza del AS que se agotará en dos horas...
Afición happy. El madridismo se merecía este orgasmo múltiple. Los 500 héroes del CAMP MOU y los millones y millones que hay repartidos por todos los pueblos de esa España mía, esa España nuestra, tomaron anoche las calles. Cibeles se vio invadida en cuestión de minutos. No paraba de sonreír. Me es imposible registrar aquí, por falta de espacio, la alegría que me han transmitido peñistas, madridistas de cuna y nuevos fieles a la religión blanca que ya no tienen dudas. El presente y el futuro se escribe en el Bernabéu. CAMBIO DE CICLO. Han pasado los tres años de barbecho. Ya hemos vuelto. Estamos de regreso a la cumbre. Bayern, no sabes la que te espera este miércoles. Real, ¡cómo no te voy a querer!

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BARCELONA 1 - REAL MADRID 2 | LIGA BBVA

"Finalmente es Camp Mou"

Los medios digitales de todo el mundo recogen la victoria del Real Madrid contra el Barcelona en el Camp Nou. 'Sport' y 'Mundo Deportivo' dan por perdida la Liga para el Barcelona


AS.COM | 21/04/2012
Sport: Adiós a la Liga
El FC Barcelona se despidió de la Liga tras caer ante el Real Madrid en un partido decepcionante. El 1-2 final deja a los de Mourinho a un paso del título, líderes con siete puntos de ventaja cuando sólo quedan cuatro jornadas por disputarse.
Mundo Deportivo: El Barça dice adiós a la Liga
El Madrid gana en el Camp Nou y ya tiene siete puntos de ventaja a falta de cuatro jornadas. Un polémico gol inicial de Khedira condicionó el desarrollo del partido. Alexis empató a 20 minutos del final, pero Cristiano Ronaldo sentenció.
Gazzetta dello Sport (Italia): Finalmente es 'Camp Mou'
Un gol de Cristiano en el minuto 73 regala el 1-2 a los madridistas, después de la ventaja de Khedira y el empate de Alexis Sánchez. El Barcelona se aleja a siete puntos del rival a cuatro jornadas del final.
L'Equipe (Francia): La verdadera medida del campeón
El Real Madrid gana en el Camp Nou gracias a un gol de Cristiano Ronaldo. Los merengues, que tienen siete puntos de ventaja, ganarían su primer título de Liga desde 2008.
Corrire della Sera (Italia): Mourinho, con la Liga en la manos. Golpe del Real en Barcelona
Khedira y Cristiano Ronaldo firmaron la victoria en el Camp Nou: +7.
firmano l'impresa al Camp Nou: +7. Inutile per i blaugrana il momentaneo pareggio di Alexis Sanchez
Olé (Argentina): Hay que reconocerlo
Esta vez, el duelo entre Messi y Ronaldo fue para el portugués, que le dio la victoria en el Camp Nou al Real y, encima, lidera la tabla de goleadores con 42. Muy marcado, el mejor del mundo metió un pase de gol genial y generó el 1-1.
Clarín (Argentina): Real Madrid le ganó al Barça en el Camp Nou y quedó a tiro del título
Con el 2-1 le sacó siete de ventaja al equipo de Guardiola cuando quedan cuatro fechas para el final. Hoy el local tuvo a un Messi apagado.
A Bola (Portugal): Ronaldo decide el superclásico
Cristiano Ronaldo dio esta noche la victoria al Real Madrid en el Clásico con el Barcelona, que terminó 1-2. El portugués contribuyó decisivamente para que los merengues se acerquen al título español, ahora que llevan siete puntos de ventaja sobre los blaugrana cuando faltan cuatro jornadas.
Record (Portugal): La calma de Ronaldo
CR7 hace la diferencia en el Camp Nou. Khedira abrió el marcador, Alexis empató y Ronaldo resolvió el partido.
Corriere della Sera (Italia): Mourinho, con la Liga en las manos. Golpe del Real en Barcelona
Khedira y Cristiano Ronaldo firmaron la victoria en el Camp Nou: +7. El momentáneo empate de Alexis Sánchez fue inútil para los azulgrana.
Tuttosport (Italia): Real, golpe en el Camp Nou
El equipo de Mourinho conquista 1-2 el campo de los azulgrana con los goles de Khedira y Rinaldo y vuela a +7 a cuatro jornadas para el final del campeonato.
The Sun (Gran Bretaña): Alegría para Mou en el Nou
Cristiano Ronaldo obligó a los escépticos a calmarse con un gran final con el que el Real Madrid ganó 1-2 al Barcelona en el Camp Nou. Y finalmente, el entrenador del Real Madrid, José Mourinho, consiguió su primera victoria en la Liga contra el Barcelona en un reñido partido.
El Nuevo Herald (Estados Unidos): Real Madrid vence 2-1 al Barcelona y se aleja en la punta
Cristiano Ronaldo y Sami Khedira anotaron goles en cada tiempo y Real Madrid venció el sábado 2-1 al Barcelona para alejarse por siete puntos en la cima de la liga española de fútbol. El triunfo prácticamente le asegura el título al equipo de José Mourinho.
Lance (Brasil): CR7 decide contra el Barça y el Real se aproxima al título
El Real Madrid hizo lo que pocos decían que era posible. Fue al Camp Nou, venció al poderoso Barcelona por 1-2 y abrió a siete puntos la ventaja con el rival en la tabla cuando faltan cuatro jornadas para el final del campeonato. Este fue el primer triunfo merengue en casa de su rival desde la temporada 2007/08. El gran astro del partido fue Cristiano Ronaldo, que marcó el gol de la victoria y se alejó de Messi en la clasificación de goleadores.

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Barcleona | Liga BBVA

Xavi: "Nosotros sabemos perder, somos así"

Xavi reconoció que "la Liga está prácticamente imposible" y que el equipo ya se centra en la Champions, en la que el martes tiene "un partido crucial para redondear la temporada".


As.com | 22/04/2012
Xavi Hernández ha huido de alarmismos un día después de la derrota en el Camp Nou ante el Real Madrid y que prácticamente dejó sentenciada la Liga. Para el centrocampista del Barcelona, "no es un momento delicado" y asegura que la posibilidad de conseguir estar en la final de la Champions "es una pasada".
"No es un momento delicado, es un momento esperanzador. Tenemos en nuestras manos hacer una gran temporada", dijo el internacional español en rueda de prensa. "Somos competitivos, pero este equipo se caracteriza por saber perder. Con normalidad, nosotros somos así. No hicimos un mal partido contra el Madrid, pero tampoco estuvimos excelentes. Nos faltó materializar las ocasiones", añadió.
Xavi defendió el sistema empleado por su entrenador, Pep Guardiola. "El planteamiento era ir al ataque, jugamos con tres defensas. Ya lo hicimos en el Bernabéu, salió bien y ayer no. El planteamiento era el correcto", dijo. Además, a pesar de la casi segura pérdida del título de Liga, recordó que la temporada no ha acabado y ya se han conseguido títulos. "Se ha perdido el título de liga, pero tenemos la final de Copa, hemos ganado tres títulos y hay la posibilidad de pasar a la final de Champions. Está en nuestra manos hacer una grandiosa temporada".
Xavi reconoció que "la Liga está prácticamente imposible" y que el equipo ya se centra en la Champions, en la que el martes tiene "un partido crucial para redondear la temporada". "Sería histórico, una pasada, volver a estar en la final de Champions. Nos jugamos media temporada y nos gustaría que la afición estuviera con nosotros para alcanzar la remontada ", dijo


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El Camp Nou entendió la derrota

Moisés Llorens | 22/04/2012
Primero y principal: el Madrid mereció salir virtualmente campeón de Liga en el Camp Nou. Segundo: fallar en Anoeta, Getafe, Cornellà-El Prat, Pamplona, Bilbao, Valencia y Villarreal (y en casa ante el Sevilla) era haber concedido demasiado terreno para tratar de recuperarlo en los últimos partidos. Tercero: algún día Mourinho tenía que ganar en la casa culé. Cuarto: Guardiola, que por la mañana practicó con Thiago y Tello en el equipo inicial, no varió en su idea durante la siesta y arriesgó con los canteranos. Fue valiente, eso nadie se lo puede discutir, pero posiblemente ante el eterno rival has de salir con todo. Quinto: Pep se ganó ese derecho a lo que muchos consideraron un error, aunque ahora vamos a ver cómo lo hace para levantar al equipo para el partido del martes.
El Camp Nou encajó con señorío la derrota. Ni una queja. Nada. El soci se sintió decepcionado con el planteamiento, con el órdago de Pep y con la nefasta consecuencia. Se acaba la Liga para los azulgrana, ayer concluyó la caza al Madrid, tras soñar con los goles de Cazorla, Senna y las sensacionales intervenciones de Guaita en el Bernabéu. Decir que se acaba un ciclo es atrevido. El Madrid ganó, sí, pero queda algo más importante: que trate de jugar mejor al fútbol.

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En la Copa se empezó a ganar

Guillem Balagué | 22/04/2012
El partido de ayer se empezó a ganar en la última media hora del partido de vuelta de cuartos de la Copa del Rey y en Stamford Bridge. Me explico: con Mourinho, el Madrid llevaba una victoria en los últimos diez Clásicos. Nadie cuestiona la superioridad del Barcelona durante la era Guardiola, pero, ¿era tanta? Posiblemente no, pero el Barcelona ha querido y sabido ganar a su rival, y el Madrid ha tenido que ajustar su propuesta hasta que ha encontrado respuestas. Y las empezó a encontrar en enero en el Camp Nou. Aunque empatara aquel encuentro, le perdió el miedo al rival, aprendió a entender de dónde venía esa superioridad tanto en el resultado como en el campo. Supo desde ese momento que con el Barcelona se podía. Luego está lo de Stamford Bridge. Aquello se analizó en Can Barça, al menos en público, como una derrota injusta, producto de la mala suerte. Pero Mourinho debió ver algo más que ayer le sirvió: quizá sospechó un cansancio del rival, ya sea físico o mental, que se reflejaba en la insistencia en repetir las jugadas, en la falta de movimiento sin balón y profundidad, en la búsqueda constante de Messi, que no estuvo. Ayer el Barça volvió a caer en ello. Quizá por eso Guardiola insistió desde el encuentro de Londres que ya se había ganado, quizá sospechaba que se estaba acabando la gasolina. El Madrid, pues, estuvo cómodo en el Camp Nou sabiéndose superior en la clasificación y sin necesitar el dominio, así que esperó su momento. Que llegó.

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Iniesta dolido por derrota: "Real Madrid no ha sido superior"

El volante contó que le “duele en el alma” ya no poder luchar por el título de laLiga española
Barcelona (elcomercio.pe / DPA) . El centrocampista del Barcelona Andrés Iniesta señaló que le “duele en el alma” abandonar la carrera de la pelea por el título de la Liga española, tras perder contra el Real Madrid.
“Prácticamente se nos escapa (la Liga) porque son muchos puntos y quedan pocas jornadas. Antes de empezar el partido era difícil. Lo hemos intentado, con mayor o menor acierto. Pero nos duele”, aseguró Iniesta.
Iniesta añadió: “Nos duele en el alma no poder alargar más la Liga. Es fútbol, es deporte, y ahora hay que estar animados para el martes” ante el Chelsea.
REAL MADRID NO FUE SUPERIOR
El Real Madrid ganó por 2-1 en el Camp Nou y se distanció en siete puntos del Barcelona, sin embargo para Iniesta el equipo madrileño no fue superior.
“No tengo la sensación de que el Madrid haya sido superior, pero es verdad que hemos estado precipitados y aun así hemos tenido ocasiones. Es verdad que no hemos estado como otros días, pero ellos han aprovechado sus ocasiones”, informó marca.com.

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ESPAÑA / OPINA MARTIN CA


PARROS

Camp Mou


Mourinho lo hizo: su Real millonario y eficaz le ganó de visitante a un Barsa que de a ratos pareció un mal imitador de sí mismo y sacó siete de ventaja. La Liga quedó ahí.
Los malos ganaron bien, ya llueve poco. El partido se terminó hace media hora y el Madrid se queda con la Liga. El Camp Nou está vacío o, mejor, casi vacío: en un rincón de la cuarta bandeja, escondidos detrás del marcador, doscientos hinchas visitantes gritan todavía. Celebran el triunfo, el campeonato, hala Madrid; de pronto, su canto cambia: "Florentino, Florentino". Florentino Pérez, el presidente del club, un empresario multimillonario, los saluda desde cien metros más abajo, en el palco oficial. Florentino, Florentino: los millones triunfantes coreados por la pequeña hinchada.
Los millones, un grupo de grandes jugadores. Los malos ganaron bien. Hace dos horas, una victoria del Real Madrid era un azar por el que las casas de apuestas pagaban cuatro veces la plata; ahora, los portales empiezan a contar que, quién sabe, el Barcelona se acabó. Ni tanto ni tan poco.
Pero el Barsa acaba de perder: después de mucho tiempo invicto en esta cancha, acaba de perder. El fútbol se adaptó a la vida; se acabó ese espejismo de que los buenos impolutos románticos estéticos triunfaban; hoy ganaron los malos, como casi siempre. No dejaron ninguna por hacer: el equipo más caro del mundo tuvo todas las mañas de un equipo chico. Se pasaron ratos largos sin salir de su campo, protestaron todo lo protestable, se revolcaron en cada foul que les hicieron, demoraron cada saque que tuvieron, contraatacaron con la perfeccción de quien no quiere tener la pelota, no le importa tener la pelota: sólo quiere ponerla allá lejos, detrás de la línea de gol de los contrarios. Y terminaron por ganar. Son grandes jugadores: si sólo quisieran jugar –jugar– al fútbol, serían extraordinarios.
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Decíamos ayer: el muerto en el armario de Guardiola. Esta noche, el muerto fue, quizá, un exceso de confianza en su talento. Lo tiene, lo demostró con creces: no es raro que confíe. Pero, queriendo sorprender, armó un equipo extraño, sin peso ofensivo, con dos extremos muy extremos que no funcionaron: un chico muy tiernito, Tello, que nunca consiguió asociarse, y un gran marcador de punta, Alves, que no es un gran puntero. Y en el medio muy poco, mucho espacio; Xavi cansino y repetido, Iniesta derramando elegancia sin llegada, Messi muy atrás: Messi como si estuviera en la Selección Argentina, recibiendo pelotas en la mitad de campo y arrancando como si debiera ser Patoruzú todos los tiros; Messi sin nadie que lo ponga frente al arco, donde mata. El Barcelona es un equipo tan peculiar, tan diferente, que no puede jugar más o menos: su fútbol es perfecto pero, para eso, tiene que ser perfecto. No debe ser fácil ser el Barcelona.
Esta noche, el Barcelona tardó casi veinte minutos en empezar a serlo; para entonces ya tenía un gol –bastante tonto– adentro. Y se enredó en su barroquismo: siempre otro toque, siempre otra pirueta, nadie para decir basta muchachos, para hacer goles hay que patear al arco. El mayor aporte del Barcelona, lo más extraño que le ha dado al fútbol, es que lo juega donde nadie lo jugaba: en las áreas. En ese lugar donde el fútbol se transforma en otra cosa, en una tensión que precisa patadas, el Barcelona sigue dando pases; eso, que lo hizo único, hoy lo hundió: le hizo perder toda eficacia.
Y, mientras, el Madrid seguía con su negocio. Un arquero que salva dos o tres goles por partido y dos centrales firmes como perros y, durante buena parte del partido, otros seis defendiendo alrededor; adelante, pescadores veloces y elegantes, Cristiano y Benzema. Esperar, agazapados, las pocas oportunidades. Y no desperdiciarlas: para eso, Cristiano es intratable.
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El partido fue mayormente lelo: el Barsa lo durmió con su fulbito y, por momentos, parecía un mal imitador del Barcelona: le faltaba el invento, el de repente, el tiro.
El partido caía, pero tuvo un momento decisivo. A los 24 del segundo tiempo, Guardiola sacó a su jugador insignia, Xavi, para meter a Alexis; era una audacia de ésas que lo hicieron lo que es. Un minuto después, en una arremetida, Alexis consiguió el empate; en ese momento pareció que todo volvía a la normalidad. En ese momento, Guardiola volvía a ser el genio afortunado que hacía el cambio justo en el minuto preciso, y el segundo gol del Barcelona sólo sería cuestión de tiempo. Los catalanes, con su fama de fríos, gritaban como locos: el Camp Nou hervía. Pero, dos minutos después, otra pelota perdida un poco tonta, Di María a Özil, Özil que la alarga y Cristiano que define perfecto ante la salida tímida de Valdez. De ahí en más, el Barcelona nunca pareció convencido de que sí podía –y la noche se transformó en lo que muy pocos esperaban: la primera derrota importante del mejor equipo de estos tiempos.
Que cayó a manos de su opuesto simétrico: el equipo que, pudiendo ser tan lujoso como él, eligió jugarse a la eficacia, a la producción contra la estética, al resultado contra el procedimiento: todo eso que sintetiza don José Mourinho.
A la tarde, un colega catalán me explicó que se puede decir Nou Camp o Camp Nou, pero que los que saben siempre dicen Camp Nou; no se imaginó que, unos días después, habría que decir Camp Mou –y callarse la boca.
Porque si algo no debería hacer el fútbol es parecerse demasiado a la vida.
BARCELONA (ESPECIAL)

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Se acabó el maleficio: Mourinho ganó por primera vez en el Camp Nou

Desde que inició su carrera como DT, el portugués había visitado diez veces el coloso del Barza. Nunca salió triunfante, hasta hoy

La victoria del Real Madrid sobre Barcelona no solo ha sido la afirmación de los merengues en la primera casilla de la Liga española, y su vislumbramiento como futuro campeón en la península, sino que ha roto el mito que pesaba sobre José Mourinho desde sus inicios como DT: el portugués nunca había ganado en el Camp Nou, fortín azulgrana.
Su primera experiencia en cancha azulgrana fue en el 2004, cuando dirigía al Chelsea. Cayó 2-1 por la Liga de Campeones. Un año después, por el mismo torneo, el portugués, siempre con el cuadro londinense, no pasó del empate, y el 2006 también se fue con otra igualdad.
Ya como estratega del Inter de Milán volvió en dos ocasiones al Camp Nou. En la primera, en fase de grupos de la Champios, perdió 2-0. Después, en las semifinales, cayó por la mínima diferencia.
El 2010, en su estreno como técnico del Real Madrid se fue vapuleado por 5-0. Esa misma temporada ambas escuadras se encontraron en la Champions. El clásico con Barcelona de local, terminó en empate.
En el 2011, el portugués jugó dos veces en el coloso catalán. Por la Supercopa, su equipo perdió 3-2 y en el pase a la final de la Copa del Rey empató a dos tantos. En el penúltimo partido que afrontó sobre terreno barcelonista, Mourinho también mordió el polvo de la derrota; fue 3-1 en duelo correspondiente a la Liga española 2011. Hoy se acabó el maleficio.

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Ronaldo reclamó el trono: Madrid volvió a ganarle al Barza luego de 5 años

El atacante portugués anotó a los 73’ para que los merengues ganen en el Camp Nou y saquen siete puntos de ventaja a Barcelona
Barcelona (Reuters)Real Madrid tiene una mano en el trofeo de la Liga española después que Cristiano Ronaldo anotara un brillante gol ganador en una victoria por 2-1 ante el Barcelona, que aumentó su ventaja a siete puntos cuando faltan cuatro partidos por jugar.
En una noche de lluvia en el estadio Camp Nou, cuando el Real también estableció un nuevo récord de 109 goles anotados en una temporada de la liga, Sami Khedira reaccionó cuando el portero del Barza Víctor Valdés dejó caer la pelota en una esquina y el mediocampista alemán la hizo pasar sobre la línea para darle la ventaja al Real a los 17 minutos.
El Barza comenzó nervioso y con falta de su usual fluidez. Una vez que el Real se adelantó, defendió de manera sólida y no parecía dar paso a sus rivales. Los azulgranas acariciaban la pelota sobre la resbaladiza superficie sin una penetración real.
El volumen dentro del gigantesco estadio aumentó después de que el sustituto chileno Alexis Sánchez finalmente anotó el gol de la igualdad cuando faltaban 20 minutos para el fin del encuentro.
Sin embargo, los hinchas locales se quedaron en silencio tres minutos después cuando el soberbio pase de Mesut Özil le dio a Cristiano Ronaldo la posibilidad de anotar y volver a obtener la victoria para el Real Madrid.
El gol, su cuadragésimo segundo de la campaña de la Liga, fue la mejor repuesta a los críticos que acusan al portugués de desaparecer en los grandes partidos y ahora tiene un gol más que el delantero del Barza Lionel Messi en la cima de la tabla de goleadores.





domingo, 15 de abril de 2012

Este Madrid es mejor que el de Los Galacticos???

Si!... en primera instancia...
Ese Madrid, que tenia harto Charm, tenia a Zizou, que si bien no llego a REy fue el mas cercano de los principes... Pero tenia el problema de los grandes equipos de antaño, no tenia rigor tactico.

No tenia ese cuota de sudor que tiene este Madrid y ojo que lo tiene x Mou, X MOU Volvio a ser competitivo... Ese Madrid se sostenia x Makelele, sin El el equilibrio incipiente se acabo, los cracks se mandaron al ocio, a los vicios, y pese a ello seguian ganando millones, pues fueron el 1er club que trascendieron a los resultados deportivos y vendian x glamour, claro eran cracks, de cuando en cuando tenian partidazos, Sobre todo ZIzou y Ronaldo.

Ese Madrid acabo realmente cuando se va Del Bosque...

Este Madrid no tiene ese toque fino, y elegante, ese pie fino que es caracteristica del Barza actual, pero que tambien era caracteristica de "Ese" Madrid...

Ese Madrid a diferencia de la quinta del Buitre gano de una o de otra 3 copas de Europa, La 1era con Roberto Carlos y Raul, como 1eros Galacticos, La segunda con Figo, La tercera con Todos Excepto Ronaldo y Beckham, luego, cuando Makelele y del Bosque se van, la cosa fue pa abajo, igual nos queda en la retina demostraciones Tecnica por montones.

Que le fato? Quiza la dinamica de este equipo, Quiza la fortaleza fisica del Cyborg que es CR7...

Retomo mi frase del principio, Dije que si en primera instancia porque cabe la posibilidad que este Real que comenzo con Pellegrini y que reformo Mou, no gane nada, ni Liga ni Champions y xq? Porque tiene el mejor equipo de todos los tiempos en su delante... Y porque asi gane la liga, o la Champions o ambos no lo desbancara a la blaugrana de la gloria, asi como nadie le quito gloria a ese Madrid de las cinco copas de Distefano.

Es verdad que el unico Galactico es CR7, pero Higuain, Di Maria, Benzema y Ozil pintan pa galacticos como nadie...esa bateria solo la tiene el Barza...
Ciao.


Ramon.
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Hoeness, Mourinho y los Galácticos

Alfredo Relaño | 16/04/2012

Este periódico lleva una entrevista con Uli Hoeness que no se deben perder. Grandioso jugador de los años mejores del Bayern y de la selección de la RFA (la Alemania Occidental de antes de la reunificación), luego manager y hoy presidente. Dice lo que piensa, lo que le iguala a Mourinho, pero cuando tiene una ocasión de ser cortés la aprovecha, lo que le diferencia de él. No dice sólo las verdades incómodas, sino todas, las que lo son y las que no. Y entre tantas otras cosas dice que este Madrid es mejor que el de los Galácticos. Me gusta, porque estoy de acuerdo. Creo que este es el mejor Madrid que he visto.

Cierto que aquel tenía más encanto, pero este va más allá en muchos aspectos. Mejorable en algún puesto (Khedira no me entusiasma) pero tremendo en vigor, concentración y capacidad de remate. Florentino ha corregido el tiro, dice Hoeness, y es verdad. Aquel primer proyecto, mucho más poético, descuidaba la defensa. Este modelo la atiende, pero no descuida el ataque, hasta el punto de que el equipo ya reúne 107 goles, y los que vengan. Ahora sólo hay un galáctico, Cristiano, pero es un trueno que resuelve dos de cada tres partidos y que es toro en su rodeo y torazo en rodeo ajeno.

Claro, que también dice que no le hubiera dado a Mourinho tanto poder. Y que no le gusta que su país ayude al nuestro y que nos gastemos la ayuda en fútbol y no paguemos a Hacienda. Y que el Bayern no teme al Madrid tanto como el Madrid al Bayern. A cambio, se disculpa por un 9-1 que fue un abuso (él era el manager entonces) porque el Madrid llegó sin entrenamientos y el Bayern estaba a tope; y por la retirada del Trofeo Bernabéu, hecho al que asistí en directo y recuerdo que me enfadó mucho, como a todo el estadio. En fin, verdades sin dobleces, incómodas o no. El Bayern es un club diferente.

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sábado, 14 de abril de 2012

Barza Evolucion o Revolucion?

Comparto algunos interesantes articulos del Barza...

Ciao y disfrutenlos, estan muy bien escritos, solo dire que este Barza gana xq tiene rigor tactico en la recuperacion de pelota desde el pressing que los otros equipos de buen pase no tuvieron.



Ramon

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tomado de:
http://deportes.elpais.com/deportes/2012/03/23/actualidad/1332527836_561835.html


Barça, ¿evolución o revolución?
¿Es el Barcelona un hito en la evolución del fútbol?
Este relato-crónica abarca del siglo XIX al XXI. De la torpeza se ha pasado al refinamiento, de la fuerza a la técnica, del espíritu del guerrero a la inteligencia del espadachín.
El exfutbolista Michael Robinson y el periodista John Carlin dan su personal visión de una máquina irrepetible llamada fútbol

Mucho se discute, en España y fuera, sobre si el Barcelona de Pep Guardiola es el mejor equipo de fútbol de todos los tiempos. Por más entretenido que nos resulte, es un debate imposible de resolver. Es incluso estéril. Existen demasiadas variantes y nos falta información. El juego es más rápido hoy, los jugadores recorren más kilómetros por partido, los balones y las botas son diferentes a cuando jugaban Alfredo di Stéfano en el Real Madrid, Pelé en la selección brasileña o Puskas e Hidegkuti en la Hungría de los cincuenta. En cuanto a grandes campeones de Europa como el Ajax de Johan Cruyff, o el Milan de Van Basten y Baresi, o el Liverpool de Sou­­ness y Dalglish, los juicios son por necesidad subjetivos. Si alguien da la impresión alguna vez de ganar el debate, nunca va a ser porque exista una verdad científicamente demostrable sobre la cuestión, sino porque, como un buen abogado, argumenta mejor o quizá, sencillamente, porque grita más.

Además, cuando hacemos comparaciones de este tipo nos limitamos a hablar de equipos que aparecieron tras el invento de la televisión, como por ejemplo de aquel Real Madrid de las cinco Copas de Europa consecutivas, el que venció 7 a 3 al Eintracht de Fráncfort –para deleite de la primera generación de telespectadores– en 1960. Pero ¿qué sabemos de antes de aquella época? Las borrosas imágenes cinematográficas que nos dejaron, por ejemplo, el Mundial que ganó Uruguay contra Brasil en 1950 –el famoso “Maracanazo”– no tiene la más mínima utilidad como material comparativo. Entonces, ¿quién está en condiciones de refutar la noción de que el mejor equipo nunca visto fue aquel Uruguay, o la Italia campeona del mundo en 1934 y 1938, o el Arsenal que arrasó en la Liga inglesa en aquella misma época, o incluso una de las dos selecciones, In­­glaterra o Escocia, que disputaron el primer partido internacional de la historia en 1872?

Lo que sí podemos decir, en cambio, es que el actual Barcelona representa un hito en la evolución del fútbol. Existe un antes y un después con este equipo. Ha redefinido el juego, ha hecho que la totalidad del mundo del fútbol –desde los entrenadores de niños pequeños hasta los cuerpos técnicos de los clubes más grandes del mundo– vuelva a la pizarra y reconsidere sus premisas más elementales. Empezando con el sagrado concepto de la posición táctica: que si el que mejor funciona es el 2-3-5, o el 4-3-3, o el 4-2-4 o el 4-4-2. El Barça ha condenado la rigidez matemática en el fútbol a la irrelevancia. Lo mismo ha hecho con la anciana y venerable noción de que los centrales, o los delanteros centros, tienen que ser altos y fornidos. O con aquel artículo de fe que reza que todos los equipos necesitan un stopper, un especialista en destrucción, en el centro del campo. El Barça ha representado una revolución democrática en el deporte. Ha demostrado, con sus éxitos, que la única condición necesaria para que un jugador de fútbol prospere es que sea hábil y listo con el balón. El tamaño no importa, y la posición de cada uno en el campo, tampoco.

El germen fue “el fútbol total” del Ajax de Ámsterdam, patentado por aquel filósofo del deporte Rinus Michels. Su discípulo predilecto, Johan Cruyff, lo trajo al Barcelona, primero como jugador y después como entrenador. Y de ahí salió el dream team barcelonés. Lo que vemos hoy es la versión perfeccionada de ese modelo, una destilación purificada de la ideología de Michels. Lo que practica el Pepteam es más que fútbol total; es fútbol absoluto.

Volvamos más atrás en el tiempo, antes del Ajax de Michels, cuyos principios él mismo transportó a la maravillosa selección holandesa de los años setenta (como el Bar­ça ha hecho hoy con la española campeona del mundo). Volvamos a las primeras raíces del deporte cuyas reglas se escribieron en un pub londinense en 1863 e intentemos trazar su evolución como en cualquier evolución de la naturaleza, como en el de la propia especie humana, que a lo largo de los milenios ha dejado atrás lo que no funciona y se ha adaptado a lo que se necesita, potenciando la eficacia.

Aquel primer partido internacional en 1872 entre Escocia e Inglaterra se disputó en un campo de críquet (el deporte nacional de las islas desde hacía más de cien años) ante 4.000 espectadores. Los cronistas de la época plantearon el posicionamiento sobre el campo en términos numéricos, señalando que Inglaterra había jugado con una formación 2-8, y Escocia, con un 3-7. Pese al predominio de delanteros en ambos equipos, el partido acabó 0-0, lo que demostró una gran verdad no del todo digerida hoy día: que llenar la delantera de efectivos no siempre es el método más eficaz para marcar goles; que la congestión no conduce a la creatividad. La otra moraleja del partido, relacionada con la primera, fue que dejar más espacios permite un juego más fluido. El 3-7 de los escoceses resultó un estilo de juego definido más por la posesión del balón y el pase que por los pelotazos y los poco eficientes intentos de dribbling de los ingleses.

El salto cualitativo se dio seis años después, en 1888, cuando el Wrexham ganó la Copa de Gales luciendo un novedoso 2-3-5, el llamado “sistema pirámide”, que se impondría como inflexible ortodoxia durante los siguientes 40 años. Hasta que en 1930, Herbert Chapman, el entrenador del Arsenal, patentó la formación WM. Y hasta que el seleccionador italiano Vittorio Pozzo inventó el 4-3-3, conocido como “el método”. Este consistía en colocar a los jugadores con el fin de brindarles mayor espacio de maniobra. Significaba darle al pastor un prado. Y así fue como tanto el Arsenal como Italia pillaron desprevenidos a sus rivales. Estos, desorientados, no sabían descifrar los planteamientos de Chapman y Pozzo y, como consecuencia, el Arsenal fue el equipo dominante de Inglaterra en los años treinta e Italia ganó dos Mundiales seguidos: 1934 y 1938.

Después de la II Guerra Mundial, la revolución, cuyo impacto se siente aún hoy, vino de Hungría. Un partido disputado en el estadio de Wembley en 1953 entre los húngaros, campeones olímpicos el año anterior, e Inglaterra sacudió el mundo del fútbol. A los ingleses no les cabía en la cabeza la posibilidad de perder. Nunca habían sido derrotados por un equipo de fuera de las islas y se les consideraba los mejores del mundo de facto, del mismo modo que los equipos que ganan los torneos de béisbol o fútbol americano en Estados Unidos se llaman a sí mismos “campeones mundiales”. Pero la selección húngara dio un baño de humildad devastador a los ingleses. Los comentaristas no tuvieron más remedio que reconocer que Hungría había dado una lección de fútbol a los inventores del deporte. Empleando una filosofía basada en la posesión del balón y la exquisita técnica individual de sus jugadores, los húngaros –cuyo jugador estrella fue el futuro madridista Ferenc Puskas– utilizaron un arma secreta cuyo impacto los ingleses fueron incapaces de contrarrestar. El supuesto delantero centro Nándor Hidegkuti no jugó como tal; ocupó una posición más retrasada, en el centro del campo. Fue lo que hoy llamaríamos “un falso nueve”. Hidegkuti no era ni una cosa ni otra, ni delantero ni centrocampista, y los robustos defensas ingleses no supieron qué hacer con él. Les mareó. Marcó dos goles y generó los espacios para que Puskas marcara otros dos. El resultado final fue 3-6. Cuando se volvieron a ver las caras las dos selecciones, un año después en Budapest, los ingleses siguieron igual de perplejos. O más. Perdieron 7 a 1. El Real Madrid tomó el relevo fichando a Puskas y utilizando a Alfredo di Stéfano como una versión incluso más imprevisible, dinámica y todoterreno que Hidegkuti. Fue un equipo imparable. Imitó el modelo húngaro, y en cuanto a victorias sobre el campo, lo superó.

Italia, concretamente el entrenador Helenio Herrera, dio con el antídoto a principios de los sesenta. No solo contra el estilo húngaro-madridista, sino contra la fortaleza física de otra nación en ascenso, Alemania. Partiendo de la premisa de que el balón era prescindible, el catenaccio consistía en esperar y esperar atrás, enredar al rival en una telaraña, aprovecharse de su fijación ofensiva y estar atento al agotamiento del rival y a la oportunidad de un contraataque que resultara en gol. Con un tanto era más que suficiente. Herrera inventó también el fenómeno del “líbero”, un defensa que jugaba por detrás de la última línea en caso de emergencia; un seguro de vida. No fue, ni pretendió ser, una obra de arte; Herrera no fue ningún Miguel Ángel ni el estadio de San Siro la Capilla Sixtina. Pero funcionó. El Inter de Herrera ganó la Copa de Europa en 1964 y 1965.

A los alemanes les intrigó la idea del líbero, pero desde una perspectiva más osada. Entendieron que si el jugador que ocupaba ese puesto no tenía que marcar a ningún jugador específico, entonces nadie le marcaría a él. En vez de limitarse a operaciones de bombero, podría infiltrarse en el medio campo e incorporarse al ataque creando superioridad numérica ante la defensa rival. Por primera vez, un jugador que por ubicación en el diagrama militaba en defensa sumaba las virtudes de un pasador. Incluso sabía disparar a puerta. Ese fue el papel que Franz Beckenbauer patentó y que casi ganó la Copa del Mundo para Alemania en 1966.

La selección que les ganó, Inglaterra, hizo la primera aportación táctica proveniente de las islas desde tiempos de Chapman. Acabó con la ortodoxia del wing, del extremo especialista cuya misión consistía en driblar por las bandas, superar al lateral por velocidad y cruzar el balón al área rival, creando ocasiones de gol para el delantero centro. Alf Ramsey, el entrenador inglés, se deshizo de los wings. Su 4-4-2 creó un bloque compacto de ocho compuesto de centrocampistas versátiles con movimientos imprevisibles. Los wings cedieron su lugar a jugadores menos técnicos, menos especialistas, pero mejor colocados para asociarse con el balón.

La selección dominante de aquella época, sin embargo, fue Brasil, ganadora del Mundial en 1958, 1962 y 1970. Eran los Harlem Globetrotters del fútbol. Un fenómeno sui generis y, por definición, irrepetible, fundamentado en una técnica nunca vista y en una filosofía de ataque sin cuartel. Jugaban 4-2-4 y su plan era sencillo: si el otro marca uno, nosotros marcamos dos; si el otro tres, nosotros, cuatro. En los demás países, el lateral izquierdo, por ejemplo, era un jugador aplicado, rígido en sus principios defensivos; en Brasil era otro atacante más. A día de hoy, solo los brasileños producen jugadores (Carlos Alberto, Roberto Carlos, Dani Alves, Marcelo) de estas características; supuestos defensas que recorren todo el campo, marcan goles y juegan como antiguos wings.

Tras la exhibición de los brasileños en 1970, el primer Mundial retransmitido en color, el fútbol explotó como fenómeno de masas televisado. Inmediatamente después vino otra exhibición, de un lugar menos esperado, pero hizo un ruido que sigue resonando hoy. Holanda fue la cuna de la gran revolución del fútbol moderno; el Ajax de Ámsterdam dio un paso hacia delante en la historia del fútbol. Rinus Michels, primero entrenador del Ajax y después de la selección holandesa (“la naranja mecánica”), fue el inventor del famoso “fútbol total”. Y dejó un legado que incluyó tres Copas de Europa consecutivas para el Ajax –en 1971, 1972 y 1973– y llevó a Holanda, con Johan Cruyff como estandarte en el campo, a la final de la Copa del Mundo en 1974 y -ya sin Cruyff- en 1978. La inspiración de Michels fue aquel equipo húngaro que puso a Inglaterra en su sitio en los años cincuenta. Pero los holandeses llevaron aquel modelo a otro nivel.

La idea no era cómo distribuir a los jugadores –dividirlos claramente entre defensas, centrocampistas y atacantes–, sino cambiar su actitud, lograr que se comportasen –que pensasen– de otra manera. El defensa ya no era un mero bloqueador, un stopper, sino que tenía que saber distribuir el balón igual de bien que un mediocentro. El dominio del balón era el requisito indispensable. El jugador de Michels tenía que sentirse cómodo con el balón en los pies, jugase donde jugase. Cuando recuperaba el balón levantaba la cabeza, buscaba un compañero y se la pasaba, iniciando una jugada de ataque. El ritmo del juego se incrementó. El Ajax y Holanda daban la sensación de jugar con más velocidad que cualquier otro equipo en la historia. Daban esa sensación porque era verdad. Uno veía las imágenes de cómo jugaba el Real Madrid apenas diez años antes, o incluso Brasil, recién, y parecía que el Ajax se movía a cámara rápida, como en las primeras películas de Hollywood.

Michels llevó la antorcha naranja al Barcelona, donde ejerció de entrenador durante seis años en los setenta, sin poder acabar de implantar su modelo con el éxito deseado. Pero dejó su huella, y especialmente con el fichaje de Cruyff como jugador. El Barcelona, eternamente indignado por cómo el Real Madrid supuestamente le había “robado” a Alfredo di Stéfano en 1953, había intentado compensar su sensación de inferioridad respecto al gran club de la capital española pagando cantidades descomunales por reputados cracks. Pero ni Ladislao Kubala, ni Diego Maradona, ni Bernd Schuster, ni el propio Cruyff acabaron con la histórica hegemonía blanca. Conquistar el santo grial de la Copa de Europa siguió siendo la gran asignatura pendiente culé. Maradona pasó por el club sin pena ni gloria.

El giro decisivo vino con la llegada de Cruyff al banquillo en 1988. De la noche a la mañana, el entrenador se coronó rey, suplantando al jugador; la filosofía de juego sería ahora la llave del éxito. La primera temporada de Cruyff en el Barcelona, sin embargo, fue un desastre y si no hubiera sido por su legendario apellido, y si él mismo no hubiera creído tan inflexiblemente en sí mismo, lo normal hubiera sido que el Barcelona lo echase. Cruyff convenció al presidente del Barcelona, Josep Lluís Núñez, que dejara a un lado el mero resultadismo, que mirara a largo plazo y le dejase apostar por el concepto de fútbol total que había encandilado al mundo 15 años antes y que algunos habían intentado –con mínimo éxito– imitar. Ese era el camino a seguir, esa era la causa por la que merecía la pena luchar o morir.

"Cruyff dijo: "Cambiaré el mundo del fútbol, jugaré sin delantero centro"

En una conversación privada en aquellos tiempos, durante una noche en la que se consumieron muchas Heinekens, Cruyff declaró a un compañero de copas: “Voy a cambiar el mundo del fútbol”. ¿Cómo? “Mis defensas serán centrocampistas; jugaré con dos extremos y ningún delantero centro”. Su interlocutor pensaba que estaba borracho. No lo estaba. Sin un delantero centro en contra, los centrales rivales se quedarían en el desempleo; con dos extremos, el espacio en el campo se ampliaría enormemente, y ahí podría jugar a gusto un equipo donde sus jugadores serían unos maestros con el balón.

Un ejemplo de su filosofía se vio con el fichaje de Miguel Ángel Nadal. En el Mallorca, Nadal había sido el creador del centro del campo. Goleador también. Cruyff sorprendió al fútbol español colocándolo en el centro de la defensa. Y ahí triunfó Nadal, de­­fendiendo cuando tenía que defender, pero ante todo, y como misión prioritaria, iniciando jugadas de ataque. Un año después del fichaje de Nadal, el Barcelona ganó su primera Copa de Europa, en Wembley, con un gol marcado por un holandés, Ronald Koeman, el fútbol total hecho carne. Sobre el papel jugaba en el centro del campo; sobre el terreno jugaba en todos lados.

Pero el Barça de Cruyff no logró afianzar su modelo con victorias en la competición más gran­­de, la Copa de Europa; no fue un equipo que marcó época en cuan­­to a trofeos continentales acumulados, como el Real Madrid o el propio Ajax, o el equipo que le usurpó la gloria, el Milan de Arrigo Sacchi, un híbrido tremendamente eficaz entre la astucia y dureza tradicional de los italianos en defensa desde tiempos del catenaccio y la clase de los tres holandeses que eran la columna vertebral del equipo: Marco van Basten, delantero; Frank Rijkaard, centrocampista, y Ruud Gullit, a veces defensa, a veces delantero. Los resultados de Cruyff no fueron nada desdeñables. Cuatro ligas españolas consecutivas, la Copa del Rey, la Recopa de Europa, supercopas tanto nacionales como europeas y, ante todo, la ansiada Copa de Europa. Pero solo logró conquistar una. No lo suficiente para que un equipo leyenda en Cataluña (“el dream team”) traspasara fronteras, pero sí para que la teoría Cruyff siguiera viva. Su juego seducía por su elegancia y belleza. En vez de la camiseta blaugrana, podrían haber jugado con esmoquin. El encanto del estilo de juego cruyffista cautivó al club, a sus seguidores, a la prensa catalana y a los jóvenes jugadores que tuvo bajo su mando, principalmente al más inteligente y receptivo de ellos, Pep Guardiola. Cruyff se fue, pero los equipos que heredó pasaron al mando de otros holandeses, Louis van Gaal y Frank Rijkaard, mientras que en las cate­­gorías inferiores se insistió en predicar el modelo cruyffista, en generar automatismos diseñados con el propósito de recrear y perfeccionar el prototipo.

La llegada de Guardiola, el discípulo predilecto de Cruyff, al banquillo coincidió con la entrada en escena de una camada de jugadores que habían digerido la filosofía de la casa desde la temprana adolescencia. Entre ellos, Xavi Hernández, Víctor Valdés, Gerard Piqué, Andrés Iniesta, Cesc Fàbregas y Leo Messi. Lo que les enseñaron, ante todo, fue que el balón era soberano; la posesión, la máxima –prácticamente la única– prioridad. Era el polo opuesto al catenaccio, cuyo punto de partida era que el otro debía controlar la posesión del balón. Y estaba en las antípodas del robusto atleticismo que se sigue premiando hoy en el fútbol inglés, cuyo estereotipo (y capitán de la selección) es el central John Terry. Este es un gran defensor, un gran stopper, porque tiene que serlo. Por falta de técnica cede el balón con tanta frecuencia al rival que se ve obligado a estar todo el tiempo al límite de sus posibilidades, en estado de permanente emergencia. Lo mismo, o más, se puede decir del defensa del Liverpool Jamie Carragher, tan admirado por sus fans y por la totalidad del fútbol inglés por sus indudables virtudes marciales, por su espíritu ancestral de sargento, defendiendo las barricadas contra ejércitos alemanes, afganos o zulúes. Uno observa a Terry y Carra­gher en el terreno de juego y entiende cómo se convirtió Gran Bretaña en un imperio sobre el que el sol nunca se puso, pero entiende también por qué la selección inglesa de fútbol no ha brillado, ni ha ganado nada, en medio siglo.

El Barcelona, en cambio, tiene de centrales a Piqué, que fue atacante en la adolescencia, y a Mascherano, que jugó en el medio del campo para el Liverpool. Mascherano rompe también el viejo molde del central grandote; es uno de los jugadores más pequeños de un conjunto que, según cuentan, es conocido en el vestuario del Real Madrid como “los enanitos”. Y aquí vemos una faceta importante de lo que aporta de nuevo el Barcelona: aunque la disciplina en el campo es total, no se sabe muy bien en qué posición juegan muchos de los jugadores. Se ve la alineación del once inicial en televisión antes de empezar un partido, pero una vez que suena el pitido inicial empiezan a aparecer en los lugares más inesperados. Dani Alves sale en las listas como lateral derecho, pero ejerce más de centrocampista ofensivo, o wing; Iniesta no se entiende muy bien si es un extremo derecho o izquierdo, o si su lugar es el centro del campo; Alexis Sánchez es un delantero centro –el target man más bajito de la historia–, pero se disfraza de extremo; Messi es un falso nueve y mucho más, el heredero directo de Hidegkuti pasando por el todoterreno goleador de Di Stéfano; Fàbregas, ni él mismo sabe cuál debe ser, según los antiguos criterios, su colocación en el campo. Los que marcaron los dos goles del Barcelona en el primer partido de la Copa del Rey el mes pasado fueron el defensa central Carles Puyol (que había sido centrocampista en su juventud) y Eric Abidal, que ejerce de lateral y central al mismo tiempo y metió su gol con el aplomo de un delantero centro y la explosividad de un extremo.

En cuanto a Xavi, es, claramente, el director de orquesta en el centro del campo, pero recupera balones como Mascherano cuando jugaba en Inglaterra. Messi también recupera, y con la fuerza y el timing de un lateral de toda la vida. El propio portero, Víctor Valdés, se ve más cómodo en el pase –es a lo que se dedica cuando no está parando balones– que Terry o Carragher. Además, Guardiola –el extremista radical de la filosofía Cruyff, el que impone el orden en el aparente desorden– le obliga a pasar el balón, porque el peor pecado es lanzarlo y permitir que se convierta en balón dividido, que el fútbol se reduzca al azar. La cuestión es minimizar el factor suerte haciendo que todos hagan de todo. Que todos sean jugadores híbridos. Como proponía Cruyff, pero quizá no se atrevía ni él a soñar que en el mundo real se podía. La posesión de balón es el principio sagrado, tanto en defensa como en ataque. Porque si el otro equipo no lo tiene, no hay necesidad de defender. La jugada es como una ola que crece hasta que rompe en las orillas de la portería contraria. Si no acaba en gol, el balón perdido queda lo suficientemente lejos como para no causar desconcierto defensivo.

Cuando los que juegan más atrás saben distribuir el balón, lo que ocurre es que cuando el balón se pierde, se pierde arriba, cerca del área rival. Con lo cual, el otro equipo tiene que recorrer todo el campo, superar todos los obstáculos de un conjunto bajo las órdenes de perseguir el balón como una jauría de perros de presa, para tener posibilidades de generar una ocasión de gol. Es un lenguaje nuevo el del Barcelona; un lenguaje que se aprende en los equipos inferiores del club, motivo por el cual grandes estrellas mundiales como Zlatan Ibrahimovic o Thierry Henry nunca acabaron de cuajar en el grupo e interpretaron el papel del patito feo.

Todo esto no lo entendió Alex Ferguson, el entrenador más veterano de Europa, tras la derrota de su equipo, el Manchester United, la primera vez que se enfrentó a este Barcelona, en Roma, en la final de la Liga de Campeones de 2009. Pensó que su equipo perdió porque tuvo una mala noche. Cuando se repitió la paliza en la final del mismo torneo en Wembley el año pasado, ahí Ferguson se rindió. Entendió que se había enfrentado no solo al mejor equipo del mundo, sino a uno que representaba un cambio de rumbo en la historia del deporte al que se había dedicado toda la vida. Otra leyenda, Pelé, pensó antes de la final del Mundial de Clubes en diciembre que su Santos tenía posibilidades de ganar al Barcelona. Se equivocó. La estrella del Santos, Neymar (al que Pelé había clasificado como mejor que Messi), también lo vio. Después de perder 4-0 reconoció que el Barcelona le había dado una lección de fútbol.

Lo mismo dijeron los ingleses tras caer derrotados en 1953 contra Hungría. Y son los propios ingleses los que han estado enviando emisarios de sus equipos técnicos a la Ciudad Deportiva del Barcelona esta temporada para aprender el lenguaje (Cesc Fàbregas lo llama el software) de los de Guardiola. Se ha visto a representantes del Manchester City, del Arsenal, del Chelsea y de muchos más equipos europeos observando atentos los entrenamientos del Barça, libreta en mano.

La influencia de este Barcelona se extiende a los seis continentes. Hoy día, uno va a Liverpool –por poner un ejemplo, ya que sucede igual en Guatemala o Madagascar– y ve jugar a los niños en un enorme terreno en las afueras de la ciudad donde hay 12 campos de fútbol. Algunos niños llevan camisetas del Liverpool o del vecino Ever­­ton; pero más aún llevan las camisetas blaugrana del Barcelona. Los entrenadores de los niños, que antes se limitaban a gritar –al clásico estilo inglés– “entra duro”, “pégale con ganas a la pelota”, ahora repiten una y otra vez: “pasa, pasa, pasa el balón”. Bobby Charlton, mito del fútbol inglés y estrella de la selección que ganó el Mundial en 1966, dijo en una entrevista con el diario As este mes que “todos los clubes deberían querer aprender de lo que hace el Barcelona”, cuya filosofía consiste en que “si tienes la posesión del balón y mantienes esa posesión, entonces tienes muchas posibilidades de ganar”.

Los elogios de Charlton, que en su día fue un fanático admirador del Real Madrid de Di Stéfano, demuestran el impacto que está teniendo hoy el ejemplo barcelonés en el país que inventó el fútbol. De la torpeza se ha pasado al refinamiento; de la fuerza, a la técnica; del espíritu del guerrero, a la inteligencia del espadachín. Y a la comprensión de que da igual si el jugador es alto o bajo, fuerte o menudo, con tal de que sepa tratar bien el balón. No se necesita un vehículo cuatro por cuatro, un sedán, un tractor y un fórmula 1. Se puede triunfar jugando con Minis. Los bajitos se defienden ante una mayor envergadura (como mandan los cánones de la naturaleza) siendo esquivos. Se defienden con su destreza, como un torero con su trapo. El tamaño, repetimos, ya no importa.

El Barcelona alimenta el sueño de cada niño que desea ser jugador de fútbol. La totalidad del mundo del fútbol se ha rendido ante la nueva visión del conjunto de Pep Guardiola. La palabra “Barça” ya es una referencia, en boca de todos los columnistas, de los entrenadores, de los jugadores del planeta. Uno dice “el estilo de juego del Barça” y todos saben exactamente de qué se está hablando; la imagen está sellada en el imaginario colectivo global. El Barcelona ha logrado algo más difícil de ganar que cualquier trofeo; ha ganado la admiración universal, incluso, si son honestos y serios, la de una buena parte de los aficionados del Real Madrid. Y la revolución en el campo de juego está dando lugar a una revolución en todos los rincones del planeta donde el fútbol se sigue, señal inequívoca de que estamos, precisamente, ante una nueva etapa en la evolución del fútbol.

El Barça se encuentra en lo alto de esa línea ascendente de la historia del fútbol: desde los inicios primitivos del deporte en el siglo XIX, vía las innovaciones –el nuevo concepto del espacio como clave del triunfo– de Chapman y Pozzo, el 2-3-5, el 4-3-3 y el 4-4-2, el catenaccio, los primeros indicios de fútbol total de los húngaros, luego patentado por los holandeses, al modelo de Ámsterdam perfeccionado que despliega el Barcelona de hoy, y a través del Barcelona a la selección española, campeona del mundo. Se puede trazar una línea directa, incluso, con aquella selección escocesa que empató 0-0 con Inglaterra en 1872. Ese equipo pasador jugó con una formación de 3-7. En una vuelta sorprendente a los orígenes del deporte, lo mismo hace hoy el Barcelona. Pero con una fluidez y variedad y efectividad y belleza de las que jamás podrían haber soñado aquellos honorables pioneros. Siguiendo una lógica darwiniana, se probó de todo. Lo que no funcionó se descartó, y lo que sí, se incorporó. Así se hizo la especie más fuerte. Hay, como dijimos al principio, equipos que llamamos grandes, muy grandes. En tiempos modernos, tras la llegada de la televisión, tenemos al Real Madrid, a Brasil, al Milan, al Liverpool, entre otros. Quizá este Barcelona nunca gane tantas Copas de Europa como el Madrid de Di Stéfano. Quizá por eso algunos puedan llegar a afirmar de manera convincente, pero nunca definitiva, que aquel pentacampeón europeo fue el equipo de clubes más grande de todos. Pero aunque el Barcelona de Guardiola no vuelva a ganar ningún trofeo más –aunque no sume ni uno más a los 13 de 16 ganados en las últimas tres temporadas– ha dejado su sello de manera irrevocable en la historia del fútbol. Nunca nada volverá a ser igual.

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