martes, 24 de noviembre de 2009

Entrevistas al Flaco Menotti


Siempre un placer leerlo
que mas!

Chau



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ENTREVISTA: Alemania 2006 CÉSAR LUIS MENOTTI Entrenador
"Me identifico con España; es dolorosa su eliminación"
CAYETANO ROS - Múnich - 29/06/2006

Pasan los años y Menotti conserva la melena lacia, los pitillos encadenados y los grandes ojos azules que burbujean cuando habla de su pasión en los últimos 40 años: el fútbol. Ayer, asomado a una taza de café, reflexionó sobre ella.

Pregunta. ¿Qué ha cambiado desde que escribió hace 20 años, junto a Ángel Cappa, Fútbol sin trampa?

Respuesta. Grabamos 20 casetes por día y salió eso, muy informal y futbolero, no desde la élite del entrenador, sino desde el placer de ver jugar mejor. Intentar denunciar las mentiras evidentes, como decía Vázquez Montalbán. Las verdades únicas no existen, pero las mentiras evidentes sí. Y salió eso. La concepción del fútbol, como todos los juegos tan llenos de misterio, se desarrolla en un terreno tan inmenso que permite una serie de acciones incontroladas. A medida que pasan los años, uno descubre más secretos y se hace mejor entrenador. Hay que preparar al futbolista para que entienda las acciones nuevas en un partido. Ahora no aparecen los grandes artistas, que necesitan la pelota. Hasta Brasil ha perdido el sentido de la estrategia: el ordenamiento de las acciones. Brasil vivía siempre de ordenar la acción desde la pelota, desde la elaboración de la jugada. Rápido, a un toque, usando el ancho de la cancha a favor de la precisión de su pegada. Es decir, no necesitaba tres toques para ocupar el ancho.

P. Es triste ver a Brasil sin la pelota.

R. Creo que la puede y la debería recuperar. Esa estrategia es casi genética en Brasil, lo mismo que en el jugador argentino, que la perdió ante México. No hay una regla que diga que para llegar al área hay que dar 20 toques; si podemos en dos, mejor; pero si no podemos, ¿qué hacemos?, ¿la perdemos? La profundidad y la eficacia se logran a través de la capacidad de los futbolistas. Me sorprende que esto lo recupere ahora más Alemania que Brasil. Tiene mucho más la pelota. ¿Adónde estamos llegando?

P. ¿Qué le pareció la eliminación de España?

R. Dolorosa. Las cosas hay dos maneras de hacerlas: bien o mal. Un señor toca bien o mal la guitarra. En el fútbol, lo mismo. Después de haber visto a España jugar con tres centrales en medio de la cancha ante Nigeria en Francia 98, ésta es una España joven, talentosa, con buenos futbolistas, otro camino. Pero tuvo, como contrapartida, una juventud contra un equipo de experiencia que, si no lo haces correr, pierdes el partido. Los españoles son futbolistas enormes que no sostuvieron desde su personalidad el fútbol. Cayeron en la trampa de Francia, se aceleraron, no tuvieron pausa y le regalaron la pelota. Francia era más para pelear que para jugar. Yo me siento muy identificado con España y me molesta y me duele que pierda. Porque el joven que venga pueda pensar que si juega bien, también puede ser internacional. Como el músculo no se discute, si yo soy un jugador talentoso, me queda un solo lugar en la equipo; si tengo músculo, cuatro. Es la primera vez que veo una selección sufriendo por su juventud. No es lo mismo que le pase a Hierro que a Xavi, a Xabi Alonso...

P. ¿Cómo ve el Alemania-Argentina?

R. Menos Ayala, los argentinos no tienen gran experiencia internacional. Habrá que ver hasta cuándo los confunde el gran escenario. Un amigo que es un gran guitarrista decía que no es lo mismo tocar en el teatro Colón que en la cantina de David. Argentina tiene mayor talento creativo y Alemania grandes convicciones. Será una lucha apasionante. Argentina jugó muy bien contra Serbia y se perdió contra México. ¿Qué persigue un equipo para que el entrenador lo disfrute? Lo mismo que una obra de teatro o una orquesta sinfónica. Que no se vulgarice. El aburrimiento lleva a la vulgaridad. Y veo con qué facilidad se vulgarizan Brasil a través del exceso de individualismo, Inglaterra ante cualquier adversidad juega igual que el peor... Klinsmann le aporta a Alemania una mejor distribución geográfica. Yo lo tuve como jugador en el Sampdoria. Siempre le gustó repreguntar y ahora me doy cuenta de que quería ser entrenador. Es muy humilde y sencillo. Y ha producido un cambio muy especial. El equipo es capaz de defender una mala actuación de un futbolista; y también de potenciar un buen día de un futbolista. Ante Francia, Xavi parecía un jugador más cuando es un talentoso increíble. La respuesta colectiva no fue sustentada. También hay miedos que inmovilizan y miedos que generan coraje, que son los del gran futbolista, que encuentra el coraje para pelear desde la idea, no desde lo individual. España quiso sostener eso siendo más punzante, pero sin elaboración, que era lo que le había sobrado.

P. ¿Por qué los jugadores argentinos tiene un carácter tan desgarrado?

R. Por historia, le cuesta mucho el hambre de gloria porque han visto tan grandes jugadores que encontrar un reconocimiento... Cuando salió Maradona, decían 'qué va a hacer Maradona al lado de Moreno'. Y, además, por un profundo sentido de la representatividad. Se juega esquina contra esquina, barrio contra barrio, que se convierten en clásicos. Tienen un sentido de ser generadores de tristeza y de alegrías que los va formando desde los 15 años. Si un chico pierde un partido de cuarta división, esa semana no duerme.

P. ¿Riquelme?

R. Lo vi crecer en el Villarreal. Quiere demostrar que es el mejor metiendo un pase de gol y termina confundiendo. Tiene todo, pero no sé si será capaz de dar ese salto. Te puede meter un gol de larga distancia, dar un pase de gol y cuando tiene un pase de perfil de pierna derecha, lo da con la izquierda y sorprende a todos. Esos son los futbolistas, que me engañan a mí, que estoy 40 años buscando detalles. Lo que hace Zidane, que cuando corta, corta dos veces. La toca y cuando todos creen que termina, toca otra vez y encuentra el espacio. Estas cosas Riquelme las puede tener, pero después le veo la cara y me parece que sufre. Tendría que ser más feliz y jugar más fácil.

P. ¿Messi es comparable a Maradona?

R. Es un proyecto. Hay tiempos: de tristeza, alegría, de que todo te sale bien, mal... El único tiempo que te va a acompañar hasta la muerte es el del aprendizaje. Si uno desatiende el aprendizaje, termina siendo un jugador común, con condiciones genéticas, pero no crece como creció Diego. Maradona se parecía al Messi de ahora, pero cuando Diego tenía 15 años y estaba en Primera. A los 16, a los 17, siempre fue creciendo. Cuando lo tuve en el Barça, un día ganamos 2-0, y él vino a mi vestidor y me dijo: '¡César, qué burro que soy, qué desastre!'. No me olvidaré nunca; me estaba secando. '¿Por qué?', le dije. 'Porque aquella jugada que hablamos que tenía que ponerla en el punto de penalti, la puse al segundo palo'. ¡Se cuestionaba los errores! En otra ocasión, yo estaba alentando mucho a Schuster y, cuando terminó el entrenamiento, pasó Maradona por mi vestuario y me dijo: 'Sé que Bern tiene cosas que yo no tengo, aunque yo las aprenderé; pero las que tengo yo, él no las va a poder aprender'. A Messi lo veo sensato y se ha formado en un equipo con ciertas reglas y no se le exige en el Barça lo que a Aimar, a Saviola o a D'Alessandro en sus equipos. Puede llegar a ser diferente porque tiene una capacidad de transformar una jugada cualquiera en una definitiva. A 60 metros del arco, con dos amagues y una carrera puede ganar un partido.

P. ¿Maradona le sigue reprochando que no lo llevara al Mundial 78?

R. Seguro. Cuando se gana, todos quieren estar. En aquella primera fase de nuestro grupo, el cuarto equipo era la Francia de Plantini; ahora el cuarto es Angola. Teníamos a la última Hungría poderosa, la Italia de Bettega, y Francia. De haber quedado afuera, habrían dicho que fue un acierto dejar afuera al chico.

P. ¿Aquel título estuvo deslegitimado por la dictadura?

R. Eso es un recurso de una mediocridad periodística que pretende escapar a su responsabilidad histórica en ese momento haciendo creer que la dictadura la sostuvo Kempes. Porque el que ganó los partidos fue Kempes, Fillol o Pasarella, no yo. Kempes es otro olvidado. Él en su mejor momento y Maradona en el suyo, le hubiese costado trabajo a un entrenador elegir entre uno de los dos. A ese nivel estaba Mario. Potencia, despliegue, habilidad, remate... su carrera se hace corta por otras razones. El único de quien Di Stéfano dijo que se parecía a él. Un día en Madrid le pregunté sobre los argentinos y me dijo: 'El mejor que pisó España se llama Mario Kempes'.

P. ¿Y por qué no mezcló con Maradona en el 82?

R. Porque Kempes ya no estaba bien. Y se me lesiona Valdano, que era la potencia para tanta fineza entre Maradona y Kempes. Italia mató a patadas a Maradona, pero jugamos muy bien contra el Brasil de Falçao, Sócrates... Perdimos con nuestro estilo.

P. ¿Cómo lleva ser considerado el padre de una filosofía futbolística?

R. No es así. Sería más o menos que un músico dijera que para saber de música hay que escuchar a Mozart. El mensaje suena mejor porque lo dice un campeón del mundo. Y porque no me embarqué en esta mediocridad de creer que los entrenadores lo son porque jugaron bien al fútbol. Para mí, es una vocación. Vivo aprendiendo y buscando misterios. Me preparé 40 años para debatir en la mesa de los más importantes. Me siento con Klinsmann y provocó una charla. O con Valdano y hablamos cuatro horas de fútbol, no de cine. No soy entrenador por autoridad, sino por convencimiento. Cuando genero una idea, la llevo al campo. Hay gente que quiere aprender y otra que no. Los músicos argentinos decían que Piazzolla era un soberbio. Lo que había que hacer es estudiar para poder hablar con él.

P. ¿Qué jugadores le están sorprendiendo?

R. El volante Frings, que hasta parece brasilero. Y el lateral izquierdo Lahm, por su respuesta estratégica. A Xavi ya lo conozco mucho.

P. ¿Italia?

R. Lippi siempre apostó por el buen juego y me sorprende esta Italia vulgar. Apuesta más al músculo que a la inteligencia. Lo único que se discute es el talento. Si juegan Gattuso y Ambrosini juntos, nadie se queja. Si son Del Piero y Totti, ya es un problema.

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REPORTAJE: PERSONAJE
Para las urgencias, 'El Flaco'
César Luis Menotti, de 66 años, se hace cargo del histórico Independiente de Avellaneda dispuesto a evitar "el desastre" del descenso
CARLOS ARES - Buenos Aires - 03/01/2005

La tercera aparición de César Luis Menotti como entrenador en el histórico Independiente de Avellaneda, el club con más títulos internacionales del fútbol argentino, indica que comienza a revertirse la tendencia de dar oportunidades en la conducción a ex jugadores de la casa, sin experiencia pero baratos. El aporte de los viejos maestros es fundamental para dar el último toque de horno a los jóvenes que se forman sin modelos a la vista y sin conciencia del estilo y la historia del deporte que representan.

El mítico Flaco Menotti, de 66 años de edad, campeón de la Liga con el Huracán en 1973 y del mundo con Argentina en 1978; ex del Barcelona, el Atlético de Madrid, el Boca Juniors, el River Plate, el Peñarol, la Sampdoria y la selección mexicana, entre otros equipos, ocupa esta vez el cargo vacante desde que renunciara el ex sevillista Daniel Bertoni.

En los últimos años, Menotti siempre es convocado con carácter de urgencia cuando la crisis económica es devastadora y los clubes ya no pueden vender a ninguna figura porque no la tienen ni la forman y están a punto de ir a la quiebra. En 2003 acudió a socorrer al Rosario Central, en el que se inició como jugador, cuando los directivos le llamaron para evitar su descenso a Segunda. Joan Gaspart le consultó también qué hacer con el Barça en su época presidencial.

Dice Menotti estar acostumbrado a que siempre le pongan alto el listón: "La primera vez que me llamaron, el Independiente estaba en el puesto 14º y quedamos los segundos. Cuando fui al Boca, el club no tenía ni para pagar la luz. Es así; al menos, conmigo. Nunca me llaman para desarrollar con recursos un proyecto de medio plazo. Siempre es para evitar el desastre. Luego, cuando se corrige el rumbo del barco, ya todos opinan nuevamente y se sienten con derecho a decidir cómo se sigue. O te venden de un día para otro, sin consultarte, los futbolistas que tanto costó conseguir y formar. Eso me pasó la segunda vez que estuve en el Independiente. Por eso me fui".

El Flaco se dedicaba ahora a trabajar de jueves a domingo en un campo de su propiedad, fuera de Buenos Aires, y el resto de los días en su oficina de la ciudad, donde oficia de consultor permanente, discute, ve partidos por televisión y prepara apuntes para escribir un nuevo libro. Los miércoles por la noche, como de costumbre, su esposa salía a cenar con sus amigas y él con los amigos de siempre: si elegían carne a las brasas, en La Brigada, de San Telmo; si preferían pastas, en Piégari o en Il Matterello, el pequeño restaurante italiano del barrio de La Boca al que también va cada noche Joan Manuel Serrat cuando pasa por aquí. Ya no pensaba trabajar. Pero el Independiente, con un pasivo de 15 millones de dólares, corre el riesgo de bajar a Segunda, no tiene jugadores destacados que vender y vive un clima interno de enorme tensión política. Entonces, el empresario de turno, Julio Comparada, presidente del club cuando se celebren las elecciones, en abril, corrió a buscarle.

Y es que, en medio de ambiciones galácticas, de comisiones astronómicas, de intermediarios extraterrestres, de ladrones universales y de fondos de origen criminal que sobrevuelan el mundo del fútbol como buitres planetarios, Menotti es uno de los pocos técnicos que todavía se dedican a decir y defender ideas como las siguientes: "Los grandes negocios se están devorando los tiempos del fútbol y para que el fútbol sea negocio hay que manejar sus tiempos. Los jugadores deben entrenarse, ensayar, competir y descansar. Si esto no se cumple, el entrenador empieza a tener una enorme dependencia del azar. Los títulos no se ganan a golpe de talonario. Si esto fuera así, el Madrid no estaría tan lejos del Barça. No podemos tener ni un equipo que sea una exhibición de toques ni uno vertical que suponga que los partidos se ganen de arrebato. Yo quiero uno de elaboración, que sepa jugar al fútbol. Hay que empezar siempre por ahí, porque hay algunos que juegan a otra cosa. Claro que les puede ir bien, pero prefiero que mi equipo juegue al fútbol".

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ENTREVISTA: FÚTBOL - Reflexiones desde Argentina de un campeón del mundo CÉSAR LUIS MENOTTI Entrenador argentino
"No sé qué es Pekerman. Nunca dirigió nada"
CARLOS ARES - Buenos Aires - 20/09/2004

Cigarrillo negro siempre encendido, "mentiras evidentes" atacadas con desprecio, "verdades absolutas" defendidas con pasión, la caliente y grave voz del mítico Flaco Menotti resuena constante en el fondo de la conciencia del fútbol argentino. A sus 65 años reacciona con furia adolescente cuando le tocan el juego que lo mantiene con vida. La renuncia de Marcelo Bielsa, el primer entrenador que abandona el cargo desde que Menotti inició en 1974 el proyecto de organización de los equipos nacionales de Argentina, el no de Carlos Bianchi a la sucesión y la inmediata designación de José Pekerman, le dan ahora motivos suficientes para mantener el debate en un punto de jaque perpetuo.
Pregunta. ¿Le sorprendió la renuncia de Bielsa?

Respuesta. No conozco los motivos más allá de los que él explicó. Pero entiendo y comprendo su fatiga, su cansancio. No me sorprende en el sentido de que es la crónica de una muerte anunciada, la del entrenador vocacional. No me refiero a los mercenarios de este oficio. Hablo de aquellos, como Bielsa, que todavía sueñan con entrar al campo como si fuese a un taller de artesanos donde se generan obras, sociedades, fútbol, juego, donde se prepara el gran espectáculo para agradar al público.

P. ¿Es un síntoma de lo que pasa en el fútbol argentino?

R. Sí, se lo está devorando el negocio. Los entrenadores trabajamos sólo para los empresarios que venden jugadores, los enriquecemos para ellos. Así es que yo trabajo para armar un equipo y al final del torneo me lo desarman todo y hay que volver a empezar. ¿Qué relación sentimental se puede construir así con los hinchas? Acá sólo se trabaja para la exportación.

P. ¿El entrenador debe volver a preguntarse para qué sirve su oficio?

R. Claro, porque lo que hay que resolver es si un equipo de fútbol, una obra de teatro, una gran orquesta sinfónica, es un problema de intérpretes, de músicos y directores, o es un problema de ensayo. ¿Qué es el fútbol? ¿Es cuestión de juntar 11 tipos y ponerlos en el campo, aun cuando sean los mejores? ¿Es eso? ¿Una orquesta es el resultado de un director que llama a los mejores intérpretes y les dice mañana tocamos Mozart en el teatro Colón? ¿Es así? Es probable que con grandes jugadores, grandes intérpretes, esa función se salve. Pero si los jugadores y el entrenador tienen verdadera vocación, aun cuando ganen fortunas, necesitan ensayar, necesitan juntarse con los otros para salir a escena el domingo y, cuando se miren, ya sepan todo de memoria. Como sucede con un delantero centro y un media punta, o los dos centrales con los laterales en la defensa y así.... Las verdades del fútbol no las tiene nadie, pero hay mentiras evidentes. Son muy pocos los entrenadores que sostienen una línea de pensamiento y de acción. A mí me da vergüenza escuchar las cosas que dicen algunos entrenadores cuando les preguntan qué fútbol les gusta y contestan: 'tres-uno-dos-uno-tres...'. Parece que están dando números de teléfono.

P. ¿Cómo evalúa los seis años de gestión de Bielsa al frente de Argentina?

R. Él tuvo una formación más académica, teórica, le faltó algo de calle. Es como esos actores de conservatorio que algunos roles los hacen bien, pero hay otros que los quieren hacer y no pueden. Lo bueno es que creo que fue creciendo, tuvo una evolución. Después del fracaso en el Mundial, modificó su dibujo táctico, cambió la elección de futbolistas y fue a buscar la eficacia desde un lugar que le es más cómodo a los jugadores. Eso habla bien de él...

P. ¿Por qué cree que Carlos Bianchi no aceptó el cargo?

R. Bianchi nunca fue considerado de verdad como el entrenador de la selección, sólo hicieron el trámite porque había un consenso general para que le ofrecieran el cargo, pero no lo querían. Yo apostaba cien dólares contra uno a que Bianchi no aceptaba.

P. ¿Era Pekerman el indicado para sustituir a Bielsa?

R. Si partimos desde el punto de vista de los antecedentes, no tiene ninguno. En estos años no ha tenido experiencia práctica con los mayores. Tal vez, desde la observación, sí. Pero yo hace 20 años que veo ballet y no entiendo nada.

P. ¿No basta su experiencia con los juveniles, ganó tres campeonatos mundiales sub 20?

R. No tiene nada que ver. Son cosas muy distintas. Yo no me atrevería a dirigir juveniles. Para mí hay diferencias muy marcadas, hay entrenadores de inferiores, de primera y de nivel internacional. No todos son lo mismo, ni son iguales. La selección es también otra categoría. Una cosa es dirigir acá y otra en España. Y otra en Italia.

P. ¿Qué puede cambiar en el equipo que armó Bielsa con Pekerman como entrenador?

R. Es que no sé qué es Pekerman. Nunca dirigió nada. No lo digo peyorativamente, pero la verdad es que no le conozco como entrenador en un River-Boca, en un Real Madrid-Barcelona, en un Rosario Central-Newell's, en competencia cada domingo. Nunca le vi dirigiendo un equipo que está peleando el descenso. No lo conozco bajo presión, no conozco su personalidad, no conozco su idea del juego en la búsqueda de la eficacia. Si no se tiene una gran personalidad, no se pueden transmitir esas ideas a jugadores profesionales. Si a mí me preguntan por Bianchi, yo tengo un análisis interior, porque le conozco en finales, partidos importantes. A Bielsa le conocí con el Vélez, con el Newell's. Ahora, Pekerman... Lo de los juveniles lo descarto, porque no tienen ninguna presión. No es lo mismo dirigir a un gran actor que a un chaval de teatro vocacional, aunque sea bueno.

P. Está claro que no le convence el cambio.

R. No. Bielsa jamás se comprometió con la miseria mediática. Y resulta que se pasa ahora a un entrenador que el día en que lo designaron estuvo desde las ocho de la mañana hasta las doce de la noche dando entrevistas a cualquier medio. A mí me hubiera gustado que Pekerman dijera: 'Haré todo lo posible por seguir adelante, pero me voy porque tengo que hablar con los jugadores, hay partido dentro de 20 días'. Pero ya veo ahora que está todo permitido para los grandes poderes otra vez. Es el uso que hacen ellos de la libertad de prensa, utilizan el micrófono para mentir o engañar, pero se dan el lujo de censurar a quien piensa distinto.

P. ¿El responsable es el presidente de la AFA?

R. Sería muy cómodo echarle toda la culpa a Grondona cuando hay un Estado que se desentiende de cómo funciona la AFA y estas supuestas sociedades sin fines de lucro, donde los intermediarios y los directivos hacen negocios con el club. En este circo es muy cómodo echarle toda la culpa a Grondona cuando ningún dirigente tiene ni presenta un proyecto alternativo.


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FÚTBOL - Reflexiones desde Argentina de un campeón del mundo
"El mejor Beckenbauer fracasaría en el Madrid"
C. A. - Buenos Aires - 20/09/2004

"No, no, del Madrid no hablo. Tengo un gran afecto por Camacho, por Butragueño...", advierte Menotti. Y, enseguida, añade: "Sólo quiero recordar algo que dije hace tiempo. Beckenbauer en su mejor momento y el Flaco Sacchi a los 22 años, uno de los mejores centrales argentinos de la historia, juntos, hoy fracasarían en el Madrid. Y creo que van a pasar por ahí los mejores centrales y van a seguir teniendo los mismos problemas. No debe equivocarse el diagnóstico. Cuando estaba Hierro decían que era lento y no era culpa suya. Ahora culparán a Samuel o al que venga, pero hay que mirar otras cosas. Hay que hablar con otros jugadores y enseñarles cómo funciona una defensa".

Y se calla. Sobre la "inagotable cantera argentina", observa que hay cantidad pero no calidad. Menotti se pregunta: "¿Si uno quisiera comprar hoy un jugador argentino para hacer diferencia en un grande de Europa, a quién se llevaría?" "No hay. No hay un Kempes, un Bertoni, un Passarella, un Batistuta, mucho menos un Maradona. Ni siquiera Aimar ha podido todavía consolidarse como el gran jugador que puede ser. Es que se apura la formación de los pibes para venderlos y se los abruma con responsabilidades enormes cuando aún son muy jóvenes".

¿Puede aceptarse la comparación de Tévez con Maradona? "No, ni hablar. Ni siquiera tomando el momento de la aparición. Diego asomó a los 16 años y ya era extraordinario. Tévez es sin duda el mejor de su generación y cumplió una etapa. Ahora debe pasar a otra en la que ya carga con la fama, la prensa, la presión de ser quien es y aún le falta convertirse en el mejor de Argentina, tiene que jugar en Europa, disputar una Copa del Mundo, no puede ser que se invoque a Maradona en vano".

¿Qué espera todavía Menotti del fútbol? "Sigo soñando con armar el gran equipo, ése que juegue y suene como una sinfonía. Por supuesto, uno siempre espera que los grandes te convoquen, pero me conformaría con un club serio. Uno que siempre me gustó fue el Betis. Por el público, el juego que les gusta a sus aficionados... Ése sería ahora el escenario de mis sueños".


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REPORTAJE: BETIS / SEVILLA
El fútbol arte o el arte del todo vale
Como Menotti y Bilardo, los dos equipos sevillanos representan tipos de juego opuestos
27/08/2003

Años después, el debate sigue abierto. ¿El fútbol como arte o el arte del todo vale para ganar? ¿Menotti o Bilardo? ¿Betis o Sevilla? Los dos equipos sevillanos representan dos tipos de juego opuestos. La floritura del Betis frente a la garra del Sevilla, Víctor Fernández contra Joaquín Caparrós. El pulso se decantó del lado del primero la temporada pasada: el Betis fue el octavo y el Sevilla el décimo, pero ninguno de los dos brilló.

Víctor Fernández, un zaragozano de 43 años, se puso de moda una noche de 1995 cuando levantó la Recopa con el Zaragoza ante el Arsenal. Admirador de Johan Cruyff y compañero de tácticas de Jorge Valdano, su librillo concibe el fútbol como un elemento plástico, una especie de arte. Ese fútbol fue el que paseó en la famosa final de París ante el rocoso Arsenal y ése es el que predica ahora en el Betis, en el que cumple su segunda temporada.


Víctor es otro desde aquella Recopa -"he madurado como persona y como entrenador y ahora sé valorar mucho más el éxito, todo lo que cuesta conseguirlo"-, pero su manual no ha cambiado un ápice. "Lo que queda de aquel técnico de 1995 no va a morir nunca. Es una manera de concebir el fútbol con la que voy a llegar hasta las últimas consecuencias, mi estilo de juego", añade. ¿Y cuál es ese estilo? "Mi filosofía se basa en el buen trato a la pelota, en la vocación ofensiva. Hay que respetar el gusto y el sentimiento del aficionado y eso se hace jugando bonito. Si se juega bien, se gana casi siempre. Ése es el camino, estoy convencido", afirma.


Un abc del fútbol distinto al del Sevilla. "Es verdad que son estilos muy diferentes, pero es cuestión de gustos. El Sevilla defiende otro estilo y ya está", dice Fernández. Es decir, ¿que el Betis es como Menotti y el Sevilla como Bilardo? El técnico bético responde: "A mí me gusta mucho más el fútbol de toque, de combinación, y eso se individualiza en Menotti, aunque hay muchos técnicos con esa filosofía". En el Betis no faltan alumnos. Ahí está, recién llegado, Tote, el amante de la rabona; los regates de Joaquín y Denilson por las bandas y los escarceos de Capi en la media punta. Lo primero es la calidad; luego, el resto. Como opinaba César Luis Menotti, otro joven vencedor en los banquillos. Con 39 años, se convirtió en 1978 en el primer técnico que ganaba un Mundial con Argentina. Fernández tenía 34 cuando ganó la Recopa.


Una anécdota permite acercar ambos estilos. Cierta tarde, el equipo de Menotti, el Boca Juniors, perdía en La Bombonera y el público se impacientaba. Antonio Ubaldo Rattin, el capitán, se dirigió al desgarbado Menotti y le dijo. "Flaco, corré, porque nos van a matar a todos". Menotti se giró y le respondió: "¿Desde cuándo para jugar al fútbol hay que correr?". Ahí se resume la filosofía de Menotti, un estilo que ha sobrevivido y todavía practican entrenadores como Fernández 40 años después. "En el fútbol se puede dejar de correr, se puede dejar de entrar en juego durante largos minutos, pero lo único que no se puede dejar de hacer es de pensar. De un jugador de fútbol se puede hacer un atleta, pero de un atleta no se puede hacer un jugador de fútbol", resume Menotti. "A mí me gusta esa forma de pensar", coincide Fernández; "lo más importante es aprovechar la calidad individual de los futbolistas".


En la orilla de enfrente, el césped, las gradas del Sánchez Pizjuán, conservan todavía cierto aroma del fútbol que caracterizó al Sevilla hace un decenio. El de Carlos Salvador Bilardo en el banquillo, el del juego sin contemplaciones de Prieto, Martagón, Simeone o Diego sobre el campo, el del "písalo, písalo" y "al enemigo, ni agua". El mismo, o casi, que utiliza ahora el Sevilla de Joaquín Caparrós. El arte del todo vale; el juego criticado por los rivales, pero defendido por sus practicantes. Bilardo hizo campeona del mundo a Argentina en 1986 con un estilo diferente al de Menotti. "La técnica no es suficiente", sostiene Bilardo, considerado un analista empedernido del fútbol. Si Menotti, como hace ahora el Betis, apostaba por la libertad del juego, Bilardo, como su Sevilla, por la cuadrícula y el carácter, una idea que se ha identificado con el juego duro.


"Parece que sólo sabemos dar patadas", se queja un empleado del Sevilla. Su equipo fue la temporada pasada el segundo con más expulsiones (11) y se ganó en algunos campos, como en el Bernabéu, la fama de duro. "Hombre, no somos hermanitas de la caridad, pero tampoco somos el equipo más duro de la Liga; hay otros más duros que nosotros", se defiende su técnico, Joaquín Caparrós; "no sólo somos rocosos; eso son etiquetas que nos ponen".


Caparrós define, y defiende, su estilo de juego: "Lo tenemos claro. El orden; lo primero es el orden, y eso lo trabajamos mucho en los entrenamientos. Somos un equipo agresivo en el buen sentido, en el despliegue defensivo, en recuperar la pelota, en el ataque. Pero tenemos jugadores que la tocan: los Gallardo, Casquero, Reyes, Antoñito, que tienen talento, ¿eh?; tienen mucho talento".


¿Pero no llegan ustedes al juego sucio? "No, no, no..., vamos a disputar un balón con todo, pero siempre dentro del reglamento. Los futbolistas reciben siempre acusaciones de juego duro, pero ya están acostumbrados a eso. Están curtidos en mil batallas y lo que digan por ahí les resbala", continúa Caparrós, sevillano de Utrera, de 47 años, cuarta temporada en el club. Algo en él trae a la memoria a Bilardo. Es supersticioso -odia el amarillo hasta el punto de obligar al portero a cambiar de equipación- como el argentino e histriónico en la banda, donde no se está quieto ni un minuto. "Sí, es verdad, y también somos dos amantes del fútbol; estamos siempre pensando en el equipo y llevamos el grupo de manera parecida, pero no somos iguales. Hay algunas diferencias. Por ejemplo, él jugaba con una defensa de cinco; yo, en zona", dice.


Quien también puede opinar sobre el estilo sevillista es Monchi, portero en la época de Bilardo y ahora director deportivo del club. "Hay jugadores que no dan una patada ni queriendo; no saben. Eso sí, nuestra defensa es expeditiva. Tenemos dos centrales agresivos y la fama de duros nos pasa factura en los partidos", reconoce. Se refiere a Javi Navarro y Pablo Alfaro, dos defensas forjados en el cuerpo a cuerpo. Al equipo se ha unido esta temporada el delantero Darío Silva, expulsado ya en la pretemporada por protestar al árbitro en el Trofeo Colombino, ante su Málaga, su ex equipo. Más madera. Es el estilo del Sevilla, distinto al arte que propone su vecino, el Betis. ¿Cuál es el mejor? Caparrós lanza el desafío: "Tenemos futbolistas de perfil distinto. Ya nos dirá la clasificación lo que funciona mejor".


El debate sigue abierto y sobre él habla otro de los protagonistas. Desde Argentina, Bilardo niega que el Sevilla sea sólo juego duro. "Vamos a los nombres. Diego, jugador técnico. Martagón, fuerte. Rafa Paz, técnico. Prieto, fuerte. Suker, técnico. Maradona, ni hablo... Yo tenía en el Sevilla a más jugadores técnicos que otra cosa, pero, sí, el equipo tenía lucha, claro. Yo a los buenos les exijo más sacrificio que a los mediocres", dice. El argentino marcó un estilo propio en el Sánchez Pizjuán.


"Siempre he tenido el mismo estilo de jugar", continúa", "tanto en casa como fuera. Siempre voy a buscar los partidos. Me gusta el jugador de carácter. En Andalucía hay desde siempre jugadores de mucha calidad, pero eso no basta. Hay que sumar más cosas a un futbolista. No podemos quedarnos sólo con la técnica. En España hablan ustedes de la garra española, ¿no? Pues a eso me refiero".


El debate prosigue.

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Marca mediados del 2008
Entrevista a César Luis Menotti (interesante)


Cita:
Con la pretemporada recién empezada, César Luis Menotti, técnico campeón del mundo con Argentina en el 78 y voz autorizada en esto del balón, nos hace un repaso al fútbol español. Sus opiniones siempre son polémicas, atrevidas y, casi siempre, acertadas.

P. ¿Por qué cree que el Barça dejó de jugar buen fútbol la pasada campaña?
R. No es sólo el Barça. En el fútbol actual hay una problemática seria. Hay un 90% de los jugadores que no sabe jugar al fútbol, entendiendo por tal un juego colectivo.

P. ¿Incluye a Messi en ese grupo? Lo digo por su individualismo.
R. Sí, lo incluyo, pero Messi tiene una ventaja muy grande: es brillante en los últimos 15 metros, y eso es único. Para mí Messi es un gran jugador en los últimos 15 metros y un jugador lleno de errores cuando parte desde 50 metros lejos de la portería. Pero como la eficacia está en los últimos metros... es un futbolista muy bueno. Su error es que tiene la misma jugada en los últimos metros que en el centro del campo. Y esa jugada consiste en regatearse a todos los rivales. Quiero decir que si no eres brillante a 50 metros del arco, hay que ser inteligente, salir y tocar rápido en vez de regatear.

P. ¿Y cree que Messi aprenderá? Porque llegará un día en el que no le saldrán los regates.
R. Pues claro que va a aprender. Tiene sólo 19 años. Estamos pidiéndole lo mismo que cuando Di Stéfano llegó al Madrid, ya con 27 años, habiendo jugado diez años con grandes monstruos en River Plate y Millonarios, etc. Y si no aprende, peor para él. Es lo mismo que dijo Cruyff sobre Ronaldinho, al que acusó, con buen criterio, de estar seis años en el pedestal del fútbol cometiendo los mismos errores de concepto.

Ronaldinho es recuperable

P. ¿Cree que Dinho es recuperable?
R. Sí, pero tiene que entender que lo individual no siempre funciona, que hay épocas malas y que hay que darse a lo colectivo.

P. ¿Qué quiere decir con eso?
R. Que cuando un jugador se da una aventura, una jugada individual, tiene que estar preparado para volver al ritmo del equipo cuando acaba esa aventura, acabe bien o mal, da igual. Eso le pasa también a Kaká. Kaká maneja sólo su ritmo y nunca vuelve al ritmo del equipo. Por eso nunca alcanzará a ponerse la corona que tuvieron los cuatro grandes.

P. ¿Aguero falla también en el juego colectivo?
R. Por supuesto. Es otro gran jugador en los útlimos 20 metros, pero regular jugador cuando va por el extremo y normal jugador cuando se tira unos metros más atrás.

P. Quizás el problema es de quién educa a los entrenadores.
R. Ésa es otra de las mentiras del fútbol. Hay una confusión de los entrenadores denominados 'trabajadores'. ¿Qué significa trabajar para un técnico? ¿Estar dos horas en la cancha con un silbato dirigiendo el entrenamiento? Pues no, para mí los jugadores trabajan mejor o peor, no más o menos. El exceso de repeticiones, como pasa en la música, hace que los futbolistas terminen por confundirse y no entender el entrenamiento. Me sorprende esos técnicos que llenan cuadernos de notas durante los partidos. Pagaría millones por leerlos. ¿Qué anotarán? La hora del dentista de la hija, qué programa de televisión deben ver durante la semana.... ¿Qué sé yo? No lo entiendo, la verdad.

P. ¿Qué opina de Iniesta, uno de sus jugadores preferidos?
R. Para mí el Barça son Iniesta y diez más. Además, nunca se queja, no tiene una cara alegre ni cara de pícaro, ni es guapo... y eso le vale muchas suplencias. Tiene más bien cara de oficinista o de estudiante de secundaria, y eso le perjudica increíblemente. Un día de éstos tendría que hacer algo loco, tirarle la pelota a alguien o algo así, para que lo respetaran más. la verdad, hay cosas que no las entiendo.

P. ¿Ve bien la marcha de Frank Rijkaard?
R. Es difícil opinar sin estar dentro. Nosotros, los entrenadores, conocemos este oficio desde dentro y hay mil circunstancias que influyen. El Barça llegó a jugar muy bien con él, pero la pasada campaña no sé qué pasó. A veces he pensado que a Frank le pasó como a esas personas que cuando tienen dos trajes se visten bien, pero cuando ya tienen mucho dinero y tienen muchísimo donde elegir, se pierden. Quizás el exceso de jugadores confundió a Rijkaard. Antes estaban Deco, Ronaldinho, Xavi y poco más. Luego llegaron Henry, Iniesta, Bojan, Messi... Son muchos buenos.

P. ¿Ve mucho fútbol actual?
R. Sí, pero me aburre a veces. Me cuesta muchísimo soportar la cantidad de mentiras evidentes que circulan en el fútbol, que parten de conceptos falsos. No sé hasta dónde vamos a llegar con este fútbol. Se habla de cosas que apenas son interesantes y se confunden conceptos: estrategia con táctica, por ejemplo. La falta de conocimiento que hay para tener un tránsito fluido en la cancha es asombrosa. Sólo algunos proponen otros caminos, y entonces nos topamos con Zidane y, ahora, con Iniesta.

P. ¿Qué falla hoy en día?
R. La gente dice que no hay espacios, que cada vez hay menos. Mentira, mentira. La cancha sigue teniendo 7.000 metros cuadrados, la pelota sigue siendo más rápida que cualquier hombre... Lo que pasa es que la elaboración pasó a ser una obligación sólo para tres o cuatro jugadores... Todo es al revés. Se exige a todo el equipo esfuerzo, sacrificio, entrega en la recuperación de la pelota... Recuperar para jugar. Pero ¿a jugar quién? ¿Todos? Ah, no, ahí no juegan todos. Sólo se les exige jugar a los que pueden hacerlo, como si un tipo que llega a Primera no se le debiera exigir buen juego.

P. Se le ve molesto.
R. Lo último es lo que le han hecho a Inglaterra. Yo tengo ganas de mandarle una carta a la Federación. Antes tenía algo interesante, como era la capacidad de jugarla a un toque, rápido. Ahora, los ingleses no saben ni dónde están. No me puedo creer lo que le han hecho a ese país. Empezaron con Eriksson y ahora con Capello, y siguen jugando igual... igual de mal, claro. El único que puede jugar bien hoy en día es España, y lo ha demostrado en la Eurocopa.

P. ¿Qué espera de Guti, otro de sus referentes?
R. Sí, lo que yo no sé es si Guti tiene una buena actitud para imponerse ante la adversidad. Es un tipo parecido a Riquelme, aunque ahora Juan Román mejoró mucho. Son futbolistas brillantes que ante la adversidad se encaprichan por demostrar que ellos son los mejores y no participan del juego colectivo. Realmente, el caso de Guti me sorprende. Es difícil analizar su caso en la distancia. Me sorprende que nunca sea titular fijo, siempre está en duda, siempre aparece y desaparece.

P. Incluso con Schuster hubo una época en la que tampoco fue titular.
R. A mí me da la impresión de que Schuster nunca encontró el equipo durante la pasada temporada. No sé si es un problema de Schuster o de la calidad de sus jugadores para adaptarse a una idea, a su idea. Meterse a opinar cuando no estás ahí dentro es dicífil pero la realidad es que el Real Madrid jugó muy mal pese al título. El porqué no lo sé.

P. Tema Diarrá. ¿Usted cree que es un jugador hábil para el Madrid?
R. Como jugador de contención delante de la defensa de cuatro, claro. Pedirle al chico éste que juegue de Guti es como pedirme a mí que toque como Paco de Lucía. Son jugadores diferentes. ¿Pueden jugar juntos Guti y él? Probablemente, sí.

P. La pena es que siempre tiene que jugar un doble pivote, y ambos defensivos.
R. El 'doble cinco' es una mentira. El supuesto equilibrio exige más jugadores de contención que creativos. La pelota se puede recuperar no por acumulación de efectivos sino desde la recuperación de espacios, como hacía la Holanda de Cruyff.

P. ¿Cree que Schuster se ha ganado seguir en el banquillo del Madrid?
R. No tengo dudas de que se lo merece. Si hablamos desde la eficacia, ha ganado la Liga. Para consolidar el equipo es evidente que necesita tiempo, ensayos. Este año sí llego la hora de exigir y decir qué quiere y qué no, y ver hacia dónde va.

P. El problema es que los entrenadores aceptan lo que les traigan.
R. Si yo encargo una casa, le digo al arquitecto el estilo que quiero, pero no le digo cómo poner los ladrillos, por dónde empezar la obra. Pues igual con los presidentes y los técnicos. Si un presidente trae un técnico, tiene que dejarlo asumir la responsabilidad. Al menos el presidente tiene que respetar la idea futbolística del técnico y si éste quiere a Messi, no le pueden traer a Gattuso. Sería un disparate.

P. ¿Tiene dudas sobre Gago?
R. Lo llevaron en una cifra tan millonaria que a veces se espera que resuelva todos los problemas en dos jugadas. Y ha llegado en un momento de aprendizaje. Técnicamente es bueno, sabe jugar y la experiencia le pondrá en su lugar correcto. Él, además, es un jugador para jugar solo en el mediocentro. Si lo comparte, se desacomoda. Como Higuaín. Está lleno de condiciones, pero la obligación no le deja progresar.

P. ¿A quién se traería de delantero para el Madrid?
R. Depende de lo que Schuster quiera como equipo. A mí me gusta mucho Klose, el alemán, que juega, toca, cabecea... O Drogba, un tipo más duro. Pero depende del fútbol que quieras hacer. Si tú tienes a Palermo y nadie tira centros, jugarás con diez.

P. Por último, Bilardo dijo en MARCA que el bilardismo ya no existe más. ¿Sigue existiendo el menottismo?
R. No, el menottismo en sí no existió. Lo que ocurre es que, como se ganó el Mundial 78, se aprovechó como argumento mediático para defender un estilo que, en definitiva, fue respetuoso con la historia del fútbol argentino. Tengo claro que lo que yo diga tiene repercusión, para bien y para mal. Pero nada más. No es que hoy no existe el menottismo, es que nunca existió. Eran corrientes tan dispares que se aprovecharon mediáticamente, también en España, pues se aprovechó el Menotti-Clemente.

fuente: marca.com

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Kicker nov 2009

Con la Argentina fue campeón mundial 1978 como técnico; ahora distinguido por su trayectoria con el premio Bensemann 2009.

Versión en castellano de la entrevista publicada en la revista alemana Kicker, en septiembre de 2009.
Por PABLO ARO GERALDES

A los 70 años, César Luis Menotti es más vigente que nunca. Activo, como manager de Independiente, tiene una aguda mirada sobre el fútbol mundial. El entrenador campeón del mundo de 1978 elogia a España, critica el exitismo a cualquier precio, y habla del fútbol de varios países, entre ellos el alemán.
No es nuevo el vínculo de Menotti con Alemania. Conoció el país de joven y siempre estuvo relacionado (Puma, DPA...). Así lo cuenta: “En Alemania me siento cómodo y disfruto mucho; la gente estereotipa al alemán como alguien de personalidad rígida, fría, pero es un error. Aquí hay gente alegre, buenos amigos... y todo lo hacen bien: la ropa, los autos, la comida, la tecnología, el orden...”.
Su próximo viaje a Alemania será en octubre, para recibir el premio Bensemann por su trayectoria. Pero antes, dialogó con Kicker en Buenos Aires, la capital argentina.

-¿Ve partidos de la Bundesliga?
-A veces, cuando los horarios no coinciden con el fútbol de aquí.
-¿Cómo ve al fútbol alemán?
-Cuando hablan de Alemania se menciona el orden, la disciplina y la crcapacidad de trabajo pero no hablan del talento. ¿O Beckenbauer qué era? Alemania empezó a sufrir en su fútbol cuando dejaron de aparecer estos aventureros que le daban al orden ese salto de calidad y de belleza.
Alemania tiene un orden estructural de equipo, es una orquesta con un sonido muy bueno pero nunca dejó de tener a sus grandes solistas, como Müller, Overath, Breitner y tantos otros. Beckenbauer era un jugador superlativo, un artista. Entonces no confundamos el mensaje con la etiqueta del “orden”.
-¿Y ésta selección de Loew?
-Alemania tiene muy buenos jugadores, pero no aparecen esos futbolistas con la capacidad de la aventura. Jorge Luis Borges decía que la literatura es “orden y aventura”. El fútbol es igual: si sos todo orden sos un aburrido, y si sos todo aventura sos un caos. En el último Mundial Alemania tuvo un equipo más comprometido con la gente, pero le faltó ese salto que le puede dar un aventurero.
-De los jugadores alemanes actuales ¿a quiénes destaca?
-De la Selección, Schweinsteiger. Ballack me gusta, pero es más regulador del orden que aventurero, no es como el Iniesta del Barcelona, que hace lo mismo que él pero en los últimos 20 metros te aniquila. No mostró lo que hacía Littbarski, por ejemplo.
-Hace unos años nos dijo a Kicker que le gustaría la idea de que Beckenbauer sea Presidente de la FIFA. ¿Todavía le gustaría?
-Sí, lo dije. Pero también dije que hay dos Beckenbauer: el jugador de fútbol y el dirigente de un club. Yo lo que deseo es que él un día sea presidente de la FIFA pero como jugador, que tenga esa misma sensibilidad que demostró dentro de la cancha. La capacidad la tiene, es un hombre generoso y con mucha experiencia. Que esté más preocupado por defender la calidad y no la cantidad: él sabe, como jugador, que no se pueden jugar 80 partidos al año. A este gran producto de mercado que es el fútbol hay que defenderlo desde la calidad. ¿O Pavarotti podía cantar todos los días en cualquier teatro?

EL DEPORTE AMADO
-¿Por qué el fútbol fascina en todo el mundo, más que otros deportes?
-Conozco el deporte en España, en Francia, en Cuba... Soy un estudioso de esto. En una escuela de Rosario, mi ciudad, fui con el intendente y juntamos en el patio a unos 300 chicos. Les pregunté cuántos querían ser jugadores de básquet: cuatro. ¿Boxeadores? Uno. ¿Futbolistas? Todos. En la Argentina el fútbol es un hecho cultural que genera una máxima atracción, por eso nosotros tenemos la obligación de cuidarlo, de cuidar a los jóvenes de esta locura que los rodea. No soy tan inocente ni me hago el estúpido: ya sé que el fútbol es un negocio. Pero los negocios son diferentes. Negocio es qué pongo yo, qué ponés vos y cómo repartimos. Pero ¿qué pone el mundo de los negocios en el fútbol? Si yo quiero poner un bar tengo que empezar de cero, comprar todo, difundir la marca... Un club como Independiente tiene más de 100 años, ya está hecho. El fútbol es un producto único que se vende en el mundo entero, está impuesto, no hay que salir a venderlo. Y eso lo lograron los grandes futbolistas.
Yo puedo invertir dinero y construir un gran hotel que compita con los mejores, pero si quiero “inventar” un club, construir un estadio, le pongo de nombre “Deportivo Alegría”, salgo a competir con los mejores y me fundo. ¿Con qué cuenta la organización, que los hombres de negocios no tienen? Con un siglo de historia, con un producto impuesto.
En Inglaterra llega un jeque y compra un club, o en México, donde también son propiedad de las grandes empresas, pero acá es otra cosa, y el fútbol argentino merece un debate serio.
-¿Está anestasiada la sociedad?
-El poder económico, a través del poder político, ha producido una desculturización aterradora, que ha llegado al fútbol. Había una cultura, un estilo que en el nombre del modernismo se empezó a destruir. “Hay que ser moderno” en el fútbol, en la música, el arte... Parece que para ser moderno hay que matar a Mozart o a Beethoven. Si eso es el modernismo, prefiero ser antiguo como Mozart y no moderno como Julio Iglesias.
-¿Y aquello del fútbol de izquierda o de derecha?
-Un día dije que había un fútbol de izquierda y otro de derecha. Los más generosos, los más artistas, los más cultos siempre fueron de izquierda, siempre estuvieron más cerca de mí que lo otro, el mercado. Un fútbol generoso, abierto, comprometido con la gente, el orgullo de la representatividad, el orgullo de la pertenencia... todo eso que pregono me suena más a la izquierda que a la derecha. Después hay otro fútbol, al que no le importa la gente, solamente le interesa el resultado. Cuando salía campeón del Inter con el catenaccio todos hablaban maravillas de eso, pero no decía que los tres equipos que habían descendido jugaban igual. El Inter tenía a Suárez, a Mazzola... jugadores que podían ganar con cualquier esquema. Pero si puedo elegir, me quedo con el Milan de Arrigo Sacchi, con la Holanda del 74... o con la misma Alemania de ese Mundial, que era un equipazo.
-¿Sigue pensando que la final del 74 fue el mejor partido que vio?
-Como exhibición de fútbol lo más grande que vi fue a Brasil de 1970. Pero como partido esa final del 74 tuvo todo: fue de ida y vuelta y protagonizado por dos equipos buenísimos.
-Este verano hubo mucho movimiento con Cristiano Ronaldo, con Robinho... Parece que los jugadores están en clubes fantásticos pero igual no están contentos. ¿Qué le parece? ¿Falta ética?
-A la misma plata, el que no disfruta del juego, sufre los cuestionamientos de toda la prensa que espera que él solo gane un partido, no es feliz, y se va a buscar otro horizonte. Pero si Robinho hubiera jugado en Barcelona, no se hubiera ido. Andá a ofrecerle a Iniesta que se vaya a jugar a Italia o Inglaterra... El rendimiento general de ese Madrid era muy malo.
-¿Cómo ve los 94 millones de euros que gastó el Real Madrid?
-Debe ser bueno, habrá que ver cómo juega. Siempre me gusta relacionar el fútbol con la música: un buen director, con regulares músicos puede hacer una orquesta afinada; con grandes músicos puede hacer una sinfónica. Un mal director con músicos regulares es horrible; con buenos músicos puede hacer una orquesta afinada. Los músicos son fundamentales. Es importante que Pellegrini tenga su tiempo de ensayo. Por ahora no me dicen nada. Hubo una época en la que Hollywood llevaba a Vittorio Gassman, Elizabeth Taylor, etc y las películas eran malísimas; tenían a grandes actores pero no había un buen guión.

ARGENTINA Y MARADONA
-¿Qué selecciones le agrada ver hoy?
-Holanda sigue insistiendo con su estilo, Rusia con Guus Hiddink ha hecho un buen juego. Alemania ha sido bastante generosa en el último Mundial.
Y sobre todo España que está eligiendo buenos jugadores. Hace veinte años dije en España que tenían que elegir si querían morir como un toro o como un torero. Si querían morir, porque podrían elegir el éxito, y ahí también cabe elegir si quieren terminar como un toro o un torero. Ahora resulta que después de tanto tiempo se acabó la Furia, lo peor que le pasó al fútbol español. España en el Mundial 98 jugó en el mediocampo con tres centrales (Nadal, Amor, Luis Enrique), tres defensivos. Ahora juegan con chiquititos, tiene una idea y parece que los periodistas están esperando que pierda para criticarla.
-¿Brasil? ¿Argentina?
-Nooo, Brasil y Argentina son una cosa increíble. Nosotros hacemos la historia y después la tiramos a la mierda. Siempre copiamos lo peor: estamos en un fútbol agresivo, vertical, confuso, atlético, de choque... Y en el fútbol brasileño sorprende ver las patadas que se dan... En los 60 viví en Brasil y me tocó ver a Pelé, Coutinho, Garrincha, Tostao, Didí... ¡Dios mío ¿Dónde están?!
-Hasta ahora pareciera que la conducción de Diego Maradona en la Selección Argentina está sustentada más en lo anímico que en lo futbolístico. ¿Es suficiente con ser gran un motivador?
-La motivación es una mentira. La única motivación es la del conocimiento. No lo puedo motivar a mi hijo para que vaya y pelee con Tyson, porque lo estaría matando. La selección tiene un problema muy serio y es que ni siquiera podemos saber qué es lo que quiere Maradona, porque no puede entrenar. Es difícil tener una idea clara de lo que Diego busca, porque no puede mostrarla. Entonces más que un entrenador esr un “seleccionador”. En Europa es más fácil, por las distancias, pero acá no se puede. No lo estoy defendiendo, ni mucho menos. Maradona podrá demostrar su idea recién en el Mundial, cuando tenga un mes para armar el equipo.
-¿Por qué Argentina no supera los cuartos de final en los mundiales y Brasil sí?
-Brasil siempre ha tenido figuras que sostuvieron sus deficiencias colectivas: Romario, Ronaldo, Ronaldinho... Pero Argentina no; desde la salida de Maradona ha tenido buenos jugadores, pero no logró lo que se supone que puede dar Messi ahora. Ese tipo de jugadores genera algo especial: la gente va a ver a Messi, como pasaba con Maradona, y eso le quita peso al resto del equipo.
-Argentina tiene a Agüero, a Messi, a Tevez, fue campeón olímpico...
-Pero son muy jóvenes, su crecimiento lo hacen en Europa. Antes un capitán era Passarella, un tipo con una trayectoria en la selección. Ahora son pibes.
-Quién es el mejor jugador del mundo hoy?
-Iniesta.
-Fernando Torres decía que España campeón de Europa es algo bueno para el fútbol...
-¡Muy bueno!
-Bruckner, Capello, Hitzfeld, Lippi, Rehhagel, del Bosque. En Europa los DT de selecciones son hombres entrados en años. ¿Tiene explicación para esto?
-Es que el joven no tiene la fuerza para imponer su régimen de trabajo. Poner a un técnico de mucha personalidad es peligroso para ciertos dirigentes argentinos, pero se ve que hay países que todavía respetan el conocimiento de los mejores, sin importar su edad.
-¿Por qué regresó a Independiente?
-Hay una vieja historia con el club, donde recurrir a Menotti significa intentar reordenar una idea conceptual, valorizar jóvenes jugadores, porque el mercado no permite traer otros grandes. Veré si estoy a gusto, tratando de armar un equipo competitivo en el corto plazo; y más adelante pensar en la formación de jóvenes.
-Esto no significa que no quiera volver a entrenar...
-En absoluto. Tengo la potestad de elegir el próximo entrenador el año que viene.
-Si Américo Gallego no sigue, el paladar del hincha de Independiente querrá a Menotti...
-Pero esa será una resolución mía, no del club. Puedo presentar dos nombres de entrenadores y ellos elegirán. Falta un tiempo para eso.

-El fútbol es...
-...espacio, tiempo y engaño. Suena a sencillo, pero hay que hacerlo. Y tiene cuatro acciones que se pueden enumerar fácilmente pero que también hay que llevar a la práctica: defender, recuperar la pelota, gestar jugadas y definir. Un fútbol complejo solamente lo hacen diferente los grandes jugadores, y los grandes entrenadores. El técnico tiene una idea y debe demostrar y convencer que a sus jugadores de que con esa idea lograrán la eficacia. Y después comprometer a la defensa de la idea. Son tareas que no se logran en dos días.
-Suele pregonar que se juega como se vive: los argentinos son pícaros, engañadores; los brasileños alegres; los alemanes poderosos; los ingleses estrucurados, etc. Sin embargo Italia, el país de la bellesa, las artes, el diseño está identificado con un fútbol mezquino, especulador...
-Es increíble lo de Italia. Puede jugar tan bien o mejor que España, pero cuando apueste a los grandes jugadores que tiene. Cuando Italia jugó horrible y salió campeón mundial nadie dijo nada. Ahora que Italia sigue jugando igual pero no gana, lo critican por todos lados. Parece que el músculo no se discute, pero la inteligencia sí. Es un debate. Si Baggio está sentado en el banco tiene que esperar a que Del Piero ande mal para entrar... ¡¿Nunca va a entrar Baggio por Gattuso?!
-¿Un once de todos los tiempos?
-Quizá no tenga sentido comparar épocas. Pero sí puedo nombrar a los reyes: el primero fue Alfredo Di Stefano; después aparece Pelé, más tarde Cruyff y después Maradona. Después se produjo un vacío de esa corona: pudo ser Romario, Ronaldinho, Zidane, se desdibujan... aparece Cristiano Ronaldo, pero tampoco. Lo que sí hubo enormes príncipes detrás de los reyes: Beckenbauer, Platini, Laudrup...
-Había dicho que un día habrá un campeón mundial africano...
-Un Mundial tiene “participantes”, “protagonistas” y “candidatos”. Hasta ahora no se rompió nunca ese orden, los candidatos son los de siempre: Alemania, Brasil... Lo que sí es que está más cerca el día de que se rompa la hegemonía de los candidatos. A los africanos tienen un protagonismo muy grandes, pero les cuesta, aunque tengan a grandes jugadores.
-¿Es acertada la elección de Sudáfrica?
-Tengo una visión diferente. Si es para difundir al fútbol, no me suena. Me parece que el Mundial se tiene que jugar en Italia, Argentina, Alemania, Brasil, Inglaterra, Holanda... Establecería ocho o diez escenarios privilegiados para el Mundial, no solamente elegir a países que tengan dinero. ¡En estos países futboleros el jugador! Puede ser por la exigencia del público, pero juega mejor. Yo vi en el Mundial de Corea y Japón que desde la tribuna no había un ambiente de exigencia hacia el futbolista.
El aficionado inglés tiene una manera de pensar el fútbol muy exigente. Y a la Premier League pueden ir futbolistas de todo el planeta, pero tienen que jugar como los ingleses quieren. Si no, se corre el riesgo de desculturizar al fútbol, que a favor del éxito a cualquier manera la liga inglesa termine siendo miserable. Hasta ahora está a resguardo, con conductores como Ferguson o Wenger que respetan la historia, y el público que exige. En la Argentina eso se perdió, cada vez hay más espectadores y menos público: antes del partido están las porristas mostrando el culo, como en el básquet de la NBA, los periodistas se meten en los vestuarios...

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domingo, 22 de noviembre de 2009

Alianza vence al inti y otra vez a 4puntos ...

Nuevamente la punta sin embargo pido pensar en dos cosas,
Alianza si bien al igual que el 93, tenemos pasajes del mejor futbol, eso es cierto pero tambien lo son los constantes momentos de distraccion y fallida definicion.

Otra cosa a favor es que el año pasado estuvimos peleando la baja, y este año Costas pelea el titulo.

Sin embargo pese a lo favorable, buena creacion, buena 1era linea de volante, y regulares laterales, debo de decir que este año tanto la delantera como los centrales han tenido pasajes bastante mediocres, perdiendo goles estupidos o dejando marcar al rival goles muy bobos.

El mejor jugador del campeonato definitivamente Montaño pero el tipo se hace 8 o 10 pases a goal, y no las meten, aparte que tambien tiene momentos donde se empecina en hacer la personal y veces eso no sale.

Es por ello que Alianza deberia estar 10 puntos arriba de Aurich y hasta ayer estuvo a 1. En ese sentido hay que ser hidalgos si Aurich esta uno abajo es porque a Oviedo, el presidente y Franco se pelearon en el momento menos preciso, luego que Navarro se fue de boca, el presi solo tenia que botarlo...vino alguien mejor y con experiencia mundialista, sin embargo en plena deficion de campeonato no era lo mas oportuno.

Y es ahi donde Alianza tambien pierde puntos, pero menos, es por ello que creo que pese a ganarle al Cristal, a jugar con los puntos frente al Aurich donde si bien perdio en Chiclayo, se recuperaria hoy frente al Inti., luego que Aurich perdiese en la altura de Huraraz, y volveria a sacar 4 puntos.

Pese a ello La U tiene 12 puntos sobre el segundo, no llega a los niveles de exquisites como Alianza o el mismo Aurich, o a ratos San MArtin y Cristal. Tampoco luce mucho cuando ataca, ataca feo, y no elabora bien, pero tiene algo, Rota jugadores y es dificilisimo marcarle. Reynoso no ayuda pues pese a ser parco y antipatico con la prensa, es dificil de caracter.

A diferencia de Costitas, que tiene manejo grupal, de medios, y de dirigentes, esta en su mejor momento como tecnico, y creo que deberian dejarlo trabajar por unos 3 o 4 años, y ahi ver recien su trabajo este año Alianza de su mano, CRECIO MUCHO.

Pero no creo que Alianza en una final sea favorito ni siquiera que la gane, LA U tiene mas tiempo para planificar y es un equipo mas parejo, con menos errores y tiene mucho mas tiempo para trabajar. Alianza pese a sus momentos de buen futbol es un equipo anulable, y eso lo han demostrado muchos equipos que vienen de provincia a jugar en Matute, entonces en ese sentido Alianza es mas vulnerable.

No olvidar algo, si esto era liga, La U era campeon la sgte fecha.

Alianza para ganar tiene una ventaja, tiene gente de experiencia, mas que La U sin embargo Costas es mas viejo que Reynoso.

Un dato para los cabuleros, como nunca la U llega con ventaja numerica y estadistica sobre Alianza, y en el pasado pese a ganarle siempre las deficiones la U siempre llegaba estadisticamente peor. (Sin embargo esto es cierto???, Alianza solo gano en dos momentos claves de definicion, uno en la copa sudamericana del 2002, y otra en el 2004 donde con penal marcao por Waldir, campeonamos frente a la U)

Por otro lado, en el futbol existe siempre la justicia pelotera, siempre se DA! y ahi si tiene una deuda pendiente Reynoso, El tipo pese a que juro y rejuro que no se iba a la U, desecho una oferta en el 93 del Cristal y se fue por millones a la U. Reynoso era el simbolo Aliancista, y si uno se ponia a pensar Alianza tenia 15 años de malas gestiones administrativas, y el campenato parecia utopico. Entonces el tipo hizo la facil, se fue a jugar a un club que iba a velar por su futuro. Por ahi pese a la hincha era medianamente comprensible, lo imperdonable es que traiciono a la hinchada blanquiazul y renego de ella y dijo que el habia sido siempre crema. Hablo mal no de la dirigencia sino de la institucion y de su hinchada, ESO SI ES TRAICION!!!!! Y ESO EN FUTBOL SE PAGA!!!!!

Esta vez a diferencia del 93 o del 99, Alianza tiene gente mas experimentada, con hastas finales ganadas, es mas diria que esta vez Alianza llega como la U, pero con un toque fundamental en la historia Aliancista, con momentos de muy buen futbol, como contra Cristal, volteando el partido en 5 min finales, como contra Aurich o el mismo SC en la liguilla, o en esos 15 primeros minutos del intigas donde salio todo.

En conclusion, Si Alianza campeona Bacan!!! pero ya se gano llegando al playoff y a la libertadores, una copa que hace años le es esquiva x lo menos en 8ctavos. (Cabezon recuerda que la perdiste a ultimo minuto y encima con juveniles en Argentina y segundo, como correteabas a loa periodistas de Fox ahi si eras un angelito, no? jajajajaja vaya a mexico vaya nomas)

Arriba ALianza y Chau.

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Domingo, 22 de Noviembre de 2009

Alianza Lima derrota a Inti Gas y se perfila como finalista al 'Play off'



'Íntimos' sólo deben empatar ante Gálvez para ser finalistas. El elenco victoriano no desaprovechó la derrota de Aurich y aumentó su ventaja a cuatro puntos. Los 'blanquiazules' vencieron por tres goles a uno y acumulan 72 unidades.

Un primer tiempo para el olvido y un segundo para el recuerdo. Alianza binarizó el juego y mostró dos caras distintas en cada parcial.
En los primeros cuarenta y cinco el conjunto 'íntimo' nunca se encontró con su mejor fútbol. Montaño fue el distinto y sus pases-gol inquietaron en más de una ocasión el arco de Soto, pero las deficiencias técnicas de Aguirre y Velásquez no ayudaban a que se concreten los tantos.

Inti Gas, por el contrario, replegó en varios pasajes a los de Costas y contaron con importantes situaciones de peligro. Benavides era el hombre más movedizo en ataque, sus constantes desbordes terminaban en faltas a favor de la visita.

El complemento sería otro cantar. Alianza salió dispuesto a quedarse con los tres puntos y otra dinámica se vio desde que el esférico empezó a rodar nuevamente.

A los 46' Wilmer Aguirre controló un balón en el área ayacuchana y tras un enganche remató directo al arco de Soto, quien no tuvo la reacción suficiente para detener el tiro.

Con el gol de vestuario Inti Gas salió en busca del empate y dejó claros en su terreno. Los victorianos aprovecharon esto y, luego de una enredadera en el área visitante, el mismo Aguirre pondría el segundo.

No terminaba de celebrar Costas, ni la hinchada, cuando llegó el tercero y lapidario. A los 52', 'Wally' Sánchez se proyectó a manera de contragolpe y quedó habilitado solo frente al golero. Su remate de derecha infló las redes de 'Matute' y los corazones blanquiazules.

Cierto desequilibrio ocasionó el gol ayacuchano. Benavides creó él mismo su falta y desde los doce pasos ponía el del honor para la oncena de Edgar Ospina, de decente presentación.

No habría tiempo para más. Con este resultado, Alianza Lima ve de cerca la posibilidad de jugar la final ante Universitario de Deportes. Los 'íntimos' suman 72 unidades, a cuatro de Juan Aurich, faltando seis puntos por disputar.

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viernes, 20 de noviembre de 2009

Stiegg Larsson el padre de Millenium

Acabo de leer algo que me parecio increible, el escritor sueco autor de la genial trilogia Millenium que no pudo ver el exito de su obra debido a que fallecio, no estaba casado, asi que su conviviente no ha visto nada de su obra,

Resulta que los deudores, osea la familia directa del autor no esta compartiendo las millonarias ganancias, con su conviviente, su compañera de 32 años vida.

Ademas hay un manuscrito por la cuarta parte...que mas vendra?

Sera dinero o sera el control de la inversion lo que les tiene peleados?
Chau.


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REPORTAJE: LA NOVELA OCULTA DE SIEG LARSSON
"Millennium IV"
Salander y Blomkvist protagonizan 200 páginas inéditas dejadas por Stieg Larsson, ambientadas en Canadá y en la mexicana Ciudad Juárez. Pero la agria disputa familiar por la millonaria herencia del escritor impide la aparición de lo que podría ser su cuarta novela

Cerca del Círculo Polar Ártico, en Umeå, al norte de Suecia, dos hombres muy criticados llevan una existencia sencilla y tranquila. Erland y Joakim, el padre y el hermano del fallecido escritor Stieg Larsson, herederos de una fortuna estimada en unos 20 millones de euros -ellos dicen no saberlo: "no miramos las cuentas"-, viven en la misma casa, usan el mismo coche y pasean por las tardes en esta fría y solitaria ciudad, igual que lo hacían cuando no tenían un euro en el banco y las facturas se acumulaban en el buzón. No han querido tocar aún el dinero, como si esa fortuna estuviese maldita.

El padre, un sindicalista jubilado, y el hermano, contable en una asesoría, protagonizan uno de los conflictos más trágicos de la historia reciente de Suecia: son los hombres que no han querido compartir el legado que dejó Stieg Larsson con la que durante 32 años fue pareja del famoso escritor, Eva Gabrielsson. Ella, por no haber estado casada con Stieg, no ha visto ni un céntimo de las gigantescas ganancias de las novelas de la trilogía Millennium, que salieron a la venta unos meses después de que el corazón de Stieg Larsson explotase en 2004 en la redacción de la revista en la que trabajaba. Nunca conoció su propio éxito.

Es mediodía y no se ve ni un alma en este barrio residencial de las afueras de Umeå. Erland Larsson, el padre, abre la puerta de su casa, un sencillo pero coqueto apartamento. En la puerta hay que dejar los zapatos. Dentro, Erland, con aspecto de viejo gruñón, dice sentado en el sofá que apenas ha gastado nada del dinero heredado, que a sus 74 años no lo necesita, sobre todo él, porque no le gusta viajar y no le interesan los lujos. "Yo estoy dispuesto a darle parte de la herencia a Eva, no hay ningún problema", señala con vehemencia, "¡pero ella no quiere!". Más tarde, en Estocolmo, Eva contará a este periódico que no es una cuestión de dinero, pues lo que quiere tener es el control del legado literario de Stieg y que no se prostituya su obra. Algo impensable para Erland: "Ella no está preparada mentalmente para algo así".

Erland insinúa que Gabrielsson, arquitecta de profesión, miente habitualmente. Eva, afirma, se ha negado siempre a buscar una solución. Dice que, a través de un amigo, le hizo llegar en enero un cheque en blanco a Gabrielsson para acabar con la disputa, que se alarga ya cinco años, desde la muerte repentina del escritor. Ella no quiso firmar nada. "No puedo hacer más, no quiere coger el dinero", aúlla Erland. Le han dicho muchas veces que no tiene corazón, que es un desalmado, un avaro, y eso le ha hecho mucho daño. "Ella tiene una historia dramática que presentar, la pobre mujer maltratada por unos monstruos. Y lo está explotando, pero esa no es la realidad", se defiende. A cada rato Erland recuerda que tiene que ir en un par de horas al taller para poner las ruedas de nieve en su coche. Teme que el invierno, implacable aquí, se eche encima y deje helada la carretera.

Stieg Larsson trabajaba como periodista en la revista Expo, especializada en temas de inmigración y de racismo, y a la vez escribía las novelas. Dormía muy poco, un par de horas, fumaba cada día tres cajetillas de Marlboro Light y tomaba una veintena de cafés. Le encantaba la comida basura. Vivía en un apartamento de 56 metros con Eva. Manejaba poco dinero y el que tenía lo gastaba en la revista. Apenas le daba importancia a las cosas materiales. Se pasaba las noches escribiendo en su MacBook blanco, al igual que hacía cuando era niño, pero esta vez de una forma más silenciosa. El día que murió de un ataque al corazón, el 9 de noviembre de 2004, Stieg Larsson dejó tres libros terminados en la editorial Norstedsts. Eso es lo que había firmado con la compañía. En su cabeza tenía pensada una saga de siete libros.

En el portátil blanco, actualmente en manos de Eva, el celebrado autor de Millennium dejó el equivalente a unas 200 páginas escritas de un cuarto libro. Una novela inacabada, cuya mera existencia ha enfrentado ferozmente a Eva y a los Larsson. Apenas un día después de que Stieg fuera enterrado, en un lugar que muy poca gente conoce y que se guarda en secreto, el padre fue al piso de la pareja y recogió un inventario de las pertenencias de su hijo. Entre ellas figuraba el manuscrito de la cuarta entrega. Dice Erland que lo tuvo entre sus manos, pero lo dejó allí. Nunca más se supo de esas páginas. Se supone que continúan en el portátil que Eva se niega a entregar a la familia, pues ella asegura que, en realidad, el ordenador pertenece a la revista. Erland y Joakim aseguran que no quieren ir a juicio para recuperarlo; le ofrecieron un pacto. Intercambiar el texto póstumo de Stieg por la parte del piso que heredaron, donde vive Eva. Ella lo tomó como un chantaje.

Stieg Larsson era un tipo muy acostumbrado a hablar de lo que escribía con sus íntimos. Los testimonios que ha reunido este periódico entre amigos y compañeros de trabajo de Stieg apuntan que la cuarta entrega comienza en Canadá. Los dos personajes principales de la trilogía ya conocida: Mikael Blomkvist, el mujeriego periodista de investigación, y Lisbeth Salander, la hacker antisocial, siguen siendo los protagonistas. La trama después se desplaza a México, concretamente a Ciudad Juárez, escenario del asesinato de miles de mujeres. Muertes que nunca se resuelven. Stieg, un hombre que aborrecía las injusticias, como muchos de los personajes de sus novelas, estaba obsesionado con esas matanzas en México. También, en este nuevo tomo, se podrían cerrar historias que en los anteriores libros se quedaron al borde del precipicio, sin respuestas, como la de Camila, la hermana gemela de Lisbeth. En el nuevo libro, ella tiene un papel relevante.

¿Llegará esta nueva novela a ver la luz? El caso es que la familia tiene los derechos, pero el manuscrito está en poder de Eva Gabrielsson. Los Larsson dicen haber renunciado al libro, que nunca podrá ser publicado sin su consentimiento. Joakim y Erland dicen que ya es suficiente, han peleado, están agotados y no han conseguido nada: "Nunca habrá cuarto libro. Con tres basta. Esta historia se acabó".

La última vez que los Larsson y Eva estuvieron frente a frente fue en unas oficinas de Umeå, muy cerca de donde viven ahora el padre y el hermano de Stieg. Era enero de 2008 y Erland no estaba presente. Sólo Joakim, su abogado, y Eva con el suyo. El encuentro duró dos horas. Hubo insultos. Resultó desagradable. Al final, acordaron que la familia iba a presentar una propuesta sobre el manejo conjunto de los derechos literarios. Nunca se realizó aquella propuesta. Desde entonces no han parado de echarse cosas en cara unos y otros.

Larsson retrata una Suecia muy diferente a la del cliché. Una Suecia subterránea, de bajos fondos, de policía corrupta, empresarios sin escrúpulos y tipos que emplean una violencia desmedida. Sobre todo contra las mujeres. En Suecia, un país con nueve millones de habitantes, se han vendido cuatro millones (21 millones en todo el mundo) de ejemplares de la trilogía Millennium: Los hombres que no amaban a las mujeres, La chica que soñaba con una cerilla y un bidón de gasolina y La reina en el palacio de las corrientes de aire. Y el drama de la herencia, donde la familia Larsson ha quedado retratada como despiadada y miserable, ha hecho tambalearse la moral de este país de apariencia sosegada.

En un momento dado, Erland coge su abrigo y se marcha al taller a cambiar unas ruedas. Joakim Larsson propone un viaje en coche de una hora por las calles de esta ciudad, famosa por los jóvenes y reivindicativos ecologistas que aquí viven. En ese tiempo, veremos a una mujer reírse sola en una acera llena de escarcha, a un hombre desplomarse en mitad de un paso de cebra y que al ir a ayudarle no quiera que se llame a la ambulancia; o al empleado de una tienda iraní, que cumple un turno de 24 horas. Se verá que alrededor de la ciudad hay una fábrica de tractores, una universidad completamente a oscuras y un aeropuerto. Apenas se verá a gente, salvo alguien por el carril bici, un operario con un quitanieves y poco más. Cinco grados bajo cero fuera del coche. Las horas de sol, que en esta época del año apenas son cuatro horas al día, será engullido violentamente por el horizonte.

En Umeå, para evitar que se propague un incendio que devore la ciudad, como ya ha ocurrido en cinco ocasiones anteriores durante su historia, hay una distancia considerable entre casa y casa. Eso agrava la sensación de soledad. En medio se plantan abedules: la ciudad donde viven los Larsson está llena de estos árboles.

Cómo no: en Hagmarksvagen, en el barrio de Haga, hay abedules a un lado y otro de la calle. Los Larsson han vivido aquí casi toda la vida. Cambiaron cuatro veces de casa pero siempre en este barrio. Antes de instalarse aquí, Erland trabajó desde los 50 en una empresa que le trasladó de ciudad en varias ocasiones, siempre con los bolsillos vacíos. Cuando Stieg tenía un año, su padre le mandó con los abuelos a una ciudad a 200 kilómetros de Umeå. El padre alega que en esa época vivía con la madre de Stieg (fallecida en 1992) en un apartamento de un dormitorio sin baño, y no quería darle a su hijo ese tipo de vida. Cuando Stieg cumplió los ocho años, murió el abuelo y el chico volvió con sus padres y su hermano Joakim a este barrio.

Los hermanos compartieron habitación. Joakim lo recuerda fumando desde adolescente y aporreando una máquina de escribir que le regalaron a los 12 años. Escribía durante noches enteras. No dejaba dormir a nadie y lo mandaron al garaje. Más tarde, Stieg lavó platos en restaurantes de la ciudad y trabajó en una fábrica de papel. Viajó dos veces a África con el dinero que iba ahorrando. El joven Larsson, trotskista, muy comprometido con las causas sociales, fervoroso antinazi, fue uno de los impulsores de las protestas contra la guerra de Vietnam en la ciudad. Durante una de las manifestaciones conoció a Eva.

Joakim es un hombre melancólico. Le gusta pescar, pasear solo, bañarse en el lago... cosas sencillas. Su mujer murió de cáncer hace dos años. Tiene una hija, de 28 años, que trabaja de enfermera en el hospital universitario de la ciudad y un hijo, de 25, auxiliar en un asilo de ancianos. Dice que ser rico de repente no le ha cambiado en nada la vida. Sus últimos años han estado marcados por la tragedia. Muchos de los que quería han muerto: la madre, la mujer, el hermano. "Estamos solos. La única familia que me queda es mi padre y Eva. Es muy triste que esté pasando esto. Deberíamos estar unidos", reflexiona parado en un semáforo. Está en verde hace rato y los conductores de los coches que siguen al suyo se ponen a pitar.

Al rato, de nuevo en el apartamento, Erland vuelve muy satisfecho con las nuevas ruedas que le han puesto en el coche. Con el manuscrito original del tercer libro en la mano, de nuevo en su casa, muestra fotos, premios, el cuarto donde solía dormir Stieg. Igual cuenta que un día se enfadó mucho Eva con él porque le dio su teléfono a unas amigas de la infancia que relata un viaje que hicieron ambos y en el que un zorro se cruzó en el camino. "¿Usted cree que yo no quería a mi hijo, como se ha dicho muchas veces por ahí? Estaba muy orgulloso de él, nos veíamos cada mucho tiempo, es cierto, pero es que vivíamos en sitios muy alejados", explica. Stieg y Eva, que también es de esta zona del país, se fueron muy jovencitos, apenas con 20 años, a Estocolmo, a 700 kilómetros, en busca de un futuro mejor. Eva ofrece una versión mucho más dura: asegura que Stieg apenas tenía relación con la familia y que muchos amigos íntimos del escritor incluso se asombraron al saber que tenía un hermano. Le marcó mucho el vivir los primeros años de vida con los abuelos y se sentía, según Eva, "un extraño en esa familia que le acogió a los ocho años".

Por una avenida principal de la isla de Kungsholmen, una de las 14 que forman la ciudad de Estocolmo, aparece fumando Eva Gabrielsson. Stieg y ella no se casaron por temor a aparecer en los registros públicos y que esto ayudase a los extremistas de la derecha a encontrar al escritor. Tampoco tuvieron hijos. La ley sueca premia la sangre por encima de todo en las herencias. Esas circunstancias legales le han dejado a ella sin nada. Sentada en una cafetería, Gabrielsson insiste en que es ella la que debe manejar el legado literario de Stieg Larsson, no ya por dinero, sino por cuidar la obra todo lo posible. "En Millenium también está mi trabajo, mi vida. Es una cuestión de justicia", afirma.

Eva ha recibido el apoyo de muchos amigos por "las mentiras" que dicen los Larsson de ella. Anders Jacobsson, médico, y Svanten Brandén, psiquiatra, aparecen como personajes en los libros, pero pidieron a la editorial que quitasen su nombre a los personajes. Incluso Jacobsson habló con los Larsson para tratar de llegar a un acuerdo, pero no fue posible. Eva asegura que va a seguir luchando por lo que considera suyo, por lo que cree que Stieg haría con la herencia. "Es tan diferente Stieg a su familia... ellos son gente con una mentalidad cerrada que no quieren viajar. Él era lo contrario, un ser universal".

No encaja su persona con el relato funesto que hacen de ella. A punto de irse y perderse de noche por las calles de Estolcomo, dice que ha enterrado a todos los que ella quería, a sus padres y Stieg. No sabe que un día antes Joakim Larsson decía lo mismo dentro de su coche y parado en un semáforo.

En medio del conflicto está la revista Expo, fundada por Stieg. La publicación ha recibido un donativo de 500.000 euros de la familia y un premio, de 20.000 euros, con el nombre del escritor, por su labor social. Eso les ha valido las críticas de Eva, que considera que la revista no debería posicionarse a favor de nadie, por ahora. Daniel Poohl, un periodista de 26 años que tuvo como mentor a Stieg, afirma en la redacción -mesas blancas con ordenadores Mac, libros contra el racismo y el nazismo- que recibir ese dinero ha colocado a la redacción en una situación muy comprometida. Habla apenas a un metro de donde se derrumbó el escritor al sufrir el infarto. Nadie ocupa su silla.

De esta redacción, a las cinco de la mañana, Stieg Larsson salió una noche de diciembre de 2000. Apagó las luces, cerró la puerta y bajó en ascensor. En St Göransgatan paró un taxi conducido por un chico de aspecto árabe. El escritor le preguntó de dónde era; al contestar el conductor que era kurdo, Stieg sacó en la conversación el nombre de Kurdo Baksi, uno de sus mejores amigos personales. Al taxista se le torció el gesto. "Es buena gente", comentó, "pero la CIA le propuso un plan para matar al hijo mayor de Sadam Hussein y él no quiso". Al día siguiente, muy exaltado, Stieg contó la anécdota delante de muchos amigos, entre ellos Baksi. "Eres una gran persona", le dijo. "Si alguien hubiese asesinado a 200.000 suecos, como hizo Sadam con tu pueblo, quizá yo sí hubiese participado en el plan". Baksi, hijo de un guerrillero del Kurdistán exiliado en Suecia, no paraba de reír y decirle que eso era una leyenda, que a los kurdos les encanta este tipo de historias.

La anécdota la recuerda ahora el propio Kurdo Baksi en la isla de Söderman, antes reducto obrero, hoy refugio de bohemios y artistas. También es el lugar donde Larsson situó a Lisbeth y Mikael, los protagonistas de Millenium, apenas a unos cientos de metros uno de otro. Kurdo resalta con el periplo de Larsson su cabezonería y su tenacidad. Si creía en algo, iba hasta el final. A veces eso, como periodista, le jugaba malas pasadas. Baksi disfruta además diciendo que Larsson era un tipo con clase, "de izquierdas, pero con clase", que cogía el vaso de whisky como un señorito inglés y fumaba de la forma más elegante que ha visto jamás. Baksi financió Expo cuando iba a quebrar y Stieg nunca lo olvidó. Ahora ha perdido la relación con Gabrielsson porque va a sacar un libro hablando sobre su amigo. Ella cree que en realidad lo que hace es traficar con su vida privada. Pero esa es otra historia.

Este escritor soñador e idealista nunca vio el éxito que ha tenido. Y una familia golpeada tantas veces por la muerte no se pone de acuerdo para guardar la memoria de un tipo con tantos lectores. "Stieg estaría muy dolido si viese esta locura", coinciden varios amigos. En uno de los libros que escribió antes de la trilogía Millennium y de los que no se llegaron a vender ni siquiera cincuenta copias, escribió que abominaba de las injusticias. No imaginaba siquiera la que estaba a punto de cometerse en su propia casa

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ENTREVISTA: DESAYUNO CON... EVA GABRIELSSON
"Stieg presenció una violación y siempre se sintió culpable"
CARMEN PÉREZ-LANZAC 22/09/2009


Eva Gabrielsson es una de las mujeres más compadecidas del planeta. No sólo por ser la viuda de Stieg Larsson, el autor de la trilogía Millennium, que murió de un infarto antes de conocer un éxito del que ella sí está siendo testigo. Quizá no sepan que la compañera durante 32 años del periodista sueco no ha recibido nada del dinero generado por su imaginación. "Los beneficios ya suman 24 millones de euros", escupe Eva, y resulta imposible no solidarizarse con esta mujer además amable y risueña.

La cita es a las diez en el hotel Hesperia de Madrid. Nos acompaña Ewa Tures, "periodista de homicidios y colega de Stieg durante once años", se presenta, que ejerce de amiga y apoyo. Gabrielsson llena un plato de fruta pelada, sobre todo naranjas ("al menos aquí saben a algo", sonríe) y prueba todos los quesos del buffet, especialmente el manchego. Arquitecta de 54 años, Eva ha viajado a Madrid a recoger por Stieg el V Premio del Observatorio de la violencia de género por su labor en la erradicación del problema. Lo que nos lleva a la primera pregunta: ¿De dónde cree que nació su interés por el tema? Y el desayuno arranca con una revelación sorprendente: "A los 14 años, estando de camping, Stieg fue testigo de la violación de una chica por parte de sus amigos. Días más tarde se la cruzó por la calle y se acercó a pedirle perdón por no haberlo evitado, pero ella le rechazó. Siempre se sintió culpable. Le marcó y quizá por eso...".

La siguiente pregunta es obligada: ¿Por qué no se casaron? Mil veces lo ha repetido y mil más lo repetirá: "Stieg escribía sobre grupos de extrema derecha, estaba amenazado. No nos casamos por seguridad, para no figurar en ningún registro público. Me di cuenta de que eso iba a traer problemas cinco meses tras su muerte. Tuve que mandarle a su padre, con el que apenas tenía relación, un inventario de sus posesiones. Poco más tarde me enteré de que había vendido los derechos cinematográficos de Millennium. Así que me tragué el dolor y pospuse mi duelo para enfrentarme al hecho de que estaban traficando con su legado".

Eva no perdona al padre y al hermano de Larsson, beneficiarios de su herencia. "Lo peor fue cuando ofrecieron intercambiar el ordenador de Stieg, que yo tengo, por la mitad de nuestro piso que ellos heredaron y que sólo mide 56,5 metros cuadrados", puntualiza. Tampoco perdona a la editora de Millennium -"la ley es la ley, me dice"-, ni a Expo, la revista que fundó Larsson y que recibe financiación del padre del escritor. Les reprocha que no hayan alzado la voz en su defensa, como sí lo ha hecho la revista antifascista Searchlight, en la que Larsson colaboró, y que anima a participar en el proyecto supporteva.com, que lleva recaudados para Eva 7.000 euros de lectores solidarios.

Gabrielsson, que ha necesitado tratamiento, viaja por el mundo de homenaje en homenaje al que fue su pareja durante tres décadas. "¿Cuál sería la alternativa? ¿Que fueran ellos o su editora? Ni hablar. Yo no tengo nada de lo que avergonzarme. Otros sí". Y por fin llegamos a la última pregunta, la que estarán esperando los fans acérrimos de Millennium, ¿Qué va a suceder con el borrador de la cuarta entrega, que se encuentra en posesión de Eva? "No quiero prostituir su legado, ya pensaré en ello cuando tenga una idea brillante. Sí he escrito un libro contando el año tras la muerte de Stieg. Sobre unos hombres que también odian a las mujeres".

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Karl Stig-Erland Larsson, conocido simplemente como Stieg Larsson (Skelleftehamn, provincia de Västerbotten, 15 de agosto de 1954 - Estocolmo, 9 de noviembre de 2004) fue un periodista y escritor sueco. Saltó a la fama tras su muerte, con la publicación de la trilogía de novelas policiacas Millennium, formada por los siguientes títulos: Los hombres que no amaban a las mujeres, La chica que soñaba con una cerilla y un bidón de gasolina y La reina en el palacio de las corrientes de aire.

Biografía [editar]Larsson creció en el campo, en el pequeño municipio de Norsjö, unos 100 km al norte de Umeå.[1] (Norsjö aparece en uno de los capítulos de Los hombres que no amaban a las mujeres). Vivió con sus abuelos hasta la muerte de su abuelo en 1962, cuando tenía ocho años, y entonces violvió a Umeå.[1] Desde adolescente aporreaba una máquina de escribir que le regalaron a los 12 años. Escribía durante noches enteras. No dejaba dormir a nadie y lo mandaron al garaje. A los 14 años, estando de camping, Stieg fue testigo de la violación de una chica por parte de sus amigos. Días más tarde se la cruzó por la calle y se acercó a pedirle perdón por no haberlo evitado, pero ella le rechazó. Siempre se sintió culpable. Le marcó y quizá por eso siempre fue un feminista convencido.[2] Más tarde, Stieg lavó platos en restaurantes de la ciudad y trabajó en una fábrica de papel. Viajó dos veces a África con el dinero que iba ahorrando. Fue uno de los impulsores de las protestas contra la Guerra de Vietnam en la ciudad. Durante una de las manifestaciones conoció a Eva Gabrielsson, su pareja. Entre 1977 y 1999 trabajó como diseñador gráfico para la agencia de noticias Tidningarnas Telegrambyrå (TT).[1]

Militó en la trotkista Kommunistiska Arbetareförbundet (Liga Comunista de Trabajadores). Profundamente comprometido en la lucha contra el racismo y la ultraderecha antidemocrática, participó a mediados de los 80 en la fundación del proyecto antiviolencia Stop the Racism. En 1995 fue uno de los promotores de la Fundación Expo, dedicada a "estudiar y cartografiar las tendencias antidemocráticas, de extrema derecha y racistas en la sociedad".[3] Desde 1999 fue director de la revista de la fundación, también llamada Expo.[1] Escribió varios libros de investigación periodística acerca de los grupos nazis de su país y de las conexiones entre la extrema derecha y el poder político y financiero. Amenazado por la ultraderecha, no quiso casarse con su pareja, la arquitecta Eva Gabrielsson, para que su nombre no constara en ningún registro oficial (un compañero periodista suyo fue asesinado con un coche-bomba). Larsson sentía también un gran interés por la ciencia ficción. Era presidente de la sociedad escandinava de dicho género.[1] Empezaron con la revista en 1995 cuando siete personas fueron asesinadas por nazis. Él trabajaba de noche para intentar que todo siguiera funcionado, pero según el mismo Larsson, no recibieron ningún apoyo de la sociedad, y en 1998 la revista se vino abajo. Se reorganizaron con una nueva gestión en 2001.

Muy trabajador, fumador compulsivo (consumía tres paquetes de tabaco al día), consumidor habitual de café, padecedor de insomnio y amante de la comida basura, su corazón fue afectado por este modo de vida y falleció de un infarto cuando subía a su casa, de cincuenta metros cuadrados y situada en un quinto piso, porque el ascensor estaba averiado.

La serie Millennium [editar]Larsson comenzó a escribir novelas policíacas por las noches, como diversión,[1] en el año 2001.[4] En un primer momento, se planteó, junto con el periodista Kenneth A., de la agencia de noticias TT, escribir una historia sobre los personajes Hernández y Fernández, de Las aventuras de Tintín. Más tarde se propuso imaginar cómo se desenvolvería en la sociedad actual la célebre Pippi Calzaslargas creada por la escritora sueca Astrid Lindgren: así creó a uno de los protagonistas de sus ficciones, la investigadora Lisbeth Salander.[4] Como contrapunto, creó a otro personaje más equilibrado, el periodista de investigación Mikael Blomkvist (cuyo nombre evoca también el de otro personaje de Lindgren, el niño detective Kalle Blomkvist). A partir de ahí creó al resto de los personajes de la denominada serie "Millennium", por el nombre de la revista en que trabaja Blomkvist.

Cuando finalizó el segundo volumen de la serie, La chica que soñaba con una cerilla y un bidón de gasolina, teniendo el diseño de la trama del tercero cerrado, pasó su manuscrito a un amigo editor. Falleció en 2004, a los 50 años, de un ataque al corazón, días después de haber entregado a su editor el tercer volumen de la serie, La reina en el palacio de las corrientes de aire, y poco antes de que se publicara el primero (Los hombres que no amaban a las mujeres).[5] No llegó a ver publicada la obra que le llevaría a la fama, y su temprana muerte truncó el plan de continuar la serie, como algunos de sus allegados afirman. Su compañera durante 32 años, la arquitecta sueca Eva Gabrielsson, asegura que cuando Larsson falleció ya había comenzado a escribir la cuarta novela de la serie.[6] [7] [8]

Recientemente, una página web francesa muy influyente (www.evene.fr) calificó a Larsson de «figura legendaria, cuyo extraordinario genio literario ha creado una de las obras literarias más importantes del siglo XXI... Las tres novelas constituyen un auténtico fresco de la sociedad moderna que no puede compararse a lo que ningún escritor de novela criminal ha hecho nunca antes.». Sin embargo, la novelista de misterio Donna Leon afirmó que en Millennium sólo hay maldad e injusticia y algo de cierto encierran sus palabras. Suecia aparece en estas novelas, según Mario Vargas Llosa, como "una sucursal del infierno, donde los jueces prevarican, los psiquiatras torturan, los policías y espías delinquen, los políticos mienten, los empresarios estafan, y tanto las instituciones como el establishment en general parecen presa de una pandemia de corrupción de proporciones priístas o fujimoristas". Hay fallos estructurales y su estilo no es el mejor, pese a lo cual el novelista peruano afirma que esta obra perdurará porque se trata de ficción de la más amena, con unos personajes perfectamente definidos, que, según él, es lo que importa.[9]

En 2009 se ha estrenado una adaptación cinematográfica de la primera novela de la serie, una película dirigida por Niels Arden Oplev con los actores suecos Michael Nyqvist y Noomi Rapace en los papeles protagonistas. La película, de más de dos horas de duración, se estrenó el 27 de febrero de 2009 en Suecia y Dinamarca.[10] La primera película, que ha cosechado un notable exito de taquilla, ha propiciado el estreno de la segunda,adaptación de la novela "La chica que soñaba con una cerilla y un bidón de gasolina", adaptación dirigida por Daniel Alfredson, con los actores suecos repitiendo como protagonistas.

millenium opinion de Vargas Llosa




A veces algunas novelitas x ser simplemente buenas ideas, o por tener alguna idea o tema central o personaje que impacte perduran y se hacen parte de la cultura popular, otras por el contrario no solo tienen personajes o ideas interesantes, sino que ademas estan bien escritas, y mejor aun describen a la perfeccion la sociedad a la que pertenecen haciendo de esta manera una descripcion cabal y real de la era a la que corresponden.

Mientras que en el primero de los casos tenemos a personajes variopintos como Tarzan, Frankestein, o el mismo Conde DRacula, tambien es justo decir que sus autores no son precisamente genios de la literatura, en el segundo grupo podriamos hablar de Walter Scott, Dumas, etc, y es donde los entendidos estan catalogando a Stieg Larsson...

A mi particularmente la obra me atrapo, me paso lo mismo con Tolkien donde para terminar el primer capitulo me demore una eternidad, todo me distraia e hice esfuerzos sobrehumanos por terminarlo, sin embargo para el segundo ya la lectura me era familiar y no pare hasta devorarlo!!!!

No he visto la pelicula, sin embargo en mi cabeza Mikael Blomkvist, tiene el rostro de Viggo Mortenssen, y coincido plenamente con el genial articulo de Vargas llosa que compartire, quien se lleva las palmas en el libro tiene que ser Lisbeth Salander, que lastima que esta genial obra haya quedado trunca por el fallecimiento del autor, que pedazo de libro!!!!

Chau.
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TRIBUNA: POR MARIO VARGAS LLOSA
Lisbeth Salander debe vivir
He leído 'Millennium' con la felicidad y excitación febril con que de niño leía a Dumas o Dickens. Fantástica. Esta trilogía nos conforta secretamente. Tal vez todo no esté perdido en este mundo imperfecto
POR MARIO VARGAS LLOSA 06/09/2009


Comencé a leer novelas a los 10 años y ahora tengo 73. En todo ese tiempo debo haber leído centenares, acaso millares de novelas, releído un buen número de ellas y algunas, además, las he estudiado y enseñado. Sin jactancia puedo decir que toda esta experiencia me ha hecho capaz de saber cuándo una novela es buena, mala o pésima y, también, que ella ha envenenado a menudo mi placer de lector al hacerme descubrir a poco de comenzar una novela sus costuras, incoherencias, fallas en los puntos de vista, la invención del narrador y del tiempo, todo aquello que el lector inocente (el "lector-hembra" lo llamaba Cortázar para escándalo de las feministas) no percibe, lo que le permite disfrutar más y mejor que el lector-crítico de la ilusión narrativa.

¿A qué viene este preámbulo? A que acabo de pasar unas semanas, con todas mis defensas críticas de lector arrasadas por la fuerza ciclónica de una historia, leyendo los tres voluminosos tomos de Millennium, unas 2.100 páginas, la trilogía de Stieg Larsson, con la felicidad y la excitación febril con que de niño y adolescente leí la serie de Dumas sobre los mosqueteros o las novelas de Dickens y de Victor Hugo, preguntándome a cada vuelta de página "¿Y ahora qué, qué va a pasar?" y demorando la lectura por la angustia premonitoria de saber que aquella historia se iba a terminar pronto sumiéndome en la orfandad. ¿Qué mejor prueba que la novela es el género impuro por excelencia, el que nunca alcanzará la perfección que puede llegar a tener la poesía? Por eso es posible que una novela sea formalmente imperfecta, y, al mismo tiempo, excepcional. Comprendo que a millones de lectores en el mundo entero les haya ocurrido, les esté ocurriendo y les vaya a ocurrir lo mismo que a mí y sólo deploro que su autor, ese infortunado escribidor sueco, Stieg Larsson, se muriera antes de saber la fantástica hazaña narrativa que había realizado.

Repito, sin ninguna vergüenza: fantástica. La novela no está bien escrita (o acaso en la traducción el abuso de jerga madrileña en boca de los personajes suecos suena algo falsa) y su estructura es con frecuencia defectuosa, pero no importa nada, porque el vigor persuasivo de su argumento es tan poderoso y sus personajes tan nítidos, inesperados y hechiceros que el lector pasa por alto las deficiencias técnicas, engolosinado, dichoso, asustado y excitado con los percances, las intrigas, las audacias, las maldades y grandezas que a cada paso dan cuenta de una vida intensa, chisporroteante de aventuras y sorpresas, en la que, pese a la presencia sobrecogedora y ubicua del mal, el bien terminará siempre por triunfar.

La novelista de historias policiales Donna Leon calumnió a Millennium afirmando que en ella sólo hay maldad e injusticia. ¡Vaya disparate! Por el contrario, la trilogía se encuadra de manera rectilínea en la más antigua tradición literaria occidental, la del justiciero, la del Amadís, el Tirante y el Quijote, es decir, la de aquellos personajes civiles que, en vista del fracaso de las instituciones para frenar los abusos y crueldades de la sociedad, se echan sobre los hombros la responsabilidad de deshacer los entuertos y castigar a los malvados. Eso son, exactamente, los dos héroes protagonistas, Lisbeth Salander y Mikael Blomkvist: dos justicieros. La novedad, y el gran éxito de Stieg Larsson, es haber invertido los términos acostumbrados y haber hecho del personaje femenino el ser más activo, valeroso, audaz e inteligente de la historia y de Mikael, el periodista fornicario, un magnífico segundón, algo pasivo pero simpático, de buena entraña y un sentido de la decencia infalible y poco menos que biológico.

¡Qué sería de la pobre Suecia sin Lisbeth Salander, esa hacker querida y entrañable! El país al que nos habíamos acostumbrado a situar, entre todos los que pueblan el planeta, como el que ha llegado a estar más cerca del ideal democrático de progreso, justicia e igualdad de oportunidades, aparece en Los hombres que no amaban a las mujeres, La chica que soñaba con una cerilla y un bidón de gasolina y La reina en el palacio de las corrientes de aire, como una sucursal del infierno, donde los jueces prevarican, los psiquiatras torturan, los policías y espías delinquen, los políticos mienten, los empresarios estafan, y tanto las instituciones y el establishment en general parecen presa de una pandemia de corrupción de proporciones priístas o fujimoristas. Menos mal que está allí esa muchacha pequeñita y esquelética, horadada de colguijos, tatuada con dragones, de pelos puercoespín, cuya arma letal no es una espada ni un revólver sino un ordenador con el que puede convertirse en Dios -bueno, en Diosa-, ser omnisciente, ubicua, violentar todas las intimidades para llegar a la verdad, y enfrentarse, con esa desdeñosa indiferencia de su carita indócil con la que oculta al mundo la infinita ternura, limpieza moral y voluntad justiciera que la habita, a los asesinos, pervertidos, traficantes y canallas que pululan a su alrededor.

La novela abunda en personajes femeninos notables, porque en este mundo, en el que todavía se cometen tantos abusos contra la mujer, hay ya muchas hembras que, como Lisbeth, han conquistado la igualdad y aun la superioridad, invirtiendo en ello un coraje desmedido y un instinto reformador que no suele ser tan extendido entre los machos, más bien propensos a la complacencia y el delito. Entre ellas, es difícil no tener sueños eróticos con Monica Figuerola, la policía atleta y giganta para la que hacer el amor es también un deporte, tal vez más divertido que los aerobics pero no tanto como el jogging. Y qué decir de la directora de la revista Millennium, Erika Berger, siempre elegante, diestra, justa y sensata en todo lo que hace, los reportajes que encarga, los periodistas que promueve, los poderosos a los que se enfrenta, y los polvos que se empuja con su esposo y su amante, equitativamente. O de Susanne Linder, policía y pugilista, que dejó la profesión para combatir el crimen de manera más contundente y heterodoxa desde una empresa privada, la que dirige otro de los memorables actores de la historia, Dragan Armanskij, el dueño de Milton Security.

La novela se mueve por muy distintos ambientes, millonarios, rufianes, jueces, policías, industriales, banqueros, abogados, pero el que está retratado mejor y, sin duda, con conocimiento más directo por el propio autor -que fue reportero profesional- es el del periodismo. La revista Millennium es mensual y de tiraje limitado. Su redacción, estrecha y para el número de personas que trabajan en ella sobran los dedos de una mano. Pero al lector le hace bien, le levanta el ánimo entrar a ese espacio cálido y limpio, de gentes que escriben por convicción y por principio, que no temen enfrentar enemigos poderosísimos y jugarse la vida si es preciso, que preparan cada número con talento y con amor y el sentimiento de estar suministrando a sus lectores no sólo una información fidedigna, también y sobre todo la esperanza de que, por más que muchas cosas anden mal, hay alguna que anda bien, pues existe un órgano de expresión que no se deja comprar ni intimidar, y trata, en todo lo que publica e investiga, de deslindar la verdad entre las sombras y veladuras que la ocultan.

Si uno toma distancia de la historia que cuentan estas tres novelas y la examina fríamente, se pregunta: ¿cómo he podido creer de manera tan sumisa y beata en tantos hechos inverosímiles, esas coincidencias cinematográficas, esas proezas físicas tan improbables? La verosimilitud está lograda porque el instinto de Stieg Larsson resultaba infalible en adobar cada episodio de detalles realistas, direcciones, lugares, paisajes, que domicilian al lector en una realidad perfectamente reconocible y cotidiana, de manera que toda esa escenografía lastrara de realidad y de verismo el suceso notable, la hazaña prodigiosa. Y porque, desde el comienzo de la novela, hay unas reglas de juego en lo que concierne a la acción que siempre se respetan: en el mundo de Millennium lo extraordinario es lo ordinario, lo inusual lo usual y lo imposible lo posible.

Como todas las grandes historias de justicieros que pueblan la literatura, esta trilogía nos conforta secretamente haciéndonos pensar que tal vez no todo esté perdido en este mundo imperfecto y mentiroso que nos tocó, porque, acaso, allá, entre la "muchedumbre municipal y espesa", haya todavía algunos quijotes modernos, que, inconspicuos o disfrazados de fantoches, otean su entorno con ojos inquisitivos y el alma en un puño, en pos de víctimas a las que vengar, daños que reparar y malvados que castigar. ¡Bienvenida a la inmortalidad de la ficción, Lisbeth Salander!


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